Somos destino errático 1

Alexis Mendoza

Usted o yo no necesitamos tantas cosas que nos rodean, somos 100% reales y puros.

Es el mercantilismo el que ha creado un champú de marcas diversas que nos confunden. Es el imperio el que viene creando armas para matarnos más rápido.

Una tómbola de sensaciones, un cúmulo de sentimientos que nos embriagan y anestesian.

Por ejemplo César esperaba una bala y le salió fue una mujer (a estas horas no sé qué será peor). Uno es el peón de la reina en lugar de ser el rey… juega a la defensiva y embiste a los que quiere… al amante por ejemplo (la torre)…

Por lo menos cuando el César me extendió en la mano un arma pensé en que era que me prestaba una solución y no un problema. En definitiva un agujero es un problema (sino pregúntenle a  Alicia la del país de las maravillas)… SIGUE

 

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Una ruleta llena de dientes

Emilio Súarez

A César se le dificulta defender su lado izquierdo, un golpe le derriba, su mandíbula absorbe el golpe. Escupe un diente. Que feliz sería un dentista aquí. César vuelve a la posición y comienza a dar saltos de boxeo y lanza su puño pero ya es tarde su oponente por debajo le alcanza el vientre, sin aire y sin posibilidad me hace la seña para tirar la toalla, luego va a orinar en frente de la concurrencia que se escandaliza con su atrevimiento. Pero es los hombres que van con sus novias quienes al ver el órgano semi erecto del pugilista se les dilata la pupila. César es un engreído, no se acostumbra a perder y pide la revancha, su contrincante acepta y de nuevo se encuentran el centro, César esta vez toma ventaja pero descuida su izquierda y vuelve a recibir el castigo, sin embargo su contrincante al retroceder por el suelo húmedo de los orines se resbala y cae y allí se queda quejándose de la injusticia divina de que los machos puedan con sus orines señalar su territorio.

Los que van a amar

Emilio Suárez

Una cama estrecha para el amor de una mujer de curvas, me acuesto mientras ella se va quitando la ropa, tan pronto se descubren sus formas me excito, afuera otras parejas ríen y se divierten esperando el sueño o el amor al fin los rinda. Nos involucramos en un beso largo que casi nos deja sin respirar, sin desear otra cosa que seguir enredados en eso que alguien invento y nos marco la vida, la mujer dice que la inspira un poco de licor, entonces sale así casi desnuda y ya no vuelve. Me pregunto si se equivoco de habitación o alguien le pinto un cielo más prometedor. Como el cubículo esta pagado toda la noche me exijo dormir y olvidar la fantasía del amor, total las mujeres de las habitaciones anexas apenas terminan con el rito del amor comienzan a hacer sus exigencias, ¡Dios mío, el amor es un negocio de la opresión! Muy temprano me visto y me voy no me vayan a cobrar por el acto rebelde de dormir solo.

La ciudad de las voces calladas

Emilio Suárez

Una tabla. si eso; una tabla es lo que protege a esta gente de las balas asesinas de las pandillas. Yo llevo la encuesta, unas preguntas tontas que hace el gobierno para justificar su ineptitud: “¿Cree usted gana lo suficiente para vivir?, ¿En su oficio le pagan horas extras?…” Una abuela me dice que acá se vive solo el momento. Y eso tiene sentido porque uno puede acostarse y ya no levantarse más. No son las tablas las causantes, ni la mala puntería de los grupos armados, es el silencio cómplice de los que viven en mansiones y conjuntos cerrados… aquellos que están acostumbrados a una chimenea y a degustar un vino y a escoger qué vestido portar mañana. La religión nos hace hermanos pero la economía nos hace enemigos, la educación se hizo para dividir.

Tóxico y elemental

Emilio Suárez

El mundo está en una evolución y los que no cambian desaparecen, la vida está repleta de momentos que parecen aventuras: tomar un bus, escamparse de la lluvia, apretar un botón y obtener dinero… la gente es más sedentaria y obesa, el alimento es más escaso y de calidad. Los autos queman más combustible y el aire se torna más denso, el elementos sorpresa está en que nos matamos a nosotros mismos. Fingimos ya la felicidad y el orgasmo. Cualquiera sea la elección presumimos que el equilibrio prevalecerá, nadie está contento con nada, escribimos y leemos menos y nos gustan las imágenes y cada vez menos escuchar a la otra persona. No creo sean cinco los sentidos de la nueva generación.

 

No hallado

Emilio Suárez

Tras la explosión nada quedó de su cuerpo, solo una mancha como de aceite en una silueta de fantasma. Faltaban diecinueve segundos cuando abrió el dispositivo y eligió un cable, y así como pasa en las películas el conteo no se detuvo sino hasta el fin. Antes de la explosión se escucho el clic, ni su mente reaccionó tan rápido, eligió mal y ese explosivo lo vaporizó en el acto, allí es en donde se piensa sobre lo que cree el terrorista, el que planta las bombas y espera, aquel que quizá tenga unos hijos y una esposa esperando en casa. Un ataúd vacío y solo una cinta con un nombre. La siguiente vez quizá sea mi turno, quizá tome una mal decisión, quizá ni recuerde qué cable corto esa vez mi amigo, entonces sentiré el peso de la vida y del aire inflando todo a su paso y estaré muerto antes de tocar el suelo.

Un elixir para la calma

Emilio Suárez

Ayer llegaron los matadores, unos hombrecitos con la mirada dura, los toreros, los que abanican la espada y matan sin compasión. Pobres toros de cuya piel se hace los botines, los guantes, las billeteras y llaveros, la gelatina y la proteína… Sin esos hombres la industria del espectáculo decae, los jóvenes no tienen a donde llevar a sus novias que sagaces se ponen a mirar la entre pierna de los toreros cuando lucen sus luces. Pobres viejas, un torero no les prestará atención en el ruedo, por lo demás ruega el torero que el toro que embiste haya montado buenas vacas para la descendencia. Igual lo desea para con las mujeres bellas que llevan sombrero y su macho ni un condón. El tercio en su brazo, y la tortura comienza. El pobre animal sufre, así digan que no, Dios lo permite; y el agónico ser se derrumba en la arena, y es entonces cuando con una daga el matador señala su final. ¡Adiós toro! al menos descansas en paz.