La mirada de la calle 2

César Vélez

Unos ya no tienen salvación, la bala disparada está. La vida según otros te da la posibilidad de añorar cosas y a personas, supongo son distracciones para que uno no tenga otra alternativa, sino ir hasta el final. De todas maneras uno tiene su calle en la cabeza, va para allá y para acá y de todas formas sabe que algún día marchara hacia el fin. Envidio eso en los niños que juegan como si no existiera esa amenaza. Así cambian las cosas y las miradas, así vamos por todo ese tiempo intentando descifrar algo que por lo menos nos faculte para decir es lo absoluto. En una sala de espera uno ve llegar e irse gente, llanto, devoción y esperanza. Una luz parpadea y se apaga, la gente lanza un emotivo ohhh!, las Enfermeras corren y los Médicos ponen caras de malas noticias. Charlie vive sin corazón, sin amor, sin nada más que una vela… SIGUE

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La mirada de la calle 1

César Vélez

A media noche una llamada ¿Quién eres? pregunto, como si eso fuese fácil saber. Es el Tapita para informarme que el Charlie ha salido bien de la cirugía. No tenía ni idea de que Charlie estuviese enfermo. Luego me queda dormir con la preocupación de cuándo me tocará a mi alguna operación. Charlie está pálido acusa a una mujer de dañar su corazón, pero el Médico dice que fue el licor. Es paradójico, salgo a fumar a la calle y la gente sigue enamorándose y tomando licor y nadie hay quien les pueda convencer de que ambas cosas hacen daño. Una mujer me pide una limosna y antepone a sus dos hijos; unos niños con un año de diferencia, tengo solo unos dulces y un billete roto, se los ofrezco. Charlie debería odia a su mamá por haberle heredado el vicio del alcohol y no a las mujeres que le terminaron diciendo que no… SIGUE

La infinita esperanza

César Vélez

Esta ruleta tonta que trae gente a masticar nuestros vegetales y animales, y a degustar gustos y perversiones; y vicios como el del amor que es el implantado por las mujeres que por no quedarse solas van a convencer a idiotas de que la soledad es mala. Todo lo contrario lo que es malo es los demás que andan sin ton ni son por la vida viendo como dañar el caminado de otros. Ya la vida está devaluada y pronto alguien va a matar por hambre. Será como Hobbes lo decía, una jauría de lobos hambrientos dispuestos a la faena. Entonces no hay ninguna esperanza, moriremos esperando y todo el pretexto viene a ser solo una idea. No hay nada bonito en esta existencia que nos toco, tampoco hay el mérito de esperar porque un final nos viene corriendo pierna arriba.

María del Mar

Charlie

La sal marina me arruga los dedos de las manos, en el bar una chica en bikini de dos piezas me hace un saludo, creo que está muy loca y muy flaca, el viento casi le arrebata la poca tela que tiene sobre los huesos. El sexo me viene defraudando desde que comencé a ver pornografía. Estoy por creer que solo tienen derecho a reproducirse los genios y los artistas. Una morocha que casi se me siente en la rodilla finge tropezar conmigo, algo pasa o la loción mentolada hizo efecto o estoy llamando mucho la atención. Es lo segundo, por haber pedido el trago más caro del bar. Una extranjera se quiere hacer entender en un español quijotesco, le ayudo en mi inglés de marinero, ella dice que se llama María del Mar, yo le invito el siguiente trago, ella entendiendo mi motivación me dice al oído en perfecto español que si el sexo para ahora o para después. Yo no la quiero para eso, le invito a caminar por el mar y me enseña más inglés e inclusive a reír en otro idioma. Enamorarse de alguien del extranjero es lo que conviene, de todas formas algún día tomará su camino.

Teorema del pobre

César Vélez

Yo tuve un motivo para vivir: buscar una bala pérdida.

Eso de que hay que enseñarle a el hombre a pescar es puro sofisma de filósofos y saltimbanquis. Uno tiene las ganas por dentro y es meritorio todo esfuerzo en pro de salir de cualquier condición. No hay otra enfermedad más fulminante que la ignorancia y la pereza que te ajusta contra la pared. He visto a una Prostituta inventar una nueva pose y una nueva manera de ganarse el sustento que no sea abriendo sus piernas a cualquiera. Los padres de uno tienen la culpa de heredar el miedo y la desconfianza. El que quiere ser solo ES. En toda riqueza hay una deficiencia de algo.

Dones de los dioses 2

Emilio Suárez

Al bar al que vamos los ebrios sueñan con un ex novias, el dependiente ya no rebaja los tragos con agua ni hielo, una pareja baila y se besa hasta el aburrimiento. Alguien se queja de que el paño de la mesa de billar se está levantando. Del baño sale una pareja que al parecer se inyectó el veneno en las venas, mientras levantamos las copas la pareja con las pupilas dilatadas finge hablar. No se puede hablar el ruido es demasiado. Tampoco se puede mirar tanto a las personas, todo mundo quiere departir su miseria. Esto es un bar y la intención es apartarse del resto del mundo, de olvidarse del pasado y tomar impulso para seguir adelante. Los dioses nos han provisto de vida y muerte y en el medio de la voluntad para decidir sobre qué extremo apostarnos.

Dones de los dioses 1

Emilio Suarez

Un estúpido se tropieza conmigo en la avenida, tiene suerte voy a una cita a ciegas y no tengo tiempo para venganzas. Pero cuando voy a pagar la cuenta es que entiendo lo del tropiezo, el tipo me ha robado mi billetera. Y como estoy en un país democrático, yo un ex oficial de la empresa más grande del país solicito hablar con la dueña o dueño del sitio para arreglar las cosas por el lado amable. ¿Qué puede valer una cena?… Mi cita en cambio quiere que la noche se alargue. Qué difícil les queda a esas mujeres entender que uno sin dinero no es “nadie”. E insisten en que a ellas no les interesa el dinero, pero se ofenden cuando no tienen para ir a pagar un cepillado de cabello. Paro un taxi y empujo a “la dama” y me escapo. ¡Esto no puede ser verdad! un tipo vuelve a tropezar conmigo y esta vez si tengo tiempo para provocar odio, pero tan pronto como le agarro por el cuello le reconozco, es César, que sonriente pone cara de inocencia. Quiero invitarle un trago pero me excuso tocando el bolsillo de mi chaqueta queriendo decir que no tengo dinero, cuando siento el bulto de la billetera, y entonce cálculo que el mismo ladrón que antes me la había arrebatado, me la ha devuelto… SIGUE