A qué horas se dedicaron a eso

Por Charlie

La noche nos esclaviza al vicio, la serenata la tiene la lluvia, saltamos entre los charcos, silbamos alguna melodía. Sabemos que tras aquellas cortinas en aquellas casas hay parejas haciendo el amor, gimiendo y enredándose en no se cuantos misterios, eyaculando y substrayendo la esencia, arriesgándose a traer otra vida. Y otros estarán solos con sus ocurrencias en la mente y deseando estar teniendo sexo, ¿en dónde queda el amor?. Antes habían casas de un piso ahora ya son edificios. La gente ha aumentado un poco. Eso sucedió en las noches. Mi amigo César dice que el mundo no soporta tal carga y entonces mira a la violencia como una posibilidad, nadie es indispensable y mientras menos contamine mejor. – Yo no sé como una madre se siente tan orgullosa de su hijo, si puede el día de mañana su hijo ser el asesino de una persona importante para la humanidad – Los hijos no están ya naciendo con el pan debajo del brazo, lo que traen es una incertidumbre creciente, y a futuro bien pueden desquitarse con sus padres o de paso con la sociedad que les cupo en suerte.  – Y hablan de familia como si se tratara de una bendición – Lo cierto es que hoy una familia es un conjunto de retazos dispuesta a separarse en cualquier momento. Yo no sé si ser bueno es que va para algún lado, lo que es mi amigo César se ha armado y anda equilibrando la carga.

 

Todos tienen una cárcel

Por Charlie

Llevaba bastante tiempo sin verme a un espejo, sabrá usted entonces que ni la barba ni el cabello tampoco me había preocupado por cuidar. Parecía un forajido en plena selva. Cuando vea usted a alguien así quizá deba pensar o que tiene un vicio arraigado o es que el vicio lo tiene otra persona cercana. En mi caso era lo segundo. Mi mamá comenzó a frecuentar clubes de alta gama, le gustaba vestir lujosamente y departir con gente de clase que se jactaba de sus millones. Pero mamá presumía de una fortuna que nunca llego siquiera a tener. Supo sin embargo ser una actriz al pretender que su vena era de la estirpe más pura posible. Cuando cayó enferma y la tuve que atenderle vi de dónde era que provenía mi inclinación por el teatro. Ella se resistió hasta el final ha aceptar tener un problema con el alcohol, había comenzado a beber vinos calientes en las tardes de ocio en las canchas de tenis para luego curtirse de bebidas costosas apuntadas a las cuentas de sus amigas o algún amante ocasional. Era cumplida su llamada de fin de semana preocupada no tanto por mí, sino por saber si ya podía contar con su herencia para malgastarla en licor, su vicio había llegado al extremo de desear la muerte de su propia madre, mi abuela.

Pero para mi suerte la abuela dejo todo en manos de un Abogado con la orden de que apenas yo cumpliera la mayoría de edad podría disponer de esa herencia. Con lo que no conté es con que el propio Abogado tomo malas decisiones y en últimas la herencia vino a quedar resumida en unos tristes y devaluados pesos. Sin embargo cuando me llego la invitación de parte de mi madre para su boda pensé en que ahora si ella había hallado un horizonte. Me equivoqué, su boda fue un pretexto para dar rienda a su vicio y en últimas acabar de intoxicarse. Nadie me dijo que mamá nunca iba a salir viva del hospital.

Tenía tarde o temprano que vaciar esa rabia, así fue como le dije a mi amigo César que había que detener a quienes distribuyen licor, él ni corto ni perezoso me siguió tan a la letra la orden que asaltó un camión distribuidor de cerveza, y no contento con ello vacío la cerveza y la remplazo por agua y orines.

 

No hay gente para confiar

Por Charlie

El Tendero pone en la balanza el artículo y de paso deja su dedo empujando hacia abajo.

La Mesera elije su propina de entre la faja de billetes y luego se prostituye con el mejor de sus clientes.

Un ladrón roba una billetera vacía y rota.

Yo estoy pensando en mentir en la casa.

– ¿Qué en dónde anduvo?

– Por allí…

Razón tenía el César de desconfiar. La gente esta dispuesta a clavarte el puñal por la espalda o a mostrarte una sonrisa y luego odiarte apenas te das vuelta.

Esperando en la calle que el César saliera de prisión apenas alcanzo a estrecharle la mano cuando me acribilla con una pregunta. – ¿ Y el resto? –

Podría decir que el resto de amigos tienen excusas perfectas para no estar en ese encuentro: el Tapita en el manicomio, la Aleja en un tribunal feminista, Alexis muerto, Emilio viajando, etc…

Bonita libertad!

Pero en realidad César me enseño a desconfiar, por eso ese día le mentí, lo lleve a un sitio en donde se corre el velo y allí están sus amigos vivos, esperándole con una ración de suculentas razones para celebrar, diciendo que ojalá podamos durar tanto como la fiesta o mejor que la fiesta nos sobrepase.

No sucedió.

A César lo traicionaron.

 

 

 

Los hijos deseados

Por Charlie

Voy por la calle. ¿Vos has visto? – ¿Qué cosa? – a esas muchachitas que estudian en el Monclar, son rubias de ojos claros, de medias blancas y piel de loza, parecen todas modelos. – Claro, son las del colegio privado – Cierto. Y todas son bien parecidas, parecen las hijas siempre deseadas de alguien, sus padres deben ser bellos, y planearon tenerlas, no como a nosotros que fuimos fruto de violaciones consentidas. – ¿Y qué esperabas, nacer lindo o qué? – Noooo!. Razón el César anda de cacería recitando al oído de esas musas el poema # 15 de Neruda… Y se las lleva a la cama a colmarles sus almejas rosadas, y de esa relación les saldrá un engendro feo y curtido de clase antisocial. Yo les he oído ellas gimen durante el sexo con su clase social, son delicadas, tienen estilo hasta para cambiar de pose sexual, tienen ese carisma que si no te controlas te hacen eyacular en forma civilizada y con obediencia a la urbanidad. No gustan del sexo oral, tampoco discuten si entregarán su ano, ellas tienen todo lo prohibido amarrado a su celestial goce, son exactas, tiene orgasmos felices y disfrutan cada gemido y crepitación. No más de verles con sus uniformes a cuadros me hacen excitar y desearles que den con un buen hombre que les acolite la desobediencia y el hecho de costar tanto.

No hay tiempo para ser buenos

Por Charlie

La vida es aburrida a ratos. Bostezo entonces.

Alexis sin más que hacer patea una piedra y le da a un auto. Sale corriendo.

César apenas sale de la peluquería es interceptado por gente del ejercito que le cree menor de edad.

Alejandra repite la prueba de embarazo, pero al final se convence que cualquier resultado esta en su contra.

El Tapita se hace el loco para ser feliz.

El Teacher repite la lección y nadie le vuelve a entender.

Yo no sé qué pueda pasar mañana, lo cierto es que la vida es una oportunidad para cambiar de rumbo a cada rato y encontrarnos en medio de un torrente de desilusiones y dudas. No hay tiempo que esperar a lo mejor la verdad nos espera a la vuelta de la esquita y nos diga que nuestro camino fue hacer el mal y que andamos equivocados.

Cuando la vida nos estorbe

Alexis Mendoza

César esta ebrio – …si me es posible destruiré el mundo… – dice encaramado sobre una mesa, los camajanes de la seguridad vienen a entablar el orden… La fiesta es aburrida, incluso hay unas chicas con unos mamelucos que se han desecho de sus sostenes y exhiben sus pechos pero la escena solo enciende a sus novios que son unos chicles. Al lanzarnos a la calle mi brazo gana alguna esquina que me causa una herida diminuta pero que sangra en forma exagerada, con la sangre en la fachada escribo un insulto: ¡al demonio todo!.

César se pone a cantar y llueve. Esta parece una fiesta de casados: aburrida. No hay vicio, cada quien se preocupa de su pareja y el licor se distribuye con una cautela enfermiza.

Una silueta para nosotros conocida se aproxima, es el cabo Emilio (o el optimismo), esta si es coincidencia, busco mi libreta para apuntar la hora y la fecha, no hay nada en mis bolsillos, los de adentro se han quedado con todo y el César no deja de cantar y por tanto la lluvia no para.

– Emilio, amigo  ¿tendrás un cigarrillo para amenizar el momento ?

Emilio ha dejado el vicio y a la novia en casa, se saborea el último beso que le dio esa noche más temprano, pero ni el pobre se aventura a imaginar lo que sucederá allí mismo y por lo mismo es que digo que las coincidencias no dejan de ocurrir por doquier…

César ha dejado de cantar y ahora se bebe las gotas del rocío de un plástico tirado por allí, estamos dispuestos ha fugarnos del sitio para buscar en dónde ir a dormir y de repente una pareja asoma entre besos y muestras de una ganas descomunales de un sitio para la perversión, todo normal hasta que Emilio se devuelve con una vocación de autoridad y toma a la chica por el brazo y la separa de un tipo cuya mueca de beso queda en el aire aspirando solo a ser golpeado por el puño de nuestro amigo y nosotros con una cara de ignorancia como si el mismo Dios hubiese aparecido ante nosotros. Ahhh! chilla la chica que resulto ser la novia de nuestro amigo y que él muy formal dejó en su casa dos horas antes… La fiesta salio afuera.

El César oscila entre el sueño y el equilibrio, yo no me pierdo la pelea, el chico contra Emilio, la chica contra Emilio, dos contra uno. El amor contra la traición. Pero Emilio tiene la ventaja porque esta entrenado para el combate cuerpo a cuerpo, pero no mente a mente. Por eso en segundos el amante pierde la pelea y queda tirado embarrado y con ganas. La chica chilla y se queja de dolores que no tiene, y mientras la distracción no para, yo aprovecho para ir por mi cartera y papeles, salgo dos minutos después con chaquetas, bolsos, billeteras con la promesa de devolver mañana lo que no es mio.

El César aboga por la chica y le dice a Emilio que no le pegue porque en estos tiempos el amor es así: fingido e infiel. Emilio finaliza todo con el cabello alborotado por los cuernos. Ya va amaneciendo y en el andén de un Psiquiátrico examinamos los artículos que he sacado del lugar – no hay nada mío – solo dinero, papeles y vicio. Donamos lo que podemos para los locos. César vuelve en sí y quiere matricularse en el Psiquiátrico, no le admiten, su alcoholemia lo denuncia ebrio, no loco. Con los pesos que sacamos compramos amor en honor a nuestro amigo Emilio, nos intoxicamos con sidra y a nuestras bellas acompañantes les compramos ropa interior que luego manchamos con nuestros chorros de semen y vómito.

Parece que la vida no cansará jamás.

Ni estorba, ni hace por hacer…

Nada.

 

 

 

 

 

el ardor

Por C. Vélez

El Charlie nos daña el helado contándonos que siguió el consejo de lavar su ropa interior con una mezcla de bicarbonato y limón, y quizá por no jaguar bien a la ropita le viene quedando el sustrato ¡plas! al pobre Charlie se le viene irritando la piel del culo y lo demás.

– ¿Cómo así, tuviste que ir a ver a Médico?

– Y tuve que mostrarle el trasero como si me fuese a hacer un examen de próstata

– ¿Y luego?

– Nada miro con una linterna y en su concepto la piel estaba irritada, como colita de un bebé…

– Y de seguro te recetó la crema numero cuatro, ja!

– Solo talco y paciencia…

Duro como una semana sin poderse sentar el pobre y a la novia le toco consolarlo con la canción “sana, sana colita de rana, que si no sanas hoy sanará mañana”, pero él juró venganza pidiendo para su cumpleaños a su novia le entregara la colita, pero la chica como era una beata y célibe además de negar el gusto, le trato de depravado y sucio.

Quien le manda a desinfectar con bicarbonato y limón.