Nada hoy

César Vélez

Un destello la revela bella, más de lo que imaginé, quizá debería recapacitar dejar de comprar amor, conquistar a una mujer de mi misma edad, pensar en tener un hogar, disfrutar de la realidad. ¿Pero cuál realidad?, esto es nefasto, acá hay gente muriendo de hambre y la insolencia de muchos es traer más gente desmejorando así el aire. El millonario le envenena el aire a los demás con sus autos elegantes. Llegamos al hotel y el dependiente duda de la edad de la nena. Tiene razón. Yo postergo mi ansias de sexo para mirarla divertirse cambiando los canales de la televisión. Le compré una bolsa de papas y se sube en la cama y con las rodillas cruzadas en posición de loto ve la televisión. Estoy cansado, descargo de mi cinto la pistola y la cartuchera con las balas, ella mira asombrada, es la primera vez que ve una arma tan real. Afuera la gente sigue su rutina de bañarse y abordar el tema sexual. Tomo una ducha y cuando oigo el clip me precipito afuera, la chica tiene el arma sobre su sien y me mira sonriente “házmelo o me mato”, un nuevo clip me informa que no es broma, y su pulso le traiciona, la bala sopla por entre su pelo, va a dar a la pared y muere allí. Ella queda alterada por el sonido, se refugia en su cabello, llora, yo estoy alerta por si alguien viene o pregunta, en efecto llaman a la puerta y con la toalla alrededor de la cintura atiendo, y miento que el sonido fue en la televisión. La chiquilla vomita y llora y se atraganta y tose. Para dormir se baña y sale desnuda con su cabello escurriendo. Olvida el asunto del arma. Estoy ya dormido y ella se esmera en brindarme un abrazo en agradecimiento por salvarla de la noche, su cabello se me enreda a veces. Al amanecer de nuevo su risa se reaviva, creo que pasaré el día con ella, voy a buscar el desayuno y me aseguro de llevar el arma. Pasaron siete minutos y la gente grita que hay una chiquilla en la ventana del sexto piso que amenaza con lanzarse. Salgo afuero y descubro a mi nena, ella me mira y hace una mueca “házmelo o me mato” grita. Yo doblo la esquina y desaparezco del sitio, la gente en coro lanza un clamor y luego el silencio predomina. A veces es mejor no saber.

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Entre cortinas

Charlie

La culpa que carga uno la apaga con la certidumbre de un destino.

César envía a los hijos de mamá al averno. Las mujeres podrán tener los hijos pero no saben educarles, por eso la sociedad está cada vez peor y el espectáculo será peor de lo que es.

Uno ya ni puede escoger a la mujer de sus sueños porque a lo mejor ni sabe cocinar, ni matar un pollo.

Uno está inmerso en aguantarse el cumulo del río que viene con cualquier concho, o problema.

Ni se aspira a que la casa tenga ventanas, menos cuando la mujer ni sabe coser (ni cocer) una cortinas de terciopelo con sesgo para abrir y cerrar, para abrir en las mañanas cuando ya canse hacer el amor y comience el trajín de ganarse el derecho a volver.

 

Feliz Navidad para mi Puta

César Vélez

Oh! si tuviera esa religiosidad, te besaría, o mejor oraría por ti, puta mía por un rato, – ¿alguien te ha querido de verdad? –

Yo te pagaría más si me lo dijeras.

Porque estoy cansado de tanta promesa de “mujeres normales”

Y también las promesas del cielo de hombres vestidos de sotanas.

Eres mía en el mejor sentido, te daría hoy lo que quieras: pero tú deseas un postre de tres leches, como si mi leche no bastase.

En mí puta provocas lo mejor que hay, un orgasmo que dura lo que una pompa de jabón o una mariposa.

Mala idea.

Puta mía cuida tu presencia y tu salud, no me contagies el vicio, ni el propósito del amor, porque eso es confusión y hace daño.

Oro aquí

Charlie

Uno acá tiene la posibilidad de amar y meter la pata, o al revés.

Uno se acompleja por eso de no hacer lo que los demás. Si viendo bien el mundo está cada vez peor y eso de que la fuerza del amor todo lo puede va convirtiéndose en una falacia. Los Bancos son grupos que roban y se nutren de la inseguridad propagada por los medios de comunicación que son sus cómplices. Y las presentadoras se esmeran en empolvarse la cara y nadie les huele el miedo, se les cree, comunican una noticia trágica igual que una noticia feliz con la misma máscara. Tan execrables como los Curas que venden el paraíso o monjas que se creen la última opción ante tanto pecador. Las insulsas pirámides del caos que vienen a pervertir al estudiante con ideas de competir y no mirar abajo. Los rituales de los ricos que ya no saben en dónde guardar sus caudales y en cambio hay gente que con una mísera limosna tiene para el día. El estúpido sistema que te compra el silencio con billetes y monedas y óxido y nada te dice sobre el derecho que tienes para ser feliz.

No tenemos cabeza

Charlie

Cada quien se tiene para si. Anda ocupado en lograr sus propios méritos y propósitos. El prójimo es accidental, es como enamorarse, como hallar a alguien por quien dar la vida o sacrificar todo. Ya he levantado los puños para defender mi criterio, pero de verdad el mundo o está loco o está enfermo. De todas formas uno se va a morir y tiende a la lucha por dejar algo para la posteridad, yo no creo que un hijo sea heredarle al mundo alguna esperanza, ese hijo verá que la sociedad esta maltrecha, que hay violadores por doquier, que hay gente que quiere joderte, que existe la posibilidad de que el día menos pensado te envíen para el otro lado; o la probabilidad que la enfermedad triunfe, o que uno se termine aburriendo de todo y recurra al suicidio. Es muy triste que el mundo haya cambiado y se haya convertido en un cementerio de vivos. Ya no hay cabeza para seguir pensando en el más allá, todo esto es el ahora y aquí se pretende que uno se ahogue con la realidad.

No tenemos todas las armas

XervanteX

César lanza insultos aprendidos de las putas, y la autoridad baja la guardia y nos perdona por una vez la libertad y la vida. No llevamos armas porque nos baja los pantalones desde el cinto, y tampoco llevamos ropa interior. El César prefiere un revólver porque es más fiel al fuego, en cambio una pistola se atasca y no hace la magia que se ve en las películas. Por ese mérito alguna vez casi nos vuelan la cabeza. Yo si prefiero una pistola porque tiene seguro. Pero el calibre lo desciframos cuando nos vamos acostando con mujeres de amplias curvas y generosos dones que  nos provocan la erección fundamental, con la puntería exacta y el bloqueo perfecto, que infunde respeto y hace que nuestras adoradoras nos prefieran. César dice que andar armado tiene el mismo riesgo de ir conduciendo un auto estando ebrio, se puede uno matar o matar un inocente. Es esa cosa de andar sin saber qué hacer con cada bala, con cada disparo, con cada arma que contiene la muerte o la vida.

 

Misógino

Charlie

Yo ya estoy acostumbrado a pagar por amor, y esa certeza de que a uno le quieran así sin más me parece extraño, pues tal y como dice el Banco: hoy todo es interés. Por eso ya no somos tiernos al hablar del amor, porque ya para nosotros el amor cambio de dimensión, y hoy es más material que siempre. Por lo demás las hijas de Eva (mujeres), se encargaron de que el amor ya no sea sentimiento sino negocio. Las mujeres crecieron en número y en poder, y ahora buscan dirección para sus apatías y antojos que no pasan de ser erráticos y que perjudican la creatividad del hombre y le encierran y le condenan a una vida rutinaria que no florece y que le abdica a la mentira y a encontrar un camino hacia la libertad.