Mes: agosto 2017

Overol para el amor 1

Emilio Suárez

Hombre que se respete ha caído en el amor (en forma estúpida diría yo).

– Y tú sabes manejar auto?

– Y tienes auto?

– Y casa?

– Y eres fiel?

Hombre, lo que soy yo le preguntaría a ella si tiene alguna enfermedad venérea, o si es que me quiere en serio o es una ninfómana o me quiere por lo que tengo no por lo que SOY.

¿Y qué soy? – Ni yo lo sé –

Uno debería pagar por el amor como paga el IVA. Y las mujeres deberían exigir factura.

A lo mejor ese dicho de que la Cerveza no sabe a nada pero te quita las ganas (igual que una mujer) es verdad.

Uno luego del ejercicio del amor queda muy perdido. Solo con la satisfacción de que hay alguien que está en la misma tónica que uno.

Pero para el amor hay que trabajar, hay que ponerse el overol y hacer caso (o casa), hay que como hombre estar dispuesto a apuntar bien el chorro, a lavar cualquier plato sucio, a dejar el baño seco y a verse digno de su costilla (o mujer), no hay que ver con ganas a la vecina, menos dejar un calcetín solo, estar dispuesto para los gastos y los gustos, y tener el plan para el fin de semana, creer en Dios, y pensar que la familia es lo más grandioso que le sucede a un ser humano.

Sigue…

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Un mar de amarguras

Charlie

Yo me bajo de mi amante y en seguida la extraño.

La lengua se me pega al paladar. El sexo exquisito necesita el condimento de la duda. Mi amada se ha tatuado mi nombre en el hombro, y yo quiero que se tatué una mariposa en la espalda para verle aletear cuando la tomo en la pose del perrito. ¿Pero qué digo?. Hoy tengo esposa e hijas y no quiero aceptar que ninguna se tatué, es más que no tengan sexo. Entrar a este sistema familiar me ha costado. Toda ganancia tiene su sacrificio. Miro a mis niñas y le temo a este desenfrenada sociedad. Yo cuando niño no veía malicia cuando jugaba con las niñas, ni un mal pensamiento se me escapaba, nos bañábamos juntos y ni pretexto para mirar que éramos diferentes. Hasta que años más y ya no podíamos ni siquiera hablar sin caer en la orquestada tendencia de pensar en el otro como alguien a quién se lo podías hacer. Uno se pierde en el tiempo y colecciona decepciones, amores que se escaparon con el corazón, y amantes que detestó porque no se tatuaron mariposas. A veces quiero exigir a mis hijas abstenerse de traer hijos al mundo, es una protesta callada frente al mundo que va en declive como hielo de glacial. Yo no tengo poder sobre nada, no puedo decir a mi esposa que no sea infiel porque yo odio lo absoluto, lo perfecto, debería odiar eso de la felicidad.

 

La muralla entre los dos

Charlie

Mientras César purgaba su últimos días de condena en la cárcel a mi se me ocurre la genial idea de prepararle una bienvenida a la libertad. La lista por su puesto incluía chicas perversas que dieran rienda suelta a los apetitos carnales con los que nuestro amigo por lógica debería salir. Sin embargo estando el día y la hora señalada al pendiente el César no salió. Su Abogado intrépido fue al Tribunal a reclamar el fallo de la justicia en este evento, sin embargo la versión de los Doctos en la Ley es que el reo esta ausente, ni quiere ser liberado porque afuera esta obligado a pagar la cuota de la luz y el agua, además de rendir pleitesía y culto al género femenino. ¡Hola! dice César por entre las rejas y le hablo del recibimiento que se ha perdido por andar de solidario con el sistema penitenciario. El César es feliz amasando y haciendo pan, con las mismas técnicas que antes le servían para masturbarse en la soledad, pero ahora no lo hace porque ha descubierto algo más ameno que el sexo: la literatura. Meses después dinamitan un muro y los presos se escapan y el César viendo ante si una oportunidad de fuga solo sale, compra el diario de ese día y vuelve juicioso a su celda. Había cumplido su pena, había organizado una empresa de pan al interior de la cárcel, tenía la simpatía de todos allá y acá a fuera se sentía solo. Pero un día descubrió que no podía ser feliz para siempre, tomó un kilo de pan y lo repartió entre sus discípulos y les dijo “algún día me gustaría lavarme las manos antes de hacer pan”.