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Oro aquí

Charlie

Uno acá tiene la posibilidad de amar y meter la pata, o al revés.

Uno se acompleja por eso de no hacer lo que los demás. Si viendo bien el mundo está cada vez peor y eso de que la fuerza del amor todo lo puede va convirtiéndose en una falacia. Los Bancos son grupos que roban y se nutren de la inseguridad propagada por los medios de comunicación que son sus cómplices. Y las presentadoras se esmeran en empolvarse la cara y nadie les huele el miedo, se les cree, comunican una noticia trágica igual que una noticia feliz con la misma máscara. Tan execrables como los Curas que venden el paraíso o monjas que se creen la última opción ante tanto pecador. Las insulsas pirámides del caos que vienen a pervertir al estudiante con ideas de competir y no mirar abajo. Los rituales de los ricos que ya no saben en dónde guardar sus caudales y en cambio hay gente que con una mísera limosna tiene para el día. El estúpido sistema que te compra el silencio con billetes y monedas y óxido y nada te dice sobre el derecho que tienes para ser feliz.

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No tenemos cabeza

Charlie

Cada quien se tiene para si. Anda ocupado en lograr sus propios méritos y propósitos. El prójimo es accidental, es como enamorarse, como hallar a alguien por quien dar la vida o sacrificar todo. Ya he levantado los puños para defender mi criterio, pero de verdad el mundo o está loco o está enfermo. De todas formas uno se va a morir y tiende a la lucha por dejar algo para la posteridad, yo no creo que un hijo sea heredarle al mundo alguna esperanza, ese hijo verá que la sociedad esta maltrecha, que hay violadores por doquier, que hay gente que quiere joderte, que existe la posibilidad de que el día menos pensado te envíen para el otro lado; o la probabilidad que la enfermedad triunfe, o que uno se termine aburriendo de todo y recurra al suicidio. Es muy triste que el mundo haya cambiado y se haya convertido en un cementerio de vivos. Ya no hay cabeza para seguir pensando en el más allá, todo esto es el ahora y aquí se pretende que uno se ahogue con la realidad.

No tenemos todas las armas

XervanteX

César lanza insultos aprendidos de las putas, y la autoridad baja la guardia y nos perdona por una vez la libertad y la vida. No llevamos armas porque nos baja los pantalones desde el cinto, y tampoco llevamos ropa interior. El César prefiere un revólver porque es más fiel al fuego, en cambio una pistola se atasca y no hace la magia que se ve en las películas. Por ese mérito alguna vez casi nos vuelan la cabeza. Yo si prefiero una pistola porque tiene seguro. Pero el calibre lo desciframos cuando nos vamos acostando con mujeres de amplias curvas y generosos dones que  nos provocan la erección fundamental, con la puntería exacta y el bloqueo perfecto, que infunde respeto y hace que nuestras adoradoras nos prefieran. César dice que andar armado tiene el mismo riesgo de ir conduciendo un auto estando ebrio, se puede uno matar o matar un inocente. Es esa cosa de andar sin saber qué hacer con cada bala, con cada disparo, con cada arma que contiene la muerte o la vida.

 

Misógino

Charlie

Yo ya estoy acostumbrado a pagar por amor, y esa certeza de que a uno le quieran así sin más me parece extraño, pues tal y como dice el Banco: hoy todo es interés. Por eso ya no somos tiernos al hablar del amor, porque ya para nosotros el amor cambio de dimensión, y hoy es más material que siempre. Por lo demás las hijas de Eva (mujeres), se encargaron de que el amor ya no sea sentimiento sino negocio. Las mujeres crecieron en número y en poder, y ahora buscan dirección para sus apatías y antojos que no pasan de ser erráticos y que perjudican la creatividad del hombre y le encierran y le condenan a una vida rutinaria que no florece y que le abdica a la mentira y a encontrar un camino hacia la libertad.

Empanadas y amor

Charlie

El César carga equipajes ajenos en la terminal para ganarse unas monedas, el almuerzo de él es un jugo y seis empanadas. Cuando alguno de la guardia de la terminal le quiere echar de allí, se hace el que carga su propio equipaje o le dice que la maleta es de su esposa que va adelante. En esta sociedad la masa condena al solitario, le segrega, le acusa de ser un rebelde sin causa, o de terrorista; pues no le conviene al sistema capitalista un tipo que solo almuerza jugo y empanadas. Necesita el sistema este sujeto se enamore y concurse para ser padre y se atenga a la compra de trapos y cuadernos, que nutra el sistema educativo y religioso, que luego haya bautizo, confirmación, comunión y matrimonio, y defunción ( o lo que sea en su orden). Por eso el César es un loco que se dice casado y muy creyente, hasta paga los impuestos y es un hincha de un equipo de fútbol, carga en una carterita sus papeles legales elaborados por el mejor falsificador del mundo.

La no tolerancia

Charlie

Una colegiala huele a coco; debe ser su champú. Yo estoy peor, tengo piojos púbicos que se me están pasando a los pelos del culo. El licor es falso, en la botella dice que tiene 75% de alcohol ¡mentira! esa vaina no embriaga a nadie. Es más a todas las mujeres las veo feas: falta el maquillaje, o la brujería, o la ceguera. El Tapita arrulla a una flaca, siempre uno elije de lo que no tiene, y él prefiere a las de pelo largo, el tipo se queda calvo. La colegiala de antes me trata de seducir con un baile seudo erótico, quizá se convenza de su capacidad para el sexo en seco… con ropa. Pero la tipa revela un calzón medio roto y manchado, me da asco. No encuentro a César y supongo se fue a tener sexo a algún lugar incómodo. Hago eso mismo, pero mi herramienta está flácida, y cuelgo en el marco de la cama uno y hasta seis preservativos rendidos, la tía está demasiado seca y no hay emulsión lubricante, tengo que satisfacerla con un dedo, pero me equivoco y le pincho el sol del culo, ella salta de dolor y me dice que por allí no. El Tapita es el único sobrio y no puede conducir, ni nadar, solo escribir y si acaso leer… negocia con un taxista la tarifa para el hotel en donde queremos amanecer con las mujeres más lindas. El Taxista nos ofende diciendo que las que llevamos son harapientas y pobres “Acaso no es en la pobreza en donde el amor es posible” dice el Tapita filosofando. El taxi nos deja tirados, la filosofía no sirve sin la acción. Las chicas se aburren y se van con otros que si tienen auto. El César se queja de que perdimos el paraíso y además nos quedo de castigo soportar a la mujer, Dios es un ser demasiado cruel.

Unas pepas para la cabeza

Charlie

Yo exagero, me bebo un trago y vocifero banalidades, la fémina cree estoy ebrio y se obsequia para hacerme compañía, quiere explotarme, hacerme comprar las bebidas más costosas e inclusive a hacerme un baile erótico y sacarme la billetera. Pero estoy lo más de sobrio, de eso se da cuenta la chica que distribuye los tragos y me rescata de esa sirena oportunista. Solo que con la chica nueva sucede que me siento más extraño, acepto beber en serio unos cócteles y en serio la cabeza me da vueltas, y entonces la chica me alienta a que le haga el amor. Nos retiramos a un reservado, estoy de verdad ebrio y todas las paredes parecen más brillantes, la chica parece cada vez más bella y honorable, y yo estoy con el sexo flácido y sin fuerzas para comenzar la faena, ella tiene unas pepas que me harán bien es éxtasis que me vuelan la cabeza y de paso hacen lo imposible; que mi otra cabeza también reaccione. Tengo sexo luego existo.