Mes: noviembre 2017

Un cielo para cada borrego

MaLeJa

Ya liberé el champú sobre mi cabeza y tiemblo, tengo un poco desordenada mi vida ya que no depende de mi ahora, sino de los hijos que me secundan. Ya quisiera para dar envidia decir que está todo eso bien y que he conocido la felicidad, pero ya no es tampoco mi vida, ya tengo que sacrificar mi tiempo para culminar con éxito la educación ejemplar de mis hijos, para que no se revuelvan y se pierdan en medio de ese cumulo de seres, “ser como todos es ser como nadie” un eslogan que da vueltas en mi cabeza, yo quiero sacar adelante una familia que pueda fortalecerse con cada experiencia, no quiero que llegue el día en que nos hallemos débiles ante la adversidad.  La intención no es salvarse, ni siquiera no estar solos, la realidad es ser partes fuertes de la estructura de tal manera que cada quien haga la diferencia.

 

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Tristes amaneceres

MaLejA

No es que hayamos nacido para amar, lo trágico de todo es saber que solo nacimos para morir. El Tapita.

Yo me resisto a hablar mal sobre el amor, pero ya alguien conforma el cúmulo de infractores… de gente que se alza en vilo y no come cuento, alguien que deliberadamente dice que nunca entrará al círculo vicioso de la sociedad. Y puede ser porque la sociedad es un mal ejemplo, porque hay violencia por todos lados y porque eso de amanecer compartiendo cocina y cama, y el resto son líquidos esenciales que se volatizan y absorben. Y se juega la vida a eso en una rotación, como deseando demostrar a alguien algo. Quizá que una si puede ser mujer y mamá al mismo tiempo y guarda siempre la esperanza sus hijos salgan mejores, pero es el mundo el que está peor y por lo tanto no vale tanto la pena seguir engendrando ni seres nuevos ni esperanzas porque en cualquier momento al mundo le da por acabarse del todo.

Corazones rotos

MaLejA

Un tipo que se ríe mientras escribe o mientras cuenta sus fracasos como si tuviese un alma de cemento, alguien que dice no confiar en las mujeres pero en cambio vivir enamorado de ellas, un completo irresponsable que anda con un arma y duerme con ella debajo de la almohada a riesgo de pegarse un tiro mientras duerme. Un hombre que vive de vender canela en polvo y elixir para atrasar la inminente edad. Alguien que ha sido educado en la calle y se sabe defender. Un héroe de mil amores y batallas descomunales por defender lo único que parece tener: la libertad. Ese es el César o el Emperador, uno de los amigos que hice y que me alentó a seguir adelante porque de todas formas tener el corazón roto no era pretexto para morirse.

Comenzar otra vez

MaLeJa

La vida rueda a veces cuesta abajo. Una mujer debe estar dispuesta a aceptar su situación y no tanto culpar a los demás, ser tan cambiante como lo permitan sus sentimientos y sus hormonas. Mi amigo César decía que las mujeres tienen que ser “tontas” para que el hombre pueda enamorarlas, yo creo que no es el hecho de ser “tontas” sino más bien ilusas. La felicidad del matrimonio puede que sea la capacidad de decir frente a alguien que una tiene una vida organizada “tal y como los demás”. Pero eso si, despreciando  a los que no sientan cabeza. La separación es dolorosa, atenta contra el orgullo y en peor forma cuando una tiene que explicar con soberbia que a una la cambiaron por otra. Entonces las teorías machistas surgen y te debes blindar y tratar de que tus hijos e hijas entiendan que un hogar se mantiene a pesar de las perdidas. La aceptación es lo principal y hay que despertar a la realidad por cruel que parezca el destino.

Una orilla y la otra

MaLejA

Estoy por entrar a esa sala y descubrir cual es la mujer culpable de seducir a mi marido, cuando una ejecutiva elegante me cierra el paso y se ofrece a orientarme, “asunto personal” apunto a decir antes de darme cuenta de que ella entra en esa sala y por lo que puede observar es la única mujer. No hay duda, debe ser ella. Muy confidente me acerco al Celador y averiguo su nombre, dirección, teléfono y hasta su talla de zapatos. Tengo todo para iniciar un proceso o una brujería. Y solo es cuestión de tiempo para darme cuenta de que ellos atacaran primero por la parte que menos pienso, y es cuando la custodia de mis hijas se pone a juicio y la puñalada viene en la acusación de que yo no tengo la capacidad económica para soportar un hogar. Además tienen grabaciones de llamadas amenazantes que ponen en entredicho mi salud mental, más cuando son llamadas a una ejecutiva de la empresa en donde labora mi esposo que nada tiene que ver en el tema ¡maldita sea!. La amante de mi Esposo ni siquiera trabaja allí, tampoco es una ejecutiva, menos es profesional, es una profesora que se viste como monja y que al parecer es estéril y por eso quiere a mis hijas.

Uno peca por lo que piensa

MaLejA

Metida en gastos y con un marido y tres hijos a cuestas, alce el mentón y hasta me burle de las que a esa edad no levantaban vuelo ni sabían lo que era cocinar un guiso. Lo demás fue la rutina de cualquier hogar, cumplir horarios y tratar de administrar el hogar. Lo que paso fue que nada pareció ser suficiente y siempre había el choque. que si yo elegía el color verde a mi esposo le gustaba el azul, que si  yo deseaba un paseo, él decidía descansar. Y solo entonces entendí que era indispensable ceder. Tal como el dicho reza el canto de un solo pájaro no hace el verano, a mí me correspondió el sacrificio de dividir mi tiempo para superar el modo de vida convencional y un día en que fingía ser feliz la duda me acribilló: ¿era feliz mi esposo conmigo?. La respuesta la obtuve al cuarto año de convivir en una relación amena y al parecer muy normal. Un día yo explotó por nada y él es quien termina confesando que tiene planeado otro hogar con otra persona y que para colmo planea llevarse a “sus hijas”.

Novela incompleta

MALeJa

Un mal cálculo y la barriga repleta de huesos. Así lo describía la abuela. Lo que no supuse me pasaría a mí, como si la historia se repitiese. Como si la lección no hubiese sido aprendida. Tratando de conjurar una familia, todo se me fue en pretensiones. En comprar ropa y una cuna, y luego a esperar. Pero la naturaleza es siniestra a veces pues te evoca nocivos complejos que te empujan a pretender estar sola y no necesitar de nadie. Traer una vida al mundo es un arte porque no solo es lanzar a la corriente a ese nuevo ser sino que hay que instruirlo para que encaje y no se haga un rebelde. Luego del amor viene el dolor. Y lo sufrí cuando me vi en medio del mundo débil y muy expuesta para una nueva oportunidad. No volver a enamorarme parecía entonces una promesa de una ebria. Y aparece el príncipe azul con una dedicación y ventaja apremiante que me endulza el alma y me lubrica las neuronas, mientras tanto me distraigo y las hormonas vuelven a fallar y esta vez fruto del tratamiento hormonal que el hombre usaba son dos criaturas que tendré que cargar por nueve meses más. Con el orgullo de haber sucedido el primer parto normal, ya el Médico dictamino que haría una cesárea y entonces para que le doliera también a mi hombre le exigí matrimonio inmediato.