Mes: abril 2018

Atrás de la malla 2

César Vélez

Una chiquilla se ha sacado su brasier y lo ha arrojado al escenario… una multitud le reprueba a empujones solo con el delirio de algún muchacho con la mano larga que le acaricia el pezón… El Paracaídista gusta de las alturas y se sube a una tarima de donde celebra cada brote de energía y calor y en donde hay una chica que como un chimpancé colgado de una rama grita y alucina ya drogada… Yo le robo la cerveza a una turba de gigolos y luego comrpuebo que a la botella hasta el chicle le ha escupido… es sucio, lo sé… una nena ebria baila y se le asoman sus rudimentarias curvas, le hago el acompañamiento visual hasta que me detecta y me saca bailando un ritmo que ni siquiera me suena… odio el baile, es como exponerse a que otros lo maten en la mente… la chica esta tan elevada que ni siquiera recuerda su nombre, “te llamas Claramanta” le digo leyendo su escarapela. El Aviador medio equilibrista hace su número en medio del cielo… Un chico vestido todo en cuero con el pelo pintado se fuga por los aires, la multitud no ha soportado su peso y el pobre rebora en el suelo, la gente ríe luego de saber que sigue vivo… Una voluminosa morena dormida sentada de repente es abducida por una fuerza clandestina que está detrás de las gradas son unos viriles machos dispuestos a saborear su presa… El Cantante de turno regala su gorra, su camiseta, y se queda semi desnudo, la gente le devuelve el favor lanzando rosas y más ropa interior de dudosa procedencia…

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Atrás de la malla 1

César Vélez

Una moneda me salió falsa, la tiré al río… La abuela Aleja reprochó mi comportamiento… la besé, ella pareció distraída, a las mujeres mientras se enamoran se les pasa la vida y se resignan a morir con el peso de todo lo que en vida hicieron, yo en cambio no me quiero morir ni por el puchas…

Hay un concierto, el Paracaídista corre a estrellarse con la seguridad del evento que le exige membresía, el dinero sirve también para cosas sucias, el lugar está sitiado por una malla brillante y quizá electrificada, adentro hay un show de viejas en pañales que muestran más de la cuenta para deleite del público cuyo carisma eleva un solo clamor: más sexo, menos ropa. Mi amigo paracaídista luego de comprobar que la malla no está con corriente inspecciona un lugar para filtrarse… nos escabullimos como topos mitad por entre la tierra y mitad por el aire, y sucios pegamos un brinco y otro para que las luces de las linternas no den con nosotros… para colmo hay unas sombras pegándole al vicio perdiéndose del espéctaculo… corremos por entre las tarimas y logramos los sitios más prometedores…

Maldito lunes por la tarde

Emilio Suárez

A mi me convencen de ir a ver al río a la madrugada a las chinas que se quitan el sueño de los ojos y del sexo el pegante embarazoso… Alexis es un traidor que les tira pepas de mangos para que ellas descubran desde donde se las espía… Charlie llega también con ganas de no saber ya de mujeres porque le tienen convertido en un esqueleto… Alexis le tiene ganas a una china de esas más flaca que una tabla, pero de cara expresiva y aliento a fresa, ella es la única que parece sobría y preocupada por sus amigas, habla en su dialecto enredado y adivinamos es un regaño para sus amigas. Fue un lunes en la tarde cuando Alexis aparece con un atuendo colorido como de payaso de circo y dice que se le va a declarar a la china, desaparece en la esquina y una hora después viene con una caja de arroz para compartirnos y de tan buen sabor que se nos olvido preguntar por el resultado de la declaración… día después se acuerda Alexis de contarnos que mientras la china le daba luz verde para la relación a Alexis le crujió el estómago del hambre y tuvo que elegir entre el placer y el hambre…

 

 

Tangos y tantas

Charlie

Alexis ríe y se le escucha en toda la calle, Emilio se ahoga en la risa también, pero las mujeres como se precian de no soportar la felicidad de nadie acuden a espiar a los dos amigos a los cuales me uno, ni me interesa sobre qué hablan solo que tengo entre diente y diente algún cuento… Nos vamos a escuchar los tangos del viejo Mayé que pone a sonar en una vitrola antigua, y en broma bailamos entre nosotros imitando los pasos y los presentes aplauden… Es lamentable que la juventud de hoy se desapegue de la elegancia y las damas no usen vestido de tela, faldas ni corpiños, ahora las chiquillas odian ponerse hasta el brasier. La desfachatez es indelicada y puede que uno se confunda al hacerle alguna propuesta a alguna mujer que pasa por la calle con pinta y cara que tiene de distribuir a diestra y siniestra. Sí por eso es que López está en la cárcel.

En la tarde palidecí

Charlie

Uno es único, indomable, brujo de otra dimensión; se quiere ir a dar de bruces con el suelo a ver si pasa más allá.

La novia ajena me ordena levantarme como si afuera hubiese una revolución. No es cierto, afuera la gente sigue con su habitual filosofía de quejarse, pero sin embargo apela a decir que la vida así es buena, a los niños les pretenden dar motivos para vivir, les enseñan juegos, les dan golosinas y les insinúan que la felicidad es posible siempre que obedezcan ciertas reglas. Nada más hipócrita, supieran esos niños la realidad correrían a suicidarse de las maneras más tiernas y espectaculares. Yo estudié el arte del engaño, de la expresión metódica y ambiciosa, la mueca justa en el lugar indicado, no tengo deseo más ambicioso de poder llevar una vida honorable y morir también de forma que vea al horizonte tal como en la tarde en que palidecí y me fui apagando poco a poco.

Los de las tierras bajas

Alexis Mendoza

Yo sudo por todo, tengo los ojos amarillos y la lengua cortada… eso es el hígado… o soy todo yo… la Enfermera que hace el tamizaje visual me dice que estoy míope… en la casa me mido las gafas de la abuela y me sirven… El médico aprendiz me dice que estoy muy flaco para mi estatura ¿y qué va a hacer darme de comer?… el hambre es única y quizá la enfermedad más contagiosa o no han visto a bostezar de dos en dos. La chica a la que deseo en lugar de darme un chance me desprecia, ella viene las tierras bajas, de lo caliente, ella escoge a su varón, y el escogido no soy yo… Me veo frente al espejo y me entreno para decirle que si me puede dar aunque sea un beso…

Paloma sin piso

Emilio Suárez

Cuando me escuchan decir que prefiero estar solo me califican de loco, de un rebelde, de un egoísta, y sobre todo las mujeres en su trasfondo me desean encuentre a la pareja ideal, no es un deseo bueno, es un insulto a mi brillante concepción de que la gente al final hace con su vida lo que quiere, pero luego no pueden con el mundo en que conviven, se quejan de todo. Y es que uno nace y muere en una manta de soledad, que los demás te valoren o no depende de tus actos, y lo que no me gusta es esa domesticación en que se inmiscuye uno en la vida, en que valora unas cosas pero luego las entorpece con otras acciones. Una hipocresía siniestra que comienza por el deseo de reproducirse, de trastornarle la realidad a una criatura y pensar que se hace algo bueno, cuando es mentira, ese nuevo ser viene a cumplir un escalafón en la cadena alimenticia, viene a vengarse, viene a odiar, a detestar la vida, a quererse anular cuando fuma, cuando bebe, cuando se droga, y además viene a complicarle la vida a los demás. ¿Es tan difícil de entender?