Mes: mayo 2017

Un valium antes de la escena

Charlie

Yo cuando estudiaba solía ver por la ventana abierta. Algo me advertía que estaba del lado equivocado, el conocimiento estaba afuera, no dentro del aula. Cuando la profesora me pasaba adelante a hablar apenas tartamudeaba y el espíritu se me arrugaba, en cambio en el recreo gritaba y tenía el don de mando. El día que me quede solo en el mundo, sin una madre, ni un tío ni un padre, pensé mucho en las palabras del Tapita: “Todo esto esta pasando con el propósito de prepararnos para el fin” y aunque sonaba ya a sermón de los Testigos de Jéhova, en verdad la vida es un escenario particular. El tic tac de un reloj me dice que el tiempo sigue y que me estoy perdiendo o mejor que el mundo se está perdiendo de mí. Yo no podía hacer mucho arte porque mi pensamiento no pasaba de saber la elemental aritmética y el justo combinar de signos de más y menos… vuelco mi destino al estudio del arte dramático en donde aprendo a dar un beso sin amor, a fingir felicidad y a llorar por cualquier cosa. Y el día cero llega y me tengo que meter entre lengua y paladar un valium para perder el miedo y ante todo para decidir qué hacer luego.

Un pelo en la sopa

Charlie

Un triste tigre come trigo en un triste plato.

César sopla la sopa, una hebra de repollo se escapa a su poderoso soplo y va a parar a otra mesa y a otro plato… César se muere de la risa… el tipo de la otra mesa no. Uno ya ni sabe en dónde come… El calor hace de las suyas no deja que otros coman tranquilos. Y luego la cocina hierve y el jugo es apreciado, tenaz el clima. Hasta que algún calvo jura que en su plato hay un pelo, pero la treta no le resulta para pagar la cuenta, le pegan y luego lo tiran a lavar los platos y las ollas. El César cuenta monedas, no hay para la propina ni para pagar el plato… Una pareja se queda viendo y el César los invita a su mesa, les saluda amigablemente , limpia la mesa, organiza las sillas y luego al dependiente del lugar le dice que la pareja pagará lo suyo y adiós. Pero el mérito no es ese, es que la pareja tampoco pagará nada porque el César ha aprovechado para hacerse con su dinero de cartera y bolsillo, el César es un mago y un vago eso lo aprendió en la vida.

No necesitamos quien nos quiera

Charlie

El amor debería durar lo que un tinto caliente.

Hay gente con flores por doquier lloran a sus muertos. César dice que no deberían homenajear a sus muertos matando las flores, las plantas también sienten.

La tumba de Alexis por años fue la más adornada, pudimos constatar que una de sus últimas novias se ocupaba de traerle todos los martes agua y rosas.

Alexis le dio un hijo al mundo, y el mundo en cambio nunca le dio nada a Alexis ¿ó quién sabe?

El mismo Alexis decía que morir era como si una gota dulce cayera en medio del mar, se funde con el todo.

Ni César, ni yo, sabemos qué hacer frente a la tumba de nuestro amigo salvo espiar por momentos qué hacen las otras personas, no sabemos orar, menos adornar una tumba. A último momento César comienza a hablar sobre la alergia que tenía Alexis por la sociedad “Es que está mal hecha” decía y sentenciaba que el ser humano vive anti naturalmente pues se asocia en familias, en grupos, en comunidades y luego odia, se atormenta, se ahoga y allí surge la violencia. Quizá tuvo razón Alexis, o quizá fuese que como en algún momento replico él mismo los solitarios no tienen razón para suicidarse y en cambio los que se hallan acompañados tienen suficientes razones para desear morirse.

César tira un clavel sobre la lápida y esgrime en un acto desaforado una sonrisa que llega hasta el más allá porque se escucha el eco.

Volar sobre el puente toma 3

Charlie

– No deberían decirle la mamá a uno que eso es malo o eso otro es prohibido – dice Alexis

– De todas formas uno es necio – dice César.

A mí por ejemplo mi mamá me dijo que las mujeres eran malas, nunca me dijo que malo era el licor…

Un novato sicario ronda la cuadra, el César lo detecta a metros, lo que queremos es ver quién es su víctima… al chiquillo le tiemblan las rodillas, los pantalones le pesan, peor cuando una patrulla aparece, una moto rauda acelera y el chico por encaramarse a prisa bota algo… la moto arranca envenenada.

César se apresura a recoger lo que el chico perdió es un paquete de cigarrillos vacía que solo contiene una foto de un señor ¡la victima!…

– Uno pudiera hacer una buena acción diciéndole a este señor “mire que le quieren matar” – dice Alexis

– Pero ni uno mismo sabe cuál es la bronca que se tiene ¿Qué tal si este señor es más peligroso que el mismo sicario? – dice César…

Un señor muy amable nos presta los tacos de billar, su hijo nos saluda y nos pasa las botellas de agua, un poco sorprendido porque no le pedimos cerveza ni licor alguno y nosotros sorprendidos porque el tipo es el de la foto. El César muy decente lo aparta y conversa con él, mueve las manos y parece que el tipo se alerta, mira a todos lados e incluso a nosotros y se nota angustiado, sale a trote…

– Amigos! – dice el César –  este señor es un buen tipo, es humilde, es educado, su único error es embarazar a la hermana de un enemigo, y aunque creo una vida nueva no se debe pagar con otra así están las cosas…

El tipo ante nuestra sorpresa regresa con unos cubos de hielo mientra el César le agradece con una sonrisa.

– ¿Cómo no le has advertido el riesgo que corre? – dice Alexis

– De ninguna manera, el destino de cada quien ya esta dictado y ¿quién soy yo para decir algo? – dice el César con el orgullo a flor del cuello.

En ese momento una moto se cuadra en la entrada del establecimiento, hay gritos, la gente corre, suena el disparo y la moto acelera y se va.

Nosotros estamos inmutables, seguimos viendo la partida de billar, vemos aparecer al hombre como un fantasma: blanco, y sin pedir explicaciones nos va contando lo mal que va la sociedad que ya no respetan el amor de dos, ni de tres…

Seguimos jugando impávidos esperando se nos quiten las ganas de jugar y de vivir…

 

 

 

 

 

Volar sobre el puente toma 2

Charlie

Un día no tuvimos pasado, ni futuro, solo vivimos ese presente como nuestro.

Alexis alza su brazos rindiéndose “estaba enamorado”, yo estaba golpeado ya por el amor: un matrimonio que no había funcionado y que me había dejado pobre, pero solo así pude conocer a Alexis y César.

– ¡No Jodas! si de tanto besar se me han partido los labios – dice Alexis

– Échate manteca de marrano – dice César y aprovecha que pasan a lado de la paila de doña Bolena para pellizcar la manteca y zas a la cara de Alexis…

– Tonto… tonto… – dice Alexis…

César no confía ni en su sombra, por eso afirma que estar enamorado es andar sin camuflaje “te dan fácil” Alexis escribe un poema en la mitad de una servilleta y lo lee en voz alta:

Desde que te vi, // la vida tiene otro sentido,// admirar tu belleza// soñar despierto…

– Dar besos no es estar enamorado, menos si los besos se dan en una obra de teatro – dice César…

Alexis camina en una nube, ensaya su parlamento, iza sus labios y finge besar el aire, el César quiere darle un puñetazo pero se aguanta la envidia. Le reta mejor a saltar de un punto a otro, la caída resultaría algo fatal, pero Alexis vuela conquista el otro lado, el César ni tonto se niega a dar el salto.

Cuando llegamos al parque la obra empieza. Y Alexis va a su treta del beso, pero la Directora de la obra lo retira diciéndole que su papel ya no va.

Pobre Alexis, todo ensayado, hasta el poema, hasta la amada.

– ¿Qué es entonces el amor? – pregunta Alexis…

– Pues nada una obra de teatro armada para que uno pueda disimula la tristeza – dice César…

Y como Alexis no se queda con la espina, por la noche nos cita en el parque para dar buena cuenta de la escenografía, no contentos con desbaratar todo le prendemos fuego y bailamos como los primitivos al rededor de la hoguera, hasta que el amor se nos pasa.

 

 

 

Volar sobre el puente Toma 1

Charlie

Necesario es decir que estas publicaciones no tienen pretexto, ni beneficio, no rentan ni un solo centavo, a veces solo se parecen a una perversión nuestra, no intentan sindicar, ni involucrar, y por eso son exentas de cualquier propósito.

Alexis Mendoza fue mi amigo, un tipo jovial, que era demasiado inteligente, un espíritu encerrado en un cuerpo equivocado, un chico cuya energía se desbordaba por doquier. De él aprendí a volar con mi mente sin licor, sin droga alguna. Luego de la muerte de mamá y la de mi tío fue la muerte que más me dolió. Y casi que me pone también al borde del precipicio o de un puente porque la verdad uno a veces piensa que hay gente que debería ser inmortal, y yo creía que Alexis era una de esa personas.

Le recuerdo cuando íbamos por la calle y cuando se cruzaba cualquier fémina y él orondo preguntaba – Ummmm ¿a cómo? – y no le miraba ni siquiera el trasero, si no la cara.

También recuerdo su insolente paciencia cuando parecía que la desgracia venía por nosotros: – todo a su tiempo – decía.

Pero lo fenomenal de él era que pese a haber abandonado el colegio seguía persistiendo en completar la tarea, devoraba con premura los libros, sabía oraciones completas en inglés, tenía una escritura perfecta en las paredes y en las hojas sueltas.

Pero recordar sobre todo su amor al arte, fue protagonista de obras teatrales, y de cierta forma uno ya no sabía si en la realidad estaba dramatizando su personaje o era otra de sus tretas para burlarse de uno.

Por eso el día en que me avisaron que murió, me sorprendió la noticia de que estaba solo, al menos hubiese avisado, no sé, para saltar con él, para que no conquistará ese otro lado de esa forma tan egoísta, y si alguna vez le oí hablar de suicidio fue para decir que los solitarios no se suicidan tanto como los que tienen personas a su alrededor “el infierno son los demás” recitaba a viva voz pues su autor favorito era Sartre.

Ahora que tenemos prohibido publicar sus textos, su familia trata de coartar un propósito, de silenciar un deseo, al menos en su honor ya pusimos en circulación un libro que se regala y no se vende ni por todo el oro del mundo, así hemos cumplido, así su sonrisa y su misión en este mundo queda cumplida.

Uno a la deriva # 2

Alexis Mendoza

Uno sueña solo.

Que te besa o no.

Y te enfadas porque si y porque no.

Sabrá Dios en qué parrandas andas, sé que no es conmigo, que te proteja el Creador, yo no.

Uno es y con ello basta.

Y si fracaso y si malgasto el tiempo y si tengo culpa: de todas formas solo seré yo.

Uno a la deriva, uno al río, uno a el cielo.