Mes: mayo 2017

Todos los ecos

Emilio Suárez

Yo aprendí a contar en los dedos de las manos y ese vicio se me ha quedado pegado desde entonces.

Uno es una balota más en esta lotería que es la vida.

Y pocos se sacan el premio mayor.

No alcance a ver más allá, la cascada tiene ese punto ciego que tanto dicen los conductores que existe. Ya nace uno y la cuenta reversa comienza.

¿Quién se dignará a mirar siquiera?

– Ya te vas? – dice la chica de turno

yo le replico:

– Tarde o temprano todos nos vamos a ir…

Mi mamá dejó de insistir con eso de que quería verme casado y con descendencia, creo la convenció en primer lugar la sociedad violenta y luego esta naturaleza tan impredecible, me dijo algo como que:

– Al fin y al cabo la soledad te da la libertad para elegir qué hacer con tu vida…

Mis amigos optaron por domar el amor como a un león.

El César nos dio autorización para que si se enamoraba le diéramos de golpes hasta que se le pasara, lastimosamente cuando se enamoro voló en una nube y no le pudimos alcanzar, se golpeo en la caída de todos modos.

El Alexis se termino de aburrir de forma fatal y tal como Sócrates pego para el otro lado con la prédica de que del acá sabía demasiado.

Charlie por poco sucumbe en medio de la vida, con el corazón averiado se puso a dramatizar y el personaje le salio de perlas.

El Tapita se inscribió en la filosofía de la nada y le cerraron las puertas de los manicomios, le compararon con Rasputín que deseaba morir pero no podía.

Ahora comprendo que todos esos ecos pregonaron en mi vida para lograr esto: lo que soy, y aún me resta la mitad (espero) de camino.

Entre papeles

Charlie

El pensamiento debe ser más veloz que la bala, pero al final la bala llega primero.

Amo pensar, es mi pasatiempo favorito, me suelo parar en una esquina degustando un pastelito enredado en una servilleta y tratar de adivinar lo que las otras personas que pasan piensan. Si solo me pudiera adelantar a su próximo movimiento. Pero no. Al final la gente hace lo que quiere y además juzga a quienes no hacen igual. Por eso la sociedad esta atormentada, por eso tanta tristeza. No hay el libreto para esto de la vida, solo hay que navegar a donde convenga más, la gente sin embargo suele odiar su presente y anhela bien su pasado o por un futuro distinto. La gente se sale de su papel, escarba, estorba, trata de salirse de sus ropas, imita y se arrepiente, alguien debe haberse preguntado porque esto no ha conducido a ninguna parte, la respuesta es esa: ni vamos ni dejamos ir.

Un repollo y una cadavera

Por Charlie

Un horóscopo anuncia mi mala suerte: el amor de tu vida pasará por tu lado y te sonreirá…

César dice que la realidad es una confusión cerebral. Quizá una semilla de repollo un día se le metió al homo erectus en la cabeza (hablo de la cabeza de arriba). Bien se pasará en la vida si se supiera que hay un destino cuesta abajo y que la osadía de morirse se debe a un reinicio en el cronómetro que marca el paso. Y el amor entonces es como el electromagnetismo algo circunstancial… Siendo las cosas así y nosotros tan rebeldes a suerte de solo obedecer la Ley de la gravedad nos propusimos el reto de escalar hasta los cuarenta años antes de preferir el precipicio, firmamos con la solemne seriedad que cada quien a su época fuese llegando a los cuarenta tendría que pegar el brinco al otro lado, sin embargo ganó el miedo y hoy solo nos miramos las caras para aventurar adivinar si es que el repollo quizá no maduro mucho o fue que a todas esta ya se pudrió.

 

Un valium antes de la escena

Charlie

Yo cuando estudiaba solía ver por la ventana abierta. Algo me advertía que estaba del lado equivocado, el conocimiento estaba afuera, no dentro del aula. Cuando la profesora me pasaba adelante a hablar apenas tartamudeaba y el espíritu se me arrugaba, en cambio en el recreo gritaba y tenía el don de mando. El día que me quede solo en el mundo, sin una madre, ni un tío ni un padre, pensé mucho en las palabras del Tapita: “Todo esto esta pasando con el propósito de prepararnos para el fin” y aunque sonaba ya a sermón de los Testigos de Jéhova, en verdad la vida es un escenario particular. El tic tac de un reloj me dice que el tiempo sigue y que me estoy perdiendo o mejor que el mundo se está perdiendo de mí. Yo no podía hacer mucho arte porque mi pensamiento no pasaba de saber la elemental aritmética y el justo combinar de signos de más y menos… vuelco mi destino al estudio del arte dramático en donde aprendo a dar un beso sin amor, a fingir felicidad y a llorar por cualquier cosa. Y el día cero llega y me tengo que meter entre lengua y paladar un valium para perder el miedo y ante todo para decidir qué hacer luego.

Un pelo en la sopa

Charlie

Un triste tigre come trigo en un triste plato.

César sopla la sopa, una hebra de repollo se escapa a su poderoso soplo y va a parar a otra mesa y a otro plato… César se muere de la risa… el tipo de la otra mesa no. Uno ya ni sabe en dónde come… El calor hace de las suyas no deja que otros coman tranquilos. Y luego la cocina hierve y el jugo es apreciado, tenaz el clima. Hasta que algún calvo jura que en su plato hay un pelo, pero la treta no le resulta para pagar la cuenta, le pegan y luego lo tiran a lavar los platos y las ollas. El César cuenta monedas, no hay para la propina ni para pagar el plato… Una pareja se queda viendo y el César los invita a su mesa, les saluda amigablemente , limpia la mesa, organiza las sillas y luego al dependiente del lugar le dice que la pareja pagará lo suyo y adiós. Pero el mérito no es ese, es que la pareja tampoco pagará nada porque el César ha aprovechado para hacerse con su dinero de cartera y bolsillo, el César es un mago y un vago eso lo aprendió en la vida.

No necesitamos quien nos quiera

Charlie

El amor debería durar lo que un tinto caliente.

Hay gente con flores por doquier lloran a sus muertos. César dice que no deberían homenajear a sus muertos matando las flores, las plantas también sienten.

La tumba de Alexis por años fue la más adornada, pudimos constatar que una de sus últimas novias se ocupaba de traerle todos los martes agua y rosas.

Alexis le dio un hijo al mundo, y el mundo en cambio nunca le dio nada a Alexis ¿ó quién sabe?

El mismo Alexis decía que morir era como si una gota dulce cayera en medio del mar, se funde con el todo.

Ni César, ni yo, sabemos qué hacer frente a la tumba de nuestro amigo salvo espiar por momentos qué hacen las otras personas, no sabemos orar, menos adornar una tumba. A último momento César comienza a hablar sobre la alergia que tenía Alexis por la sociedad “Es que está mal hecha” decía y sentenciaba que el ser humano vive anti naturalmente pues se asocia en familias, en grupos, en comunidades y luego odia, se atormenta, se ahoga y allí surge la violencia. Quizá tuvo razón Alexis, o quizá fuese que como en algún momento replico él mismo los solitarios no tienen razón para suicidarse y en cambio los que se hallan acompañados tienen suficientes razones para desear morirse.

César tira un clavel sobre la lápida y esgrime en un acto desaforado una sonrisa que llega hasta el más allá porque se escucha el eco.

Volar sobre el puente toma 3

Charlie

– No deberían decirle la mamá a uno que eso es malo o eso otro es prohibido – dice Alexis

– De todas formas uno es necio – dice César.

A mí por ejemplo mi mamá me dijo que las mujeres eran malas, nunca me dijo que malo era el licor…

Un novato sicario ronda la cuadra, el César lo detecta a metros, lo que queremos es ver quién es su víctima… al chiquillo le tiemblan las rodillas, los pantalones le pesan, peor cuando una patrulla aparece, una moto rauda acelera y el chico por encaramarse a prisa bota algo… la moto arranca envenenada.

César se apresura a recoger lo que el chico perdió es un paquete de cigarrillos vacía que solo contiene una foto de un señor ¡la victima!…

– Uno pudiera hacer una buena acción diciéndole a este señor “mire que le quieren matar” – dice Alexis

– Pero ni uno mismo sabe cuál es la bronca que se tiene ¿Qué tal si este señor es más peligroso que el mismo sicario? – dice César…

Un señor muy amable nos presta los tacos de billar, su hijo nos saluda y nos pasa las botellas de agua, un poco sorprendido porque no le pedimos cerveza ni licor alguno y nosotros sorprendidos porque el tipo es el de la foto. El César muy decente lo aparta y conversa con él, mueve las manos y parece que el tipo se alerta, mira a todos lados e incluso a nosotros y se nota angustiado, sale a trote…

– Amigos! – dice el César –  este señor es un buen tipo, es humilde, es educado, su único error es embarazar a la hermana de un enemigo, y aunque creo una vida nueva no se debe pagar con otra así están las cosas…

El tipo ante nuestra sorpresa regresa con unos cubos de hielo mientra el César le agradece con una sonrisa.

– ¿Cómo no le has advertido el riesgo que corre? – dice Alexis

– De ninguna manera, el destino de cada quien ya esta dictado y ¿quién soy yo para decir algo? – dice el César con el orgullo a flor del cuello.

En ese momento una moto se cuadra en la entrada del establecimiento, hay gritos, la gente corre, suena el disparo y la moto acelera y se va.

Nosotros estamos inmutables, seguimos viendo la partida de billar, vemos aparecer al hombre como un fantasma: blanco, y sin pedir explicaciones nos va contando lo mal que va la sociedad que ya no respetan el amor de dos, ni de tres…

Seguimos jugando impávidos esperando se nos quiten las ganas de jugar y de vivir…