Un beso para este mendigo

César Vélez

Me gustaba compartir mi cigarrillo con esas ejecutivas que te lo devuelven manchado de pintalabios. Se diría que indirectamente les besabas. El día que salí con la idea del beso compasivo se burlaron de mi idea de hacer del beso en la boca algo elemental, fuera del protocolo y de la amistad. “Para ti, es fácil, todas tus amigas son bonitas” protestaba el Charlie. Hasta las damas de compañía me empezaron a negar sus labios, en primer lugar por eso de que las enfermedades y en segundo lugar por el dicho “la que da el beso da el queso”. ¿Habrá tanta forma de complicarse?. En Europa dan dos besos, y más allá son más abiertos a el honor y el respeto y la admiración. Qué decir de un beso de afán que me dio el otro día una chica que se quedo entre la mejilla y la boca, ella misma sonrió porque el pensamiento es más rápido que un beso y porque a mi se me enfrío el alma, pensando ¿y ahora qué?. Y en efecto eso tiene de malo el amor, luego de un beso, uno ya no sabe qué pasará o qué hacer más para impedir que todo perdure y no muera en el aburrimiento y la rutina.

Dan ganas de amar

Charlie

El sexo es la batalla pero el amor es la guerra.

“Los clientes quieren librarse de pagar el hotel, la arriman a una al muro y luego le salpican la vagina” dice la Doroty, una Trabajadora Sexual. Yo creo se perdió es la caballerosidad. El acto sexual hoy en día es de animales, y como decía César las mujeres prefieren tener un hijo que un orgasmo. Pero a la última boda que asistí ya metido en la Iglesia y sudando la gota gorda, pensé en qué maravilloso que existiera Dios, e inclusive que existiera el amor, y fuese verdad eso que dijo en Padre “hasta que la muerto los separe”. La verdad es que pensé estaba llorando, pero eran las gotas de sudor que resbalaban trémulas por mi frente. Salía a tirar mi porción de arroz. Estaba tan envidioso de la felicidad de esos dos que me fui de Putas, y a la Doroty le propuse matrimonio. Pero tal como le sucede a los de mi clan: que nadie les cree nada, la Doroty me salió para esquivar la pretensión de que era casada con su media naranja. Me lo dijo mientras pujaba y embestía de maravilla y mi elixir brotaba a una velocidad increíble dispuesto a romper la barrera de látex. No supe más qué había sido de aquella pareja que se casó aquel día, lo que soy yo no volví a asistir a ninguna boda más no tanto por envidiar la felicidad, sino porque cada vez estaba más difícil elegir el regalo perfecto para la pareja.

 

El gato negro y el porvenir también negro

César Vélez

Yo siempre me levanto primero. El Charlie después y de último el Alexis. Cada quien tiene su delito cometido que no le deja dormir. Una ninfa rosada me espera en la puerta para ofrecerme su cuerpo, estoy aburrido hasta del sexo, si alguien no me trae otra perversión tendré que suicidarme. El Charlie revuelve unos huevos y como no hay platos los sirve en un cenicero. El Alexis vomita una pelota de lanas como un gato, esos son los cabellos que le arrancó a su amada en el ejercicio del sexo, creo que hay uno que otro vello púbico. Como van las cosas la vida ya me sabe amarga, y nada me convence de tener un porvenir, salvo mi idea de que tener todo el dinero del mundo te da el derecho de ir a ver qué diablos hacen los ricos: van con sus muñecas llenas de cirugías y coco fatuo. Lindo mundo, lindo Gato Alexis vomitando pelo o vello, y yo muerto de risa cuando el Charlie dice que al Alexis fue que lo embarazo la amante de turno y no al revés.

La maldita educación

César Vélez

A uno le cuadran la mente, siendo que todo es redondo, hasta el culo.

El mundo.

Nadie quiere dejar pensar. Ni que el otro piense distinto.

Siendo que nadie tiene la razón.

No miran que el mundo es un lienzo blanco, sin esperanza.

Y nos morimos no teniendo, ni siendo.

Sin saber si son de uno los hijos de que le acusan. Sin prueba sobre si es tan cierta tanta belleza, tanta naturaleza inconclusa.

Yo soy rebelde porque no tuve mamá ni papá, ni Ley ni coito, ni quién me guiará, salvo un abuelo que apenas sabía de qué es que están hechos los mocos.

Este no es un manifiesto, ni siquiera una queja, ni un soliloquio, es una orgía de palabras, una orden clandestina al séquito de mis secuaces para que se listen a hacerle la mala fama a la educación, en la escuela, en el colegio, en la izada de bandera, en la universidad a perder la virginidad mental, a que enfilen sus arcabuces contra estas estructuras del mal que solo quieren la ignorancia del pobre.

¿Ustedes quieren acabar con el sistema? – Entonces tienen que acabar con quien le alimenta, que son los centros de educación, allá bien les pueden decir que un embarazo dura nueve meses, pero no les dicen cuánto duele, menos que se hace unos nueve o más meses antes para que el prodigio surja.

Si es una tómbola no se alisten, yo les exigiría derribar también iglesias, pero esas cosas se caen solas con sus pastores pedófilos y proxenetas y limosneros.

Tampoco incito a un terrorismo desbordado a mí me gustan los libros, los cuadernos y los crayones , y el olor de las lolitas colegialas desbordando bajo sus faldas.

Es mi orden:

Desacreditar el sistema educativo que enseña cosas inservibles.

Fomentar vicios más saludables por ejemplo el teatro erótico.

Con los recursos que se ahorra de la educación hacer más debates.

Y que los políticos no salgan de las familias adineradas.

He dicho.

 

Jesús en la cruz y yo en alpargatas

César Vélez

Me levanto más turbado que ayer.

Una chica albina y de faldita me trata de vender un perfume ¿Por qué las nenas bonitas venden cosas transitorias?, la chica se esquiva de mis tentativas, a lo mejor es lesbiana.

Mis alpargatas han pisado caca de perro o ¿será el olor de las fragancias que vendía la nena?

Sabrá Dios.

“Es domingo joven, me dice una anciana” me asusto en serio, creí que me lo decía porque mi pene seguía erecto y se asomaba por la pijama, la viejecita me lo dice porque me ve elevado y cree que voy a escuchar el sermón a cargo de un Padre más pecador que yo. Pero algo conmueve mi retórica, la chica esta en la capilla en primera fila y logrando que el Padre e incluso el Sacristán se diviertan espiando su faldita y su cara de gripa. Con facha de trasnochado, en pijama y alpargatas me meto en la capilla y calzó a lado de la chica diciéndole a susurros que me venda un perfume porque huelo a diablo, ella hace una mueca como si nada le bastase, Jesús mira crucificado y no sé, diría me tiene lastima por andar de enamorado de espectros femeninos que tarde o temprano no solo me venderán un perfume sino se marcharán con mi hálito y fuerzas como le paso a Sanzón.

Un pronombre en vano

Charlie

¡Un trago de agua por el amargo destino! su risa mata pero no contagia, la chica esta ebria y nos arrastra, alcanzamos a ver a la celestial Cristal y le pedimos un secreto para que la chiquilla recupere la sobriedad. Cristal no tiene secreto solo la toma por el cuello y casi ahorcándola le enfrenta clavando sus ojos claros y siniestros sobre su rostro, le quita la risa, le quita las ganas de seguir bebiendo. La devolvemos a su casa en donde su padrastro quizá le haga un examen íntimo por si una violación, la chiquilla se desgaja en llanto apenas es empujada adentro “ni ebria me cogen” dice. El padrastro no ha dicho nada porque ha visto a Cristal entre nosotros, cree que su hija es virgen aún y que es fea. Eso de que hoy se le diga “coger” al acto de hacer el amor desdice mucho de esta raza y eso mismo le pregunto a Cristal quien dice que lo mejor sería liberar al amor. Pero la cuestión dirime de que alguien diga que tiene ganas de “coger” y en distinta forma diga luego mejor “de hacer el amor” – son distintos apetitos – dice Cristal. A propósito de apetito nos vamos a un sitio donde saciar nuestra hambre de carne y hueso, Cristal solo pide un repollo que desgaja hoja a hoja y come como conejo o coneja.

Un Tic Tac descontinuado

Charlie

Alexis se duerme en donde sea, tiene el don de marcharse a soñar, y se levanta como si lo hubiesen resucitado, cualquiera podría jurar estaba ebrio, pero no, él tiene el sueño pesado, Orfeo debería estar celoso. Más de una vez me asustó ese comportamiento porque pensaba que Alexis se había ido de verdad al más allá. Por eso cuando en realidad abandonó el mundo por pura y elemental costumbre me acerqué al féretro y lo sacudí con la esperanza de que resucitará de ese sueño. No sucedió. Fuí a darle la queja al César, que entre otras llegó tarde, de que nuestro amigo en realidad se había marchado para siempre – No es cierto – dijo el César y agregó – Fuimos nosotros los que morimos para él – Como quiera que fuese cada que el sueño me traiciona y se rebela en contra del despertador recuerdo a Alexis y creo que él se preparó desde siempre para afrontar el sueño eterno en el que uno no es capaz de hacer nada más que soñar y puede que esos sueños se hagan realidad de este lado.