Uno a la deriva # 1

Alexis Mendoza

Siempre se es uno.

No más, solo uno, vida y soledad.

Aunque dicen que allí esta la familia.

Pero cada cuestión es particular.

Y aunque trata de ser de dos, no lo es, es solo de uno.

Aunque haya contrato. Uno sigue siendo uno. Uno vive, uno muere, uno va a la vuelta de la esquina y uno vuelve.

Uno es el que esta al comienzo y al final. Uno y nadie más.

Nudo en la garganta # 2

Alexis Mendoza & César Vélez

Al Aviador le bautizamos así porque le gusta una gorra con orejeras parecido al que usaban los pilotos en la Guerra Mundial, el César le consiguió también una chaqueta de piloto con insignias y todo… El  Aviador no está loco pero su familia le ha creído demente y le ha pagado la matricula en un sanatorio mental donde le medican y le hacen aceptar su situación como una discapacidad. La vez que le fuimos a ver lo hallamos con la mirada perdida y con un flacura preocupante. Ya al despedirnos notamos su tristeza, íbamos ya saliendo con César cuando a ambos se nos vino la amargura en forma de nudo y sin decir una palabra dimos vuelta para rescatar a nuestro amigo.

El resto de ese día y de la vida nos la pasamos haciendo aviones de papel y retando al aire, al oxígeno, al hidrógeno, al agua, a la vida misma, riendo y siendo nosotros mismos, es la sociedad la que está enferma, la que asesina, la que juzga y recrimina, la que nos quiere volver cuerdos para esclavizarnos. Nosotros no estamos mal, son todos ustedes los que nos quieren hacer sentir así, no les conviene nuestra felicidad.

Nudo en la garganta # 1

Alexis Mendoza & César Vélez

Uno dispara al cielo con la certeza que si cae algo puede que sea un pájaro, un avión, o puede que sea Dios.

– Yo digo que la serpiente tentó a Eva y la pobre quedó desde ese momento tentada… en cambio el pobre Adán…

Vamos por el centro, un conocido me saluda y me comenta que una amiga ha quedado herida después de una revuelta estudiantil, César me sigue con cara de regañado, averiguo en la recepción y me dicen que el corredor se halla custodiado por guardias, “su amiga está acusada de sedición “, yo no entiendo eso.

César me hace una seña antes de que nos topemos con los agentes que nos ven como extraños y nos solicitan documentos de identificación, yo paso mi carnet estudiantil, César una ficha para alquilar películas. Nos separan y a César le empujan al rincón haciendo una y mil preguntas sobre la revuelta y sobre violencia. “Esta señorita hirió a un agente y ahora él se debate entre la vida y la muerte, el tiene dos hijos, por Dios” dice casi sollozando uno de los que tiene a César, pero César se disculpa, no sabe nada de nada y solo vino acá de “curioso”. A mi me va mal por ser estudiante, me dejan de rodillas en el corredor mientras aparte consultan si es posible acusarme de cómplice.

Un Médico sale corriendo, los agentes se muestran alarmados, descuidan su tarea y en eso César y yo aprovechamos y corremos hasta ganar la salida.

César dice que escucho al Doctor decir que alguien había muerto. Pobre chica ahora si toco fondo. Se me hace un nudo en la garganta. El César aguarda e intercepta a una enfermera a la que pregunta qué ha sucedido… la versión es distinta “la que murió fue la estudiante, el agresor fue el agente”… Menudo lío entender esto, ya para marcharnos César bota al suelo todas las tachuelas de sus bolsillos en frente de las patrullas de los agentes, nos vamos corriendo.

 

 

 

 

La comida día a día

Alexis Mendoza

Mamá se quedo sin trabajo y empezó a lavar ropa para financiar apenas los alimentos del hogar.

Pero descubrí que el dueño del restaurante vaciaba todos los días el caldo espeso y grasiento sabor a pollo, así que a diario yo llevaba una cantina para que me regalara ese caldo que luego diluía en una especie de consomé, por lo tanto mamá solo tenía que comprar las papas y el cilantro. Así era el almuerzo a diario de mis hermanas, yo y mamá.

Pero mamá volvió a conseguir trabajo y entonces me dijo que no era necesario ya que llevara el caldo todos los días, protesté más por que gracias a la proteína diluida yo y mis hermanas estábamos por fin en el peso ideal acorde con la estatura. Pero como todo viene con el tiempo cansando, el dueño del restaurante desmejoró el caldo y además optó por venderlo a los vagos hambrientos y dejarme viendo un chispero con cantina y todo.

A veces pienso que el problema del mundo es que hay demasiada hambre y gente engordando, pienso en que la gente crea las diferencias y las usa para hacer una mueca y alejarse de los demás. y todo lo que enseñan lo quieren tarde o temprano cobrar sea en dinero o en favores, ningún sistema económico, ni político nos asegurara el porvenir.

 

El grito en el cielo

Alexis Mendoza

Mamá se queda sin trabajo y se dedica a lavar ropa por centavos.

Mi amigo César quiere hacer el acto de caridad:

– Voy a esconder este billetico por acá en el bolsillo de la chaqueta y se la voy a dar a lavar a tu mamá para que se lo encuentre y ¡ya! – dice con malicia indígena.

Pero lo que no sabe mi amigo es que mi mamá es un poco ciega.

– Mamá revisará los bolsillos que César suele dejar cosas – le advierto para que dé con el botín…

Pero he obviado decir que mi mamá es un poco necia.

Al final mi amigo César no pudo hacer caridad, en primer lugar porque mi mamá mojo la chaqueta y luego la restregó y la escurrió y el billetico se quedo sin tinta y sin valor.

– Mejor te lo hubiera dado a vos – dice el César con la lastima a flor de piel.

Pobre billete…

– Pobre de vos – le digo entregándole la chaqueta desteñida a la que mamá le pringo blanqueador…. aaaaaaahhhhh!

 

Todo lo imitable

Alexis Mendoza

La gente imita y deja de ser original y se cobija con amargura, con la de otros.

– Por eso es que te señalan de loco – dice ella cada vez más orgullosa.

Tener familia

un auto

una casa

ropa y comodidad…

Yo creo al único que conviene todo eso es al “establecimiento”

– Te quieren ver la cara de bobo-

Yo aspiro es a la libertad, pero la libertad más ansiada al parecer la da la muerte.

– Todo requiere su sacrificio, qué se va a hacer –

 

Rojo, blanco, negro

Alexis Mendoza

Una mujer es el comodín de la baraja.

La profesora de Inglés me dice “burro” en perfecto español, yo le digo que así no se vale. Y me pone con ROJO la nota “cero”.

Por estúpido en el recreo intercepto con la cara un balón que iba a pegarle a la niña más linda del colegio, veo todo BLANCO, y la niña más linda tampoco me hizo esta vez caso.

Luego de la Prefectura me llaman a consultarme que qué hacía con un espejo pegado en mi zapato “espiar a las niñas” dije sin malicia, el Rector me suspendió por una semana, antes de irme le consulte al Rector sobre el por qué a las niñas se les ve entre pierna y pierna todo NEGRO, el hombre puso cara de compasión.