Mes: julio 2017

1 + 1 = fatalidad

Charlie

Mis ojos dicen mucho de mí, pero uso lentes.

Por el deseo inmenso de no morirme de hambre y para pasar inadvertido ante la sociedad tuve que trabajar, el primer empleo lo obtuve en una recepción de hotel en donde me tocaba pasar en blanco la noche, siguiendo el ejemplo de mi amigo César que había también aceptado el puesto de Vigilante nocturno y no tanto porque necesitara el dinero sino con la excusa de que una bruja le había dicho que si se dormía lo mataban, acepto la tortura de mantenerse despierto lo máximo posible. Yo por mi parte era un soñador nato y tampoco pude mantenerme despierto, así que en el frío de las madrugadas se quedaban con hambre las parejas que querían tener sexo, y mientras el timbre sonaba yo me soñaba en un barco recorriendo el océano sin un rumbo fijo. Luego de ver lo mal pagado que es el empleado puse una oficina con el eslogan “le soluciono todos sus problemas” título que me catapulto a entrenar mi don teatral y entonces con un portafolios iba por allí negociando el pago de deudas, venganza de infidelidades, y hasta llegue a curar enfermedades venéreas, no falta decir que la oficina cerro por exceso de enemigos que gané al no poder con todos los problemas ajenos. Pasé a ser empleado de nuevo como mesero de un restaurante de clase, y entre propina y propina y las sobras de mujeres exuberantes tome barriga y proporción de dueño del lugar y por eso me lanzaron antes que el entablado no soportara mi peso. Luego fui Cobrador, Almacenista, Conductor, Boticario, Administrador, Sacristán, Mensajero y Amante Bandido. Y cuando ya me vi con familia y deseando estabilidad me metí de Profesor de matemáticas sin saber de corrido ni las tablas de multiplicar, ni el teorema de Pitágoras. Ahora la gente no quiere aprender, los niños quieren saber a cuánto se puede acelerar un auto y las niñas a qué edad pueden tener sexo sin embarazarse. A veces alguien me pregunta sobre a qué me dedico y con soberbia tengo que decirle que soy Escritor y cuando me pregunta qué he escrito tengo que decirle que hasta ahora unos graffitis.

Mi noche desnuda volumen III

César Vélez

Después, ni oigo ni veo… Incendiado en sí mismo,

mi ser es una estrella mecida por la mano

de Dios, sobre la sima profunda del abismo… La escala de Jacob

 

Uno es el conformista, el que se postula a la mediocridad, a mirar la lluvia y no entender la vida, ¿Qué clase de decente ser se detiene a contemplar su fin?, bastaría un cigarrillo con su marihuana marchita, un licor con su veneno reposado en el fondo, o una mujer mal vivida con el filo en su seno dispuesta a pegar la estocada.

El sexo, mi sexo yace acobardado, es horrible no poder corresponderle a la dama en seguida, inundar ese criminal trasero, lustrarle su divina gruta para que burbujeé y luego quede un escenario triste: un cañón sin munición y una trinchera vacía. Sexo tramposo, venturoso confín de entrar y salir y volver a entrar. ¿Es acaso la naturaleza la pionera en ese ardid? reproducir todo lo herido, lo más dañado, lo rendido, lo fracasado. Y luego sobrevivir para nada, para completar el cuadro, vivir para ver morir, es una erección momentánea, y luego de cumplida la tarea para abajo ¡cuesta abajo!. A uno se le debería prohibir eso de utilizar así el amor para confundir e irse a acostar y reproducir la angustia.

 

Mi noche desnuda volumen II

César Vélez

Una palabra dicha no tiene retorno, es como escupir al espejo y arrepentirse de dañar la imagen, tu propio reflejo difuso.

– ¿Por qué no lo dijiste a tiempo? – dice ella a son de reclamo

– Yo no estaba seguro, pensaba lo podría superar – digo bajando la mirada

– Ahora tengo dos hijos y un esposo bueno – dice ella a modo de justificación

– Lo sé, yo solo quería saber si eras feliz – vuelvo a bajar la mirada.

– Lo soy – dice mientras cierra la puerta.

Para quitarme la culpa escojo entre el ramillete de mujeres a una parecida a ella, la beso y le digo que la amo y que quisiera se fugara conmigo para tener una casa y un hogar, la chica me mira indiferente y ríe, a de creer que estoy ebrio o loco. nos desnudamos y el amor así sabe a pecado. Me veo en un espejo desnudo y triste y extraigo la pistola de debajo de la almohada, apunto al espejo y lo traspaso de un certero disparo que causa el espanto en todos, más la bala no solo rompe el espejo sino que deja su huella por las paredes de tabla hasta irse a clavar en un poste de concreto. No he matado a nadie. Ha muerto es mi reflejo. La chica con la que estoy o es sorda o está loca, medio se despierta para verme desnudo frente al espejo roto aún con la pistola humeante y para decirme que son siete años de mala suerte por romper un espejo ¡Pardiez!.

 

 

Mi noche desnuda volumen I

César Vélez

Qué posesión diabólica es esta del amor que te quita la ropa y luego el sentido de la vida, si la entrega resulta despiadada habrá que mostrar más de un arma: o dar el alma.

No puedo decir que salí de la casa, porque en primera instancia no tuve casa, aunque si familia, cuando fui a la escuela me queda parado, no había sillas, todos querían aprender ¿a qué?… el rumo decía que en la escuela te enseñaban la maravilla de hacer bebes. ¡Oigan eso pues!. Y yo parado allí y la Profesora que dibujen aros y palos. Más me cansé de no ver ¿cómo diablos va a hacer un bebé con aros y palos?. Más escogí la calle, la de San Andrés para que una vieja Maga me explicara que la aventura era sin ropa, respirando fuerte y pujando más. Ahora sí que estaba confundido. Más luego la curiosidad no la sacia un libro, ni una imagen, ni la primera comunión con hostia… El amor se hace o no. Unos del colegio embriagan a una linda estudiante le espían bajo la falda y descubren una cucaracha ¡mi Dios! Darwin tenía razón: somos animales. La vez que me atracaron me quitaron hasta la ropa, me dejaron desnudo corriendo a casa ¿cuál casa?, unas señoritas me vieron y se burlaron y a mí se me fue parando, la razón. Para cuando me asaltaron la próxima vez yo ya andaba armado y ellos fueron los que se desnudaron, hasta una loquita había que se tocaba entre las piernas y se reía “tengo cosquillas decía”, y nadie a la pobrecilla quería calmar el escozor.

La sobrada confianza

Charlie

Yo no necesito causar lastima para obtener dinero.

Uno tiene su orgullo, pero como de eso no se alimenta, te toca bajar la mirada y pedir prestado, qué fácil es gastarse el dinero de otros, y qué difícil ganarse el propio. Pero más difícil resulta que cuando se falla vuelvan a confiar en uno.

– La Biblia dice lo correcto, nada sobra allí, todo es condescendencia y bien

– Pero lo que es a la mujer y los otros animales si los deja por el suelo

– ¿Cómo dices eso si todos venimos siendo animales según la teoría de la evolución?

– Entonces ¿me fías un polvo?

– Tú sabes que sí…

Pero el amor no alimenta, ni tampoco pensar tanto, uno además necesita el dinero para darse sus gustos, comprar por ejemplo un espejo donde verse bello y resignado, uno aprovecha el sueño de la dama para esculcar el bolso y encontrar el tesoro y luego marcharse con el alba, con la culpa de deber más y no poder volver para dar la cara porque de seguro y se la rompen, la confianza ha sido fragmentada.

Lo absurdo de lo ajeno

César Vélez

Yo nunca pedí ni defendí algo como de mi propiedad, todo es ajeno y ni siquiera tiene dueño.

Alexis se pelea por su vieja, una peli teñida con ínsulas de grandeza. Sale perdiendo y se la quitan, se conforma con una petisa de buena conversación. Yo amanezco solo y sin dolor de cabeza, Alexis en cambio tiene los labios hinchado de tanto beso, la mujercita resulto una sádica en la intimidad. Una chiquilla se despega de la ventana de una casa para saludarme, dice que es “la coneja”, pero no es ella, es su hija, porque la coneja era una Puta apreciada, tenía el secreto para que el hombre solo durara dos minutos adentro de su vagina, succionaba con su boca igual que con su vagina. Pero la hija era apenas una adolescente que según los chismes de la comarca debería contar con las mismas facultades de la madre, y los machos esperaban solo que cumpla la edad legal. Luego de despedirnos de la “coneja hija” Alexis me dice que la doncella huele a pura hormona, habrá que esperar un octubre más. Pobre “coneja mamá” tendrá que vender cara la virginidad de su hija o al menos tendrá que defender con su vida a los que la acechen, serán ejércitos de insurrectos chiquillos que desearán probar el postre. Pobre el que se enamore, y pobre el que diga eso es mío. Lo ajeno no es de nadie, habrá que aprender a tomar, poseer un momento y abandonar después. Es la vida.

Un viaje en el tiempo

El Tapita

– ¿Por qué usas ese estúpido traje de conejo?

– ¿Por qué usas ese estúpido traje de hombre?

Donnie Darko

Uno gana tiempo, y otro lo pierde o la vida, la mentira de esto, la sustancia que no se detiene que siempre deambula como el cauce de un río. El tiempo que pasamos viajando tripulando nuestro cuerpo y en el que la mente va conduciendo, la mentalidad de que vamos para un sentido siendo que ya regresamos. La triste relatividad que hace que en otro planeta dure apenas un día, y en otro unas cuantas horas, “todo es gravedad y luz” dijo el maestro y yo le agregaría “y nada”. Tejemos tantos acertijos para darnos el gusto de otorgarnos importancia, y mientras ello lograr la aceptación en sociedad. Debería ser la vida otro estado de la materia cuyas cualidades sean su debilidad y su egoísmo, y también la fragilidad y la ignorancia.