Mes: marzo 2017

No todas las respuestas están allí

Charlie

Yo traté de ocultar el sol para todos.

Mi dimensión, mi mundo, mi universo… yo me reproduje porque odié estar solo y jodido en esto, me casé por librarme del delito de andar por allí figurando como un rebelde, y en esencia el gobierno tiene razón, y la sociedad tienen razón un hombre solo es peligroso y además no le conviene al sistema. Y por sistema entiéndase aquel que nos mantiene pensando y no diciendo lo injusta que es la vida así.

Para no aburrirles, levante el veto del dossier sobre nuestras acciones antes de dar el sí frente al altar unos y otros volar por los aires hacia el más allá y otros hallar la bala perdida que tanto persiguieron.

Comienzo con la idea de que la vida en perspectiva es solo energía condensada por accionar de fuerzas desconocidas y que a la postre será del todo liberada, me resisto a creer que todas las respuestas estén de este lado.

 

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Hay un suicida en mi techo

Betyna

– No te asomes tanto que te vas a caer

– Y si me caigo ¿muero?

– Quizá, hay gente que tiene siete vidas

– Como los gatos!

A veces la realidad me abruma tanto que tambaleo en medio del filo. En el colegio nos dijeron que Alelí había sufrido un accidente, mientras tras bambalinas se sabía que se había suicidado, rompió con su novio y se encerró en su habitación con una ración de pastillas que le detuvieron el corazón. ¿Dónde estará Alelí? en el infierno acaso. No. Ella está a lado de los que la quisieron siempre: sus abuelitos.

El proceso de la muerte debe ser como lo decía Alexis: una gota de agua dulce cayendo al mar, te diluyes en el todo, eres parte del todo. Y ya está.

A veces me gusta pensar en que nada tiene un fin, incluso aquella cornisa en donde me asomo para conocer la altura a la que si me someto quizá esté muerta el día de hoy o mañana.

Un lugar para cada cual

Betyna

Liz dice primero que a las siete, luego llama que a las ocho y llega ¡a las diez!

Eso si llega como si se hubiese vaciado la loción.

– ¿Qué hiciste? – le increpo… y ella:

– Nada… – pero luego pestañea rápido y dice en forma de confesión:

– Le besé… pero juro que al principio no sentí nada… pero luego quise más… – se avergüenza…

¡Pobres hombres! tratando de descifrarnos…

Yo envidio a Liz y para mis adentros me prometo besar a alguien también… ¡Pero una es una estúpida al querer imitar a alguien más! Que no es posible una misma ser más original y encontrar su lugar.

 

Los malditos malvaviscos

Betyna

Hemos salido de excursión, y para mi desgracia he olvidado la toalla de baño y también las chanclas… en la noche la ronda de siempre y la canción y la fogata y los palitos con malvaviscos en la punta para derretirlos al calor… Pero mi suerte tampoco cambia, el maldito malvavisco mío se achicharra y explota y se me enreda en todo el cabello, queda impregnado allí como una masa fusiforme que me causa asco retirar en público. Nos retiramos a las carpas pero yo huyo al río para lavarme el cabello… el agua esta fría y siento en la corriente miles de ojos mirándome, no me arriesgo a dormirme con el cabello húmedo, así que me acerco a la fogata. El Profesor que encabeza la vigilancia a sucumbido al sueño, la bolsa de malvaviscos esta por allí y me alisto a la revancha, asomo a la llama y de pronto estalla de nuevo como si fuese un gusano relleno… de nuevo sufre mi cabello y para colmo el Profesor despierta y me sentencia de arreglar mi desacato el martes siguiente.

Lo más conveniente

Betyna

– Ay! chiquillita no sé qué va a hacer de ti! – grita desde la mañanita.

– Yo salí a la abuelita ¿cierto? – Y no me contesta. Pero lo sé.

Soy rebelde, no un poco, mucho, no me pinto las uñas de los pies, tampoco me gusta usar el sostén… menos obedecer ordenes directas…

– Oye… ¿qué piensas hacer en la vida? – pregunta luego

– No lo sé, yo no tenía presupuestado nacer en esta época, además queda muy poco para ser… hay de todo para todos… ¿qué hará falta? …

– ¿Por qué no estudias para cuidar viejitos? – propone.

– Si quizá, hay muchos viejos inconformes con sus hijos que les van a tirar a un asilo… e hijas que ni siquiera les pueden preparar un caldo de pollo porque no saben cómo…

– Hija, pero necesitamos saber rápido qué quieres para tomar decisiones – dice con afán…

– No tengo prisa… los viejos deberán esperar…

Papá es más condescendiente, desde la sala me pregunta:

– Princesa ¿Qué vas a hacer?… – y yo:

– Nada Pá, lo que todos enfermar y morir –

Y hasta allí.

 

 

 

Tan vulgar

Betyna

– Sabes que le pasé un rollo de papel y se lo acabó

– Ni que se hubiera quitado todo el maquillaje

– Yo creo que no hay ser que contamine tanto como la mujer

– Ayyy! no es para tanto…

– La mujer es la que contamina al mundo con nuevas existencias

– Ah! si lo tomas de ese modo quizá, pero yo digo que el pecado de una mujer es esperanzarse mucho a sus hijos y siempre  salir defraudada…

Un poco loca

Betyna

Mamá dice que una mujer debe saber barrer, tender una cama y algo muy importante ser toda una dama. Marú es una pretenciosa, dice que en su caso tendrá una servidumbre que le haga las tareas de la casa… Papá quiere llevarme a hacer las compras y en el camino me va aconsejando sobre pedir rebaja y pedir más cantidad… Quizá están educando a la ama de casa del mañana.

Ni mamá ni papá coinciden en que eligieron bien en sus vidas. Mamá es muy de la casa, aunque su trabajo le implique tener poco tiempo para las tareas de casa, papá es más confiado, solo le afana el timbre de su celular.

Marú odia los mercados populares, ella va a los mercados de grandes superficies en donde todo es el doble de costoso, te dan bolsas de papel y te ayudan con los paquetes hasta subirlos al baúl del coche.

Toda mujer es un poco loca a veces cuando trata de gobernar y gobernarse, cuando antepone a su felicidad, la felicidad de otros.