Autor: burdeland

Amante de la expresión popular, sencilla y costumbrista

La chica muerta

Charlie

“Solo las mujeres se toman en serio la vida”. El Tapita

Nos tomó la noche fría y sin cigarrillos para calentar el alma, el César más preparado para el tormento nos invito a hacer algo más productivo que dormir: visitar una sala de velación.

– ¿Dónde hay muertos? – pregunta el Aviador…

A esa hora velan a una joven que a simple vista da signos de belleza

– Quizá se fue virgen – dice con actitud lastimera el César.

El Aviador en cambio se aproxima al ataúd y evadiendo todo protocolo de tristeza y prudencia abraza a la muerta como si la creyera más viva que nunca.

– Eso es pretexto para robarle algo – le digo al César.

Pero no ha sido eso. Viene el Aviador a contarnos que escucho entre los chicos que la muerta tenía un muy buen busto y lo quiso comprobar…

– No hace falta tanto espectáculo – dice el César, luego nos explica que es amigo del Forense que hace las autopsias quien de seguro tendrá fotos de la chica…

El Aviador vuelve a vomitar en el balde, y no es para menos, en las fotos del álbum se detalla la imagen de un cuerpo lleno de sangre, allí no vale sexo, ni belleza, todos por dentro tenemos sangre y mierda…

 

 

 

Nowhere Man

Charlie

Un tic tac dentro de su cerebro y afuera vacío, un séquito de seguidores y ninguna idea en concreto… ¿están o no los milagros listos?…. un fajo de billetes abren muchas puertas (y piernas)… un tonto en su auto renault rojo color sangre, acelerando, escapando de las risas de los otros en sus camionetas de alta gama, veloces, triunfales. Un se que en todas partes es foráneo, alguien que no contrasta con el paisaje particular, que no echa raíces, que no intima, que no quiere parar, un lunático, un tipo cuyos pasos alientan el giro del mundo, y que es humano solo por voluntad, no es tampoco tan rebelde, ni normal, es solo testigo de lo que sucede en el mundo, alguien que piensa y que es todo lo que hace porque hoy en día está difícil hallar gente que haga esa tarea. Todo es apariencias.

En medio de las balas

Charlie

Una bala hace la diferencia.

Una lluvia simple acompaña la mañana: es junio y llueve en forma horizontal, no es agua son balas.

La campana de la iglesia vuelve a replicar.

Tres de la tarde y cae el primer justiciero,

El llanto de un niño reemplaza la zozobra, el miedo, uno muere y nacen mil y dos mil hacen el amor luego.

“Que vaina!” dice el César viendo llover, a él nunca le importaron las balas porque pensaba que la que le va a tocar al fin le toca, es como la mujer que le va a caer bien a uno.

¡Pero que elegancia! suena la tartamuda, la ametralladora, la que cose el pavimento, la que escupe chispas mortales, la que no pide permiso y se abre camino.

– No jodas Turco, pestañea, siquiera, con esa cara uno pensará que ya te pegaron el tiro –

Y el Turco con la cara de espanto de ser el próximo… tra,tra, tra, tra….

Una cárcel en mi mente

Charlie

Vuelvo a contar los barrotes ¡veinticuatro!.

El Turco le lleva de regalo un libro al César “mientras llueve ” de Fernando Soto Aparicio. “Es un chiste” dice el César en cuanto le entrega el libro. Y claro que lo leyó y luego con las hojas se hizo cigarritos de maracachafa y apio. “La cárcel está en la mente” dice el César luego, nos mira y no siente envidia alguna, y en cierta forma él tiene un techo, los servicios básicos, y nosotros si apenas tenemos algo para echar a la boca.

El Turco tiene un plan de escape que comparte con una tenacidad técnica incomparable, no es la cárcel la de alcatraz pero su plan se basa en la película… Y aún cuando el César no tiene el I.Q. exagerado… tiene la suficiente cpacidad para decir “muchachos, deben dejarme aquí… soy feliz y he comenzado a recapacitar… y hasta he comenzado a escribir” y nos muestra un cuaderno repleto de algoritmos.

– Diantres – dice el Turco mientras avanzamos hacia la salida – La cárcel reivindico a nuestro amigo – el asombro en su cara lo dice todo. Yo le digo que si no era una mujer, era la cárcel la que al fin corrige el camino de un hombre, el Turco dice que cada mujer es una isla que uno visita cuando quiere y el problema esta en ahogarse en el camino.

 

No es un crimen pensar

Por Charlie

Un retén y estamos con el pecho a tierra por sospechosos, los tipos escarban en el auto, se roban el radio de pilas, los cigarrillos, y una botella de vodka, el César confiado se aburre y se da vuelta, así acostado, cruza las manos en su nuca y ve el cielo y sonríe, uno de los tipos viene a amenazarle con su fusil – si quiere dispare – le dice el César sin dejar de sonreír, mientras a mí me salen lágrimas de miedo, el tipo que amenaza deja de hacerlo y le ayuda a incorporarse y le dice “Perdone señor, no le había reconocido, esto de la revolución nos tiene medio ansiosos y ciegos” El César le disculpa mientras les habla de que su tal revolución esta equivocada y al despedirse les dice – Deberían dinamitar las escuelas y las iglesias que es donde se esconde la burguesía – Los tipos hacen un saludo militar y se escabullen, asombrados miramos al César pidiendo respuestas a la escena que se acaba de dar – No lo sé dice muy fresco, quizá me confundieron con un icono de su causa, hay mujeres que dicen que me parezco al Che Guevara – y nosotros incrédulos.

 

La Poesía y la Policía

Por Charlie

Y las eternas preguntas del Policía:

– Qué quién soy? , que qué hago aquí?, que para dónde voy?

– Pues si lo supiera sería Dios…

Gonzalo Arango

Llega la autoridad vestida con sus trajes de represión… pero nosotros somos más… el César a estas alturas solo respetaría a su mamá y eso que esta muerta… Un tipo lanza una injuria pero la autoridad replica con golpes… Los pobres golpeando a otros pobres… El César canta el himno, es una lastima que no se sepa la letra y comience a inventar… “Es que estos no se van a colocar firmes”… Ya se perdió la fe…  y la libertad.

Al Tapita le dicen que tiene cara de buena gente, pero les asusta su semblante de abogado: calvo, serio y altísimo… él se saca una poesía de la manga:

Oh! policía, la linda,// la que presta seguridad,// la que cuida el culo de los ricos,// la que pone el pecho,// pero le viene dando por el oscuro…

Al Tapita le reducen cuatro uniformados y le dan golpes en el esternón… como si el poema saliera de allí… Pobre Tapita tanto golpe terminará por dejarlo loco o estéril… Mi Abogado llega con su maletín ejecutivo, revisa las heridas mías, las del Tapita, las del César… un minuto y salimos a la calle… todo lo curará el tiempo o una mujer… se escucha en la calle una canción: …Y todo comenzó bailando, bailando, hicimos el amor… pero el César e inconforme y gusta modificar las letras de las canciones y canta… Y todo comenzó pagando, pagando, hicimos el amor.

 

 

 

El César en la casa

Por Charlie

– “Yo viviré en una caverna como Platón” – El Tapita

Todo había sido inventado. Por eso nuestra duda con eso de la existencia. Yo digo que existimos por culpa de los demás, pues en una u otra forma es el “otro” el que afirma nuestra existencia. Fue así como el César reflexiono y quiso ser “uno más del montón” que existe como cualquier Poeta.

Ya en la casa, con facha de hombre de casa, se levanto en ropa interior y cuando fue a aplicarle unas gotas de limón a su arroz chino se le salpico limón a su triángulo intimo y le quedaron ardiendo los huevos (testículos)… Tampoco supo abrir las cortinas, y menos cuál llave daba el agua caliente, menos si las almohadas van por fuera o por dentro de la sobrecama…

Culpo a las mujeres de haber idealizado la rutina de la vida y del hombre obediente… “Son las mujeres las que nos traen a esta vida y luego nos la quieren poner dura…” César no sirve para la casa, él se crió en la calle… y solo por eso odia las puertas, odia las ventanas, odia las rutinas culinarias y las cosas a escondidas: como el amor, el odio, la violencia y la muerte.

La última casa que tuvo César le demolió a patadas, no le dio tregua al Mensajero ni al perro visitante, la desapareció de la existencia con la filosofía de que entre una pared y otra solo hay vacío, lo mismo que entre vida y muerte.