¿Con quién nos medimos?

Por S

Tres, dos, uno.. así comienza el perihelio de las noticias más amargas de este país… basta decir que aquí se negocia por todo tipo de mercancía, y es insólito que por todo haya que pagar. Nos falta esa originalidad y sentido de pertenencia, es como si fuésemos a medirnos la ropa ajena, y es cierto que si tal ropa viene del norte ni nos queda porque allá son de talla “big”. Deseamos a toda costa ser más originales, vencer la adversidad, denotar casta o clase, poder hablar inglés (u otro idioma), traicionarnos menos nosotros mismos; pero la secular herencia nos lo impide, la resignación viene entonces y nos aplaca. Casi que nos pasamos la vida criticando a nuestro prójimo por sus pecados y no contemplamos la posibilidad de una auto critica hacia nosotros mismos. Es fascinante inflar el ego de posesión y de exhibir lo divertidos que somos, pero nada, supone en nosotros ese sentido de seguridad, obviamos el verdadero concepto que tenemos de la realidad, sabemos lo que es justo pero nos desviamos del camino solo porque otros lo hacen.

Esto del hoy y el futuro

Por S

Yo sé que usted y yo estamos desilusionados porque no nos hallamos en donde queremos, tampoco es que logremos entender porque pesa la historia sobre nuestras espaldas, y es que somos descendientes de una cultura de la mafia y el trinquete. No se escandalice usted hoy, si vive en Colombia usted no es rico. Acá los que tienen la posibilidad de pagarse un pasaje un pasaje de avión se llaman pudientes, no venga a dárselas de ario o puro. Acá usted es un mestizo sin oportunidades y por eso tiene que hacer lo que todos: ponerse a trabajar y a quejarse. Yo le iba a contar la historia de esta errática Colombia de mis pasiones, pero ¿para qué? si a la mejor de nada sirve recordar tanto conflicto y tanto desazón para venir a tratar de convencer que no venimos siendo mucho en el mundo.

Comenzaré diciendo grosera pero desinhibidamente que puede que el señor Huxley tenga razón en sus palabras “… Y si este mundo es el infierno de otro mundo…” y la grosería está en que yo vine al mundo (al igual que usted) sin saber a dónde diablos poner el culito… o mejor para que esto no tome proyecciones sexuales, sin saber a dónde calar.

La culpa de todo según la Biblia la tiene la mujer (Eva) por dejarse tentar por el Demonio en el paraíso.

Sin ser machista yo veo a las mujeres muy perdidas ocupándose de sus personas en cuanto a presencia y estética así al mundo se lo lleve el carajo.

Y miro al hombre (me incluyo) muy inmaduro buscando sexo gratis.

Yo ya no sé a quién creerle cuando me hablan de lo que conviene.

Escribo esto para desahogarme y no recurrir al licor o a vicio parecido cuyo eslogan predilecto es prohibida la venta a menores de edad y si tal propósito se cumpliera creo yo este país estuviera mejor.

Todo lo que puedo ofrecer es la nada

Colombia es un país al sur de cualquier posibilidad, marcado por su herencia violenta de conquista y explotada por entre comillas los más sabios, el bien sin embargo (como dice su himno) germina allá. Aunque muchos dicen que la época de violencia surgió un 9 de abril de 1948, con el asesinato de un caudillo, la Colombia estaba ya para entonces perdida. Lo peor es que esperamos a un extranjero para que nos salve y desconfiamos de los propios ciudadanos del común. Ya un sincero colombiano había dicho con extravagancia que Colombia estaba llena de Prostitutas y Narcos y todo no pasa del escándalo matutino pero luego del siguiente partido de fútbol todo queda olvidado. Lo peor es que este es un país “copia” de otro y tu sabes lo que pasa con las copias de copias, eso: – no se pueden descifrar -. No valoramos lo propio y anhelamos lo que tiene la marca rojo con blanco, no confiamos en nuestra sombra. Hasta la creencias religiosa es hipócrita, miramos al cielo cunaod necesitamos, dice Dios: deja tus tierras, a tus hijos a tu esposa, ven y sígueme… y dijo el profeta Gonzalo Arango hijo de esta insigne Colombia Tira todo por la ventana y cuando ya no quede nada para tirar tírate tu mism@… Los invito a esta tierra de burdeles donde la única verdad es que todo es mentira… Bienvenidos!