¿Y si pensamos distinto?

Por Alexis Mendoza

 

Yo soy un cavernícola con impulsos sedentarios.

– Yo cuando veo una mujer embarazada sobre todo si es linda no se me da por pensar que va a ser una linda mamá, ni qué se le ve muy bien el aspecto a punto de decir “que bonita barriguita” al contrario, se me da la idea de que a la pobre le falló el método de planificación, o el ciclo se le aloco, o que la pose amatoria termino en una eyaculación precoz…

– Claro! eres un machista y no tienes que pensar igual… yo en cambio si me dedico a la contemplación, a imaginarme en embarazo, a pensar en que ropa usaría, a definir un nombre para la criatura si es niño o niña, a tener miedo por el parto, o a temer si voy a ser capaz de educar a esa criaturita…

 

 

 

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¿Quién tiene las llaves?

Por Alexis Mendoza

Hay alguien o algo allá afuera.

La gente comenzó a ponerse pesada, la fiesta de repente tomo esa connotación de ser libertina e ilegal, drogas se repartían en todas sus presentaciones, había una chica con una teta afuera bailando, otra más ya casi desnuda. Unos hacían el amor y otros lo pervertían. Busqué a mi amigo para ver en que situación estaba, más nosotros acostumbrados a que la fiesta se eche a perder, no sabíamos cómo en esta situación boicotear todo, sale mi amigo con una manguera y comienza a rociar agua, la gente divertida baila al son de las transparencias y del agua que calma su sed, pero nadie cae en cuenta que el agua no la va con la electricidad y por eso el equipo de sonido salta en chispas y no es todo,  unas parejas descalzas toman pasos de baile ridículos, pero en realidad es que son víctimas de la corriente aunque alguien a tiempo se percata de la situación y desconecta el fluido. La dueña con un escote desproporcionado exhibe las llaves de la puerta principal y se las lanza en su escote, unos honrados tipos se le lanzan encima y le tumban y ellos simulan ser dos chicos lactantes, la dueña se muere de risa, en tanto mi amigo destroza a patadas un florero persa. La música continua por otro lado y la gente baila entre los caídos que parecen roncar y las parejas que buscan o bien un arete de oro o monedas que hay por doquier. Los baños son un asco y el fétido olor se deshace apenas mi amigo da la voz de que “hay fuego en el hoyo” detona la pólvora y el aguan comienza a inundarlo todo. Yo más docto en las técnicas del robo me acerco a la poltrona donde yace la dueña del sitio y sus amigos que realizan una orgía ceremonial y estiro el brazo lubricado de vaselina y doy con las llaves. A una seña a mi amigo nos aproximamos a la puerta, pero tarde, la gente dice que no hay más pepas, no hay licor y una furiosa estampida vuela la puerta, una chica ya en otra onda se tira por la ventana y la siguen como locos una horda de extremistas. Lo peor ocurre cuando las desbandada cae en las calles y va y compra su vicio y luego no recuerda como volver, yo y mi amigo estamos cuerdos y sobrios y a la mayoría les subimos a unos taxis y les mandamos con destinos inciertos. ¿Dónde andarán los pobres?.

 

 

Procreación Perversa

Por Emilio Suárez

Sigue la vida sin ton, ni son.

César: Y gracias al sexo anal hay menos procreación…

Alexis: Las féminas se embarazan por tratar de saber qué es el orgasmo…

César: Nunca lo sabrán…

Alexis: En la revista Playboy dice que ellas solo blanquean los ojos y se muerden el labio de abajo…

César: Nadie sabe nada…

 

 

¿Cuándo se besan?

Por Emilio Suárez

El que da el beso quiere el queso.

Alexis: Deberían decretar el beso obligatorio…

César: Todo está en manos ajenas…

Alexis: Pero uno jamás sabrá si a alguien se le antoja un beso…

César: Hay gente inconforme por todos lados.

 

Hienas y piedras

Por Alejandra

– El César esta muerto! – grita al otro lado de la línea sin más preámbulo apenas si siente se ha descolgado el auricular. Me domino lo suficiente para preguntar “Está confirmado” y al otro lado la voz grita – El periódico de hoy!- Para mi es suficiente. Las llaves no aparecen, pero es lo último que me preocupa, tomo mi chaqueta y salgo casi al trote, paso por la portería sin contestar el saludo del Vigilante, busco un puesto de periódicos, ocho cuadras después recuerdo que en la portería siempre dejan un ejemplar del periódico, pero cuando quiero volver un taco de la zapatilla se enreda en una malla y queda estático, evito caerme, y es entonces cuando siento un nudo en la garganta y el deseo de llorar. Un señor de edad me ofrece una mano cuando me ve cojear, sin embargo le eludo para robar de debajo de su brazo el periódico. La noticia no esta en primera plana, tampoco en la página judicial, reviso sin embargo la fecha del día y coincide. Siento alivio, y sin embargo cuando de reojo paso la página de noticias sociales allí está!. Es una invitación a un servicio fúnebre, allí se lee el nombre de mi amigo. Siento que todo da vueltas, las lágrimas son fáciles ahora y el nudo en la garganta baja a colmar mi pecho. Llego descalza al apartamento del que la puerta ha quedado abierta y el teléfono esta descolgado y alguien está al otro lado de la línea “Quién?” – El mismo muerto – contesta. Y me desvanezco, mientras mi amigo al otro lado intenta explicar que tuvo que fingir su muerte para que lo dejarán en paz lo enemigos.