Silogismo defectuoso

El Tapita

Por el hecho que llames a esto vida no tiene el derecho de fregársela a los demás.

– Viste el humo desde lejos

– Pensé era un incendio

– Voy a dejar el cigarrillo

– Es lo mejor, aunque de todas formas uno se termina muriendo de lo que más usa…

– Creo que dejaré también de masturbarme

Esta vez el amanecer me toma con un dolor de muela. Creo voy a morir. En el espejo al abrir la boca veo la encía inflamada, me hago enjuagues de agua con sal, sin embargo cuando salgo a buscar una pastilla para el dolor me encuentro con Fik que estudia medicina, con su linternita me examina la boca y dice que se trata de una infección a modo de burla me dice que debo dejar de practicar el sexo oral. Me da el nombre de un antibiótico. En la vida hay dolores tenaces, pero la acción heroica consiste en evitar ese dolor se propague. Así las cosas uno sonríe mientras por dentro está cayéndose a pedazos. Lo que te mantiene en pie es la duda y la sensación de que después de esto sigue más.

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Mortadela con fideos

El Tapita

No puede ser que el mundo se tenga que acabar y nosotros con él.

– Hola y tú a qué te dedicas?

– Soy inventor

– Y qué inventas?

– Todo, por ejemplo que soy un inventor…

– Ahhh!

El calor no deja seguir consumando el sueño, la estera se te pega al cuerpo. El suelo estaba duro pero el cansancio por fin se había fugado de mi cuerpo. La chica hippie se había marchado llevándose mi cartera con escasos billetes arrugados, tampoco hallo el libro que había comprado y no había podido terminar de leer. La injusticia del robo me tiene desconcertado y al filo de convertirme en un ladrón más. La dueña de la locación para consolarme trajo unos fideos trasnochados con una mortadela tiesa. El hambre no da tregua. Le agradezco un vaso de agua turbia que se dice es limonada natural pero que a tientas se sabe que es producto del artificio de un polvo “solo hay un polvo bueno” decía mi abuelo para desconcertar a las muchachas que deseaban comerse a todos los hombres. ¿Qué haré? ¿A dónde seguiré?… Pero si esto ya lo he contado… Ya todo está inventado, y mi tarea es ir por allí buscando rendijas no descubiertas cosas diferentes del resto, en virtud de que mi paso por este planeta es temporal. Ahora ya no me llaman “El Tapita” sino “El Principito” por andar enamorado de una flor.

Un día para la vida

El Tapita

– ¿Qué quieres hacer hoy?

– Yo quiero bailar…

Nos introducimos en la oscuridad a danzar, pero ella inconforme termina cansada y consumida, nos vamos…

– ¿Y ahora?

– Tengo ganas de dibujar

Compramos pintura en aerosol y dibujamos en una pared. Nos arrestan por destruir la propiedad, pero luego nos sueltan.

– ¿Ahora qué deseas?

– Viajar

Tomamos una ruta con destino incierto, por las ventanas vemos a la gente triste que pasa, pero también contemplamos nuestro reflejo y es también de tristeza, nos bajamos y caminamos un momento.

– Tendría uno que estar inconforme con la vida y con uno para enamorarse

– Es cierto, el amor es odioso también…

– Deberse a alguien, es enjaularse…

– Yo siempre aspiro a la libertad del otro…

Nos subimos tan alto como podemos, contemplamos desde allá la ciudad, un río, la neblina, los pájaros paseando, le luna apareciendo.

– Yo me lanzaría desde aquí si con ello alguien fuera feliz

– Como es injusta la vida que los que quieren vivir se mueren

– La muerte no es tan terrible, es como si tu fueses la gota dulce que cae al mar… te disuelves poco a poco hasta ser consumida por el agua totalmente…

– Es un bello pensamiento ¿tú lo creaste?

– No ya alguien lo vivió y me lo contó en sueños

– Vale, si tu te lanzas me lanzó yo…

– ¿Para qué esperar?

 

Un destello en medio de la oscuridad

El Tapita

Un clip metálico y estuvimos adentro. La oscuridad reinaba por doquier ¿ cómo saber si adentro hay algo que valiera la pena?… Encontramos un candelabro con velas pero resultaron parte de una decoración… Un viento nos trajo el aroma a café recién hecho… la mesa yacía vacía, menos mal la tempestad con sus truenos lanza una esperanza de luz. ¡Plum! uno de nosotros ha caído en una grada, otro se ha tropezado y otro más ha pisado algo que ha hecho un ruido que resonó un eco por toda la estancia.

Nadie encuentra algo que valga la pena,la comida esta vencida y huele mal, hay papeles por todos lados, un desorden superior a toda comprensión que en últimas nos causo la impresión de que a ese sitio ya había entrado alguien.

Con una linterna encontrada que parpadea a cada instante nos defendemos hasta una habitación donde esta un armario cuyas puertas están cerradas con llave, sin esfuerzo alguno las puertas ceden y de repente más papeles. Comprendemos que ya alguien debió entrar y apropiarse de lo que valió la pena, no hay más!, pero cuando queremos retroceder,nadie se acuerda dónde esta la salida. Nos paseamos de un sitio a otro y entonces alguien afirma que piso algo en el piso, es un cuerpo que reacciona espantado, a la luz de la linterna descubrimos a un viejo que tiene un saco donde ha llenado su botín, sonríe dejando ver que es un holgazán de calle, pero lo que nos enfría en serio es que él pregunta si hemos encontrado la salida… lo más misterioso es que él mismo esta desde hace dos semanas buscando la salida…

Una ventana… una ventana… y la abro y hay un muro… las puertas han desaparecido… y no amanece… nada!… Estamos de acuerdo en que un sitio así es la mejor cárcel para tipos como nosotros, sin comida, sin sol, solo papeles… Alguien tuvo la idea de que aquel sitio iba a explotar en algún momento para ser demolido, otro dijo que era un laberinto, y uno más afirmo que era un juego de televisión.

– ¿Alguien miro dimensión desconocida? – pregunta alguien

– Todos afirman

– Esto ya se miro antes

Y es cierto antes de que todo acabe de irnos a dormir del cansancio, antes de sucumbir al sueño, alguien se percato que un destello salía de entre la oscuridad. Ojalá luego la oscuridad fuese total para luego ver bien ese destello y salir con bien.

 

 

Hoy no es martes

El Tapita

– ¿Recuerdas cuál es el día en que fuiste feliz?

– Fue un martes

Eran vísperas de navidad cuando renunciamos al trasnocho y comenzamos a degustar sensacionales platos de la más fina cocina. Surtió la idea entonces de infiltrarnos en los hogares más estables; hogares que nunca tuvimos, ni creo vamos a poder tener. Renuncio también a explicar nuestra bastarda procedencia. Y para culpa del hambre terminamos elogiando la mano prodigiosa de abuelas enclenques y risueñas que en sus últimos años descubrieron nuestro “punto G”.

No fue hasta que amañados en nuestras ideas descubrimos que si de algo no se aburre uno es de comer, para la muestra el sexo aburre también porque a veces se da más de lo que se recibe y sobra una mordida, un golpe bajo o para colmo un rasguño sanguinario.

Comer es un vicio y no nos explicamos cómo el mundo hace para ser tan injusto:  unos con anorexia, otros con desnutrición y otros más con kilos de más.

Uno de nuestros voraces amigos apodado “el turco” vivió por espacio de siete años con una abuelita a la que engaño fingiendo era él su nieto verdadero, siendo que el propio nieto yacía en los confines de la nada victima de la violencia y que la familia había ocultado para evitar el sufrimiento de la anciana.

Tampoco nosotros nos libramos del destino ya que de tanto andar entre viejos se nos pegaron sus artimañas de andar tomando pepas para la memoria a cada rato y por eso nos olvidamos de bastantes cosas importantes.

– ¿Qué sucedió ese martes?

– No recuerdas?… Ese día la abuela recibió la visita de su nieta, una señorita que olía a frugales flores, que era bastante bonita, y que nos ofreció una sonrisa que nos hizo resucitar y darnos cuenta que en verdad a la vejez no llegaríamos completos y que por tanto había que aprovechar el momento para disfrutar lo que ahora podemos…

– Me dirás que te zampaste a la nieta?

– Tantas veces que perdí la cuenta…

 

 

No se puede ser tan malo

EL TAPITA

Pienso en que el amor se puede transmitir, el odio en cambio es más complicado.

Pero los enemigos son necesarios.

Como decía el César “alguien tiene que verte comer”

Por eso uno afina la puntería, por eso se entrena a diario, o para el destino que le toca por andar cargando al cinto una pistola, no para matar a otro sino para que si por acaso uno queda en la mitad del fuego cruzado se uno mismo su verdugo.

Pero el camino nos demostró que uno no tiene elección, que el día que le va a tocar no lo salva nadie.

Juego a la ruleta rusa con el 32 corto, arma que no se equivoca, vuelco el tambor una bala, la someto a su suerte y a la mía, aprieto el disparador ¡vacío!, ruedo nuevamente la ruleta de la muerte y ¡nada! así van cinco espacios seguidos y son seis… Este no es mi sitio.

Siempre hay que en medio del combate reservar una bala para si.

Un viaje comienza con un solo paso

EL TAPITA

Ante la imposibilidad de viajar escribo sobre viajes.

El Emperador César se sale con la suya, antes de irse al viaje más largo nos deja instrucciones: acabar con las iglesias y con los centros de educación ¡paradójico!.

– No hagan caso – dice el Charlie – Eso lo dijo el César para desafiarnos –

La iglesia con sus pedófilos se está acabando sola. además Dios nada que aparece.

La educación demuestra su ineficacia, ya de las mejores universidades están saliendo los asesinos y ladrones.

Además muestra del colapso general esta la sociedad que nos cupo en suerte, una élite socarrona, perversa, orgullosa, dispuesta al matoneo y a la perversidad consentida.

A el Emperador no le prometimos nada, pero su sola idea va en marcha. El tiempo va para atrás, esto está por acabar.

Así que no se trata de viajes sino de presencias, de estar en el balcón a la hora adecuada desde donde seremos testigos de que el destino a sumado sus tretas y ahora viene a cobrarnos, los que ayer caminamos hoy rodamos, los que caímos en la tentación hoy pagaremos con lo único que tenemos: la vida.