Un orgasmo de vez en cuando

Betyna

Cuán importante es conocerse por fuera como por dentro y dejar esa manía de pensar que el cuerpo femenino es del otro ¡solo él me mete el dedo allí!. YO no sé cómo es que podemos amar aún sin amarnos. Si pasamos tanto tiempo ante el espejo es para valorarnos y no para delimitar nuestras cualidades: gordura, bigote, pequeñez. EN un grito pedimos gimnasio, terapia, masaje, piedras ardientes o hielo, una tina de leche o un corte de cabello con todo el ritual de alisado. Pero llegado ese momento en que nos late algo por dentro, que queremos llegar a ese estado que se dice tan lindo y que la pornografía muestra como la elemental humedad y consecuente vibración, te chocas con que eres una frígida pasional, que no suelta el chorro, ni la lluvia dorada, ni siquiera lubricas lo suficiente para que el arma de tu atacante quede brillante. ¡Oh my God! y te conoces la pose y la rutina, que así y que asa, y así llego más rápido, que si me apretas un seno, que si me pellizcas el botón, qué si el clítoris, que si embistes, que si lo tienes frío, que si lo tienes muy pequeño, que si lo tienes muy largo. Y en la terapia sexual de pareja que toca describir el acto y el Doctor dice que la falla esta en la respiración ¿Excuse me?. Menos mal para él es fácil describir el orgasmo: una contracción espasmódica y rítmica que expele el líquido seminal y además siente un vaivén en la órbita anal que le causa satisfacción temporal ¡cabrón!. Yo en cambio califico como contracciones continuas y un calor que sube y nada más, y el Doctor dice que miento y que no conozco el orgasmo y yo le digo que él debería salir del closet y que con esa actitud no conocerá hembra jamás. “¡Osito! no es tu culpa es mía” mira que cuando estoy solita si se me da.

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Nos necesitan ebrias

Betyna

Y caemos como moscas a las palabras necias de miel y promesa fatua, luego los culpamos de no saber lo que queremos… huevo!…. no mejor, leche, harina y huevos, para hacer el omelette. ¡Tontos!, si nos sabemos desnudas desde siempre, midiéndonos cada curva y si no nos gusta preferimos la anorexia o la bulimia o algún pretexto locuaz. Nos bebemos el trago amargo para que se cumplan sus fantasías, para darles algún cobijo a su pijo, y algún poder sobre nosotras mientras dure el acto, que luego ¡van a ver!. Ya se han preguntado bastante los necios qué por qué es que no sale el anticonceptivo varonil, ¡se acaba este mundo compadre!, si la mayoría no quiere procrear solo quiere c-u-l-i-a-r así suene grosero ¡pero qué va!  si a los testigos de Adán se les va la vida por el pito, y de tanto eyacular se les va luego a inflamar la próstata, se les tuerce el recto y se les pone el escroto como mora de roja, a lo menos la hinchazón en la mujer dura nueve meses y luego oh! sorpresa ¿a qué papá se parecerá?…continuará…

Hay que dejar la arrechera

Betyna

Las mujeres no producen cáncer, o ya ni sé… la Lupina se murió de un cáncer en el recto dicen que por ser adicta al sexo anal, pura habladuría, y además dicen que a su hijita le escribió una carta en donde le dice que cuando grande se olvide de la práctica del sexo por atrás… Ya me imagino el solemne mensaje “hijita di no por el moño…” No es burla esto que escribo es realidad, las mujeres deberíamos ordenar esto de una vez y no contentarnos con barrer y barrer, cocinar y cocinar, tender y tender. Juro que en Europa ya tomaron consciencia, ya se ven puros viejecitos y nadie quieres perpetuarse en la existencia, si el mundo va para lo mismo, la semilla tarde o temprano se pudre y queda el vacío, y a los únicos que conviene tanta paridera es a los dogmáticos curas cucufatos degenerados que te miran a los senos y la V de vagina y C de culo. Vos sabes que hay mujeres que paren con dolor y luego su hijo o hija les da en la mula causándoles más dolor. Esto tiene que parar, hay que dejar de inocular vida para que venga a recitar el frenesí de siempre o salgan perfectos suicidas o asesinos ¿Qué hay la esperanza de que vengan a hacer algo por el mundo?, no sean impolutos, el mundo se las ve solo, y no necesita de hormigas para mover montañas.

Una basurita en cada ojo

Betyna

Me he desacostumbrado a sufrir, aspiro a lo básico, a lo menos dramático, a lo simple. Según la filosofía griega que predicó Sócrates, vivir es alistar el camino para morir plácidamente o algo así, tampoco sé de filosofías se las dejó mejor al Tapita que tiene el coco pelado tanto golpearse con el escritorio… Tanta carreta barata para decir que se pierde mucho tiempo lamentando por lo que se dejó de hacer. Es lo que les dicen a los pacientes con enfermedades terminales, que se ocupen de sus cosas, usted verá cuáles son las más importantes, unas personas se cubren en sus hijos, otras en su fe, otras solo optan por un silencio muy parecido a el de la tumba y otros desesperan. A mí me vienen diciendo que mi diagnóstico en grave y juro que no me voy sola, por lo menos me llevo la culpa de haberle cantado las verdades a alguien o al menos bebido y bailado lo suficiente de tal forma que la vayan a buscar al antro y le digan con tono de sermón: “Usted debió morir ayer pero ya lleva una expectativa de vida mejor”

Es la misma historia de siempre

Betyna

– Por qué no tienen un hijo y así acomodas tu vida? – me dice con seriedad papá

Él esta nervioso porque ve que su hijita se ha metido de objetora de conciencia sobre la maternidad y si yo no tengo hijos ¿para qué se mata tanto papá?

La sociedad me desencanta, es torpe, violenta, va como camada de animales, y entiendo que yo pertenezco a ella y los sigo.

Yo no puedo durar nueve meses con la barriga inflada, yo quiero sangrar siempre.

Por eso me gusta el sexo O.R.A.L. que debería ser así como lo escribo una sigla para OPOSITORA – RADICAL – A – LOQUEAR.

El linaje en la ropa

Betyna

Qué se habrán creído con el pelo planchado y teñido y el escote prominente, forjando flacura producto de la bulimia, si bulímicas no por parecer flacas sino por no poder cocinar (o tener pereza), algo decía el Pastor “mujer que no sepa cocinar es hombre”. Pero la ropa de marca, el estigma de porta con decencia una marca “studio” o un trapo color mierda. O peor un roto de mal gusto en el culo, o en la pierna o la entrepierna, los hombres dirán pero las mujeres (las otras) te odiarán, y tú compites por un lugar en la escala (no en la alimenticia). Eres más segura así bien vestida y con el sostén apretando hasta el corazón para ningún bobo te lo eche a perder, tú si puedes parecer segura y exhibir la sonrisa como un apliqué más, que feo se visten las religiosas.

 

Hay que vender cara la virginidad

Betyna

El reguetón abre las piernas, la sabiduría es cerrarlas (a tiempo). Yo diagnostico a la sociedad actual como enferma, primero que todo es obscena criticando el machismo, pero igual lo fomenta. En segundo lugar no hemos podido superar la idea de género. Ya hay mucha brecha en cuanto a economía para que ahora haya que luchar también por distinción y respeto. Y peor es la sindicación de que la virginidad se está perdiendo más por curiosidad que por amor (propio). Las abuelas decían que tuvieron muchos hijos por culpa de que antes no había televisión, las que vamos para allá entonces ¿qué diremos?, ¿cuál será la excusa?. Yo digo que hay que vender caro lo que es de uno, qué paguen los hombres por estrenar… o no?