Ojos cerrados 1

XervanteX

– Humedece tus labios voy a besarte…

Ella saca su lengua y la sobrepone a sus labios sensuales, brillantes, con aroma de fresa, cierra los ojos y los abre en señal de estar lista y dispuesta…

– Esos no – le digo serio y ella abre muchos los ojos y frunce el ceño. No sé como puede hacer eso.

 

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Todas las angustias

César

– Allá viene Alexis con su cobija arrastras

– Viene con cara de angustia de seguro ya en su casa se las cantaron

Alexis brinda una sonrisa y sigue avanzando contando que en su casa las cosas se complicaron porque su mamá se enamoro de un hombre educado.

– Y eso ¿es malo? – Pregunto yo

– Pues claro! – replica Alexis y sigue explicando el por qué – Un hombre educado exige el saludo y el respeto, el modal y la hipocresía…

– Para mi que no es tan malo, el que anda entre lobos a aullar aprende – le digo.

Pero Alexis no comparte mi opinión, él piensa que todo lo que linde con el saber es una amenaza para la estabilidad, e incluso es como si un imán pretendiera tener un solo polo.

El viento que mueve la montaña

César

¿Alguien le ha colocado cuidado al agua?

Los de la NASA tienen miedo que el agua se escape al universo porque lo contaminaría de vida ¿ Qué tal si apaga el sol?… Tampoco a los doctos religiosos les conviene se sepa la verdad de la oscuridad, nos someten a sus asuntos clérigos y profanos.

Los escépticos quieren razones para estar cómodos.

Los pobres son los de los problemas.

¿Cuándo se aprenderá que hay un solo cielo y una sola vida?

Egoísmo hasta con el espejo.

1 y 1

Emilio

Un chico se pelea con su padre por haberle enviado al ejército, perdió a su novia, perdió su puesto de trabajo, algunos acuden a separarles cuando pasan de los insultos a los hechos. Luego el chico se lista en los que siguen la carrera, el padre en cambio con la carga de culpa se refugia en la bebida, dos años después el chico tiene una nueva novia, tiene planes y presume ya es tiempo de hacer las pases con su padre, todo a de quedar perdonado, pasa que el chico se entera que su padre yace en coma producto de una cirrosis crónica que de seguro le costará la vida, ahora la culpa cambia y todo culmina cuando tanto padre como hijo se van hacia el más allá, el uno por haber ahogado su pena en el licor, y el otro por no poder con la carga de pasado.

 

Un gramo más para la enfermedad

Emilio

La cuchara se calienta demasiado, hierve un líquido a punto de café, tiembla cuando aproxima la aguja – por inyectarse tanto un tipo perdió el brazo – le anunció – lo vi en una película – Pero sigue con su vicio, lleva una década así sin más alimento que agua y un poco de carne seca, ni se enferma, ni se queja, da envidia, se conoce los apodos de todos, pero da lástima su presencia, un cuerpo flaco y amarillo, unos ojos hundidos y una mente prominente – y eso que era uno de los mejores profesores de la academia – digo para asombrar más. Acabó consumido en su vicio apenas siendo una figura lastimera, la gente temía que en cualquier momento su alma emergiera de su cuerpo. Yo fui el único que se atrevió a acercarse para saber de él que se creía enfermo y solicitaba un gramo más para que todo deba pasar – ustedes son testigos de que asistir a un hombre en sus últimas horas no es delito – Pero hice mal porque ni todo el entrenamiento para soportar el dolor, ni todo el valor reunido surtieron en el instante cuando le pasaba la aguja y le decía adiós – adiós marinerito de la vida –

Un tipo de los serios

Emilio

Mientras las damas se acicalan en frente de sus egos, los hombres miden fuerzas, uno de ellos es el Emperador, un tipo con una capacidad de engaño suprema al punto de fingir torcer una moneda entre los dedos, un tipo de aquellos que manda a mezclar el licor con agua no tanto para engañar al consumidor, sino para desafiar a la industria de los borrachos. Un tipo que a las damas les protesta el por qué no se dan a los besos gratis y en cambio reparten sus sexo a diestra y siniestra, a veces cobrando, otras no tanto. ¿Será que las damas miden fuerzas así?. El emperador regenera los mendigos, les da tema a las chicas de la calle, les sacude un poco la cabeza a los adinerados y les dice con soberbia: la plata vale en vida y ellos presurosos corren a gastarse la herencia de sus viciosos hijos e hijas que ya califique de “damas”.