Vuelven los rebeldes de la machine gun 5

Emilio

El César molesta con un láser, juega a hacer puntería, “¡a los ojos no!” dice el Alexis, y en el paradero de bus se sienta Alexis y del otro lado de la calle César le apunta, finge Alexis caerse y la gente huye despavorida seguida por el puntero del láser, ¡hay un francotirador! grito yo, y nos divertimos de lo lindo. La gente es ilusa ha visto mucha televisión y cree que en serio en que un día van a estar protagonizando una escena de guerra.

Vamos donde “las juiciosas”  unas chicas de reputación sumisa y de acción reticente, el César lea apunta en medio de las tetas y les pregunta “cuanto por esas” ellas dicen un precio y el César dice “está caro”. Se sabe cuanto vale un kilo de carne. y les punta con su láser entre las piernas y vuelve a preguntarles “¿cuánto?” y ellas dan su precio. El mercado esta subiendo y el sexo está caro.

“Es mejor emborrachar a alguna y luego si cauterizar algo con el láser” dice el César.

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Vuelven los rebeldes de la machine gun 4

Emilio

El Uky llega con las ropas ensangrentadas, su mamá se asusta, le cree herido hasta que él mismo incomodo dice:

– Que la sangre no es mía!

Se desnuda y se baña en la alberca.

su mamá lo malcrió y ahora le toca aguantar de que el Uky sea parte de una temerosa pandilla.

– Ah! si tan solo estudiaras y fueras un hombre de bien como tu padre… – dice su mamá.

– Papá esta muerto – dice él y jura venganza.

La verdad es que su padre murió por ir por una droga para Uky. Ese día el bebé ardía en fiebre. Pero la mamá de Uky le mintió diciendo que fue defendiendo el hogar de un ataque de una pandilla.

Por allí inicia el problema por las mentiras. Ahora Uky recuerda la valentía de su padre y se las juega en una trinchera, dispuesto a morir.

 

Vuelven los rebeldes de la machin gun 4

Emilio

Yo me eduqué para venir a hacer de la vida un escenario caótico en donde el suicidio sería mi telón final.

Por el azar del espacio y el tiempo vengo a este insólito mundo un 12 de octubre, día festivo a veces, de niño mamá insistió en que todo era pecado, hasta pensar mal del otro, por eso me hice tan metódico y callado. Por eso me gusto la milicia, por la escala de autoridad, que incluía seguir ordenes. Mamá sin embargo antes de morir me dijo que pecar a veces estaba bien tanto como mentir, me hizo prometer que no pasaría solo la vida, y desde entonces en mi cabeza solo hay confusión.

A mi me queda fácil conseguir un arma y angustiarme al punto de la aflicción suprema.

Solo que quiero saber cómo acaban estos tipos que tengo por amigos que deambulan a una escala suicida muy próxima a la locura o la tragedia.

Un niño me pregunta que a cuántas personas he matado… No lo sé, se dispara y uno no puede seguir a cada bala…

Una mujer me dice que debo tener muchos hijos, pues cada hijo retribuirá los muertos que he causado… con esa lógica el mundo se llenaría y naufragaría en la sobre población.

Nosotros somos gotas de agua y morir debe ser como si cayésemos al mar. Nos diluimos en la grandeza de un universo.

No sé qué hacer, si seguir o solo continuar viviendo en esta realidad ociosa, todo lo que vale la pena esta difícil de hacer y yo prefiero lo simple.

Vuelven los rebeldes de la machin gun 3

El Charlie

Hacer la guerra es como hacer el amor.

La fiesta se torna aburrida, estamos para colgar las copas cuando un tipo le da una cachetada a una mujer con la que departía y la fémina rueda como trompo por los suelos, el galán espera a ver que caballero acude a ayudar a la mujer, pronostico que el hombre esta armado y que solo quiere quitarse del alma la espina de la infidelidad de su mujer. ¡Vaya, tan chiquita y tan jodida! dice el César mientras acude a su auxilio ante nuestra impávida sorpresa. El hombre saca un cuchillo de carnicero dispuesto a acribillar a el atrevido que no es ningún caballero, a nuestro credo el César tiene un arma más feroz que el filo y por eso es que se mide al duelo. ¡Pero qué va! apenas incorporada la chiquilla echa a correr dejando a su salvador solo. Nosotros queremos hacer saber al agresor nuestro amigo no esta solo pero el tipo valiente señala a todos con su arma como si dijera ¡para todos hay!. En esto llega nuestro amigo el Tapita como enviado por la Providencia con su filosofía Socrática que dice que la solución más sencilla es la correcta, el Tapita aplica de solitario y loco pero esta vez no más ve al agresor le saluda de forma amistosa y sonriente y le desarma de odio hacia nosotros y termina presentando a un amigo más, ante la sorpresa de la gente que en el fondo quiso en algún momento ver correr sangre.

El Tapita dice que en la Caverna de Platón el tipo que dice la verdad esta en riesgo de ser asesinado, y esto ya lo sabía Jesucristo y aún así siguió diciendo la verdad.

Vuelven los rebeldes de la machin gun 2

El Charlie

A quién le ponen como nombre Plutarco en estos días. a lo menos el insulto queda fácil “hijo de Pluta”

Espía a las colegialas a la salida, a los bobos les vende calcomanías engomadas con derivados del LSD. Con la ganancia se embriaga y llega a la casa y le pega a su mamá. Él dice cuando esta sobrio que “educa a su mamá, en represaría porque en chiquito ella no lo educo a él”

El César viene y le dice al Plutarco que deje ese vicio de drogar a la juventud, pero el necio no hace caso dice que la peor cosa que puede hacer la sociedad con la juventud es pretender adiestrarle en los centros educativos.

El Plutarco se perdió un día que regaron el cuento de que un cadáver de una chiquilla fue hallado cubierto por calcomanías. La mamá del Plutarco salió en su defensa diciendo que su hijo no era tan malo y de entre la multitud un guijarro certero le impacto a la vieja que se desplomo y solo le alcanzó el tiempo para decir su última voluntad “todo se lo dejo al Plutarco”.

Años después el César me indica un recorte de un periódico en donde se dice que un hombre murió atorado con una pepa de durazno, la foto no le hacía justicia al finado Plutarco.

Vuelven los rebeldes de la machine gun 1

El Charlie

Del barrio Bostón ya son 7 chicos que se ha ido a la guerrilla y 6 han muerto y uno más está perdido, se fue hasta “el flaco” con sus gafas y versiones dicen que él mismo se pego un tiro cuando supo que su novia, la misma que prometió esperarlo toda la vida, se enamoró de otro.

Al Alexis su mamá no lo deja ir ni a la esquina con eso de que un día le contesto que de irse de la casa se iba para el monte. La mamá de Alexis no le entendió, no era que Alexis se iba para la guerrilla, él odia la violencia con violencia, no sé si ustedes si me entiendan.

Además no imagino a Alexis presentándose allá con su cuerpito lastimero, y una inmensa filosofía de pasarla bien y nada más.

Tampoco le veo con un fusil al hombro, siendo que él es enemigo de andar con carga a cuestas.

Un día sin embargo me contó que le habían querido reclutar casi a la fuerza, y él entre risas me dijo que simulo ser un retrasado mental, frunció la cara, dejo escurrir los mocos de la nariz y las babas de la boca, hasta se orino en los pantalones, esto último si del físico miedo a que los de la guerrilla en vez de reclutarle le pegarán un tiro…

– Mamá, ni para la guerrilla serví…

– Eres como tu padre

– ¿ Quién es mi papá?

– Dios

– Ahhhh!

 

Los rebeldes de la machine gun # 6

El César

– Estoy en Cali Veeee! – dice el Charlie.

Allá doña Lola es la clave, es una viuda millonaria que pensó un día en no heredarles nada a sus hijos y en vez de eso abrió las puertas de su casa, regaló cuanto chechere le estorbaba y tiro unas esteras y dio posada al viajero y al habitante de calle. Además de ofrecer agua y comida, aconsejaba.

– Vea doña Lola aconséjeme a este Charlie que anda super enamorado –

– Vea hijo las mujeres son un mal necesario pero en ellas no gaste ni toda la energía ni todo el dinero –

A doña Lola la mataron el viernes santo, cuando lo supe de una pensé en uno de sus hijos. ¡Las vainas de las herencias!.

Allá desfilan sus hijos y sus nueras esas zorras…

Me gusto ir al Juzgado donde el Doctor Abogado leyó el testamento y cuando la voluntad de la doña Lola fue donarlo todo a la beneficencia los polluelos casi que gritaron.

– Hay señoras eduquen bien a sus hijos no vayan y se arrepientan de traerlos al mundo o algo peor tengan que hacer lo que hizo doña Lola, quitarles la herencia –