La soledad del Ombligo

El Persa

Se te llena de hilachas, de mugre, está solo, más solo que día de fiesta, o mejor que día de lluvia y tormenta.

Nadie lo acaricia como debiera, recordarlo cuando naciste te da un poco de asco.

No te lo ves ni en el espejo. Algún artista alguna vez le quiso rescatar con la moda de perforarlo y colgarse un arete. Algún otro creo unas camisas breves para exhibirlo pero nadie lo noto.

El ombligo siguió siendo un solitario.

Y cuando el coito nadie quiere mirarlo, solo mira más abajo, nadie lo lame como al punto G, ni lo limpia con su lengua, ni le acaricia sus pliegues, ni le canta ni le susurra, ni le trata con cariño.

La soledad del ombligo me preocupa.

 

Romerías de las doce

El Persa

EL sol se eleva pero el calor se encierra, la mayoría busca la sombra y el sueño, el más valiente hombre va por el último litro de leche para el café. El horizonte se divisa como si del suelo se desprendieran flamas invisibles, en la plaza todos buscan el aliento de la nevera, pero nada, el hielo se ha derretido y quizá sea se ha descompuesto. Solo dos novios se alientan a besos en pleno parque y aunque hacen pausas para tomar aire, y el muchacho suda y ella suda los dos soportan, así es el amor, atrevido al calor o muy tonto que de seguro tendrá que apagar el incendio de sus corazones.

Los que te vienen a matar te saludan

El Persa

En hora buena dicen como si fuera todo felicidad y confeti.

Corrimos con suerte sin agotar las 7 vidas del felino, las balas nos asustaban por resonar cerca de nuestros tímpanos, pero como alguien decía si escuchas  el sonido de la detonación es que sigues vivo porque la luz es más rápida que el sonido o mejor la bala es más rápida que el pensamiento. Y el César nos enseño a ir cobijados por la sombra de los postes y esquinas, por la senda del andén por donde haya posibilidad siquiera de pegar el brinco o arrancar a correr, lo peor que se podría hacer era tirarse al piso y esperar al ejecutor que te remate  a bala o te pase la moto por encima.

Pirotecnia y azares

El Persa

El César se va con su antorcha a encender los voladores, uno de ellos sale con dirección a nosotros a tiempo le atrapo en la chaqueta pero la tela no ha soportado el calor y tengo que tirarla para apagar el fuego y pisarla, ha quedado quemada y además rota, no es mi chaqueta es la de Aleja y ahora que vuelva tendremos problemas, le reclamo al César lo cerca que está poniendo la pólvora… pero el se excusa que eso de la pirotecnia es como el amor que pocas veces nos toca… eso sí es cierto… viene la Aleja y le indico su chaqueta pero ella ni se atiene a lo que intento decirle y se la pone así, rota y quemada mientras el César a nuestras espaldas hace Shhhhhh!

 

La esposa del otro

El Persa

Nadie esta contento con lo que tiene pues quiere más.

La Nita vino a mi puerta con el labio partido y una cara de estar indispuesta que ni el putas!, el marido le volvió a pegar y yo que tengo fama de gay me la gané de clienta para la curaciones, como puedo le pego el esparadrapo, le aplico hielo y le lanzo el yodo. La fémina es una fiera pero con los otros hombres, no ha podido con el marido porque le salió más fregado. Pero esta vez me pide permiso para ducharse y arreglarse dispuesta a no dejar las cosas así dice que engañará a su marido con otro y como yo no soy tonto le confieso al oído que eso de que hablan de que soy gay no es cierto y en seguida la tengo encima como  una lasciva perra queriéndome embadurnar su sexo en la cara, sin la posibilidad de ir por un condón la estrecho a mi sexo y la hago gemir y da gritos que enseguida llegan a los oídos de su marido, alguien llama con decencia a la puerta y la mujer más grita y cuando ya el éxtasis sindica su llegada la mujer brinca y se va a la puerta medio desnuda y se encuentra con su esposo y no le deja más palabra le besa y se va con él a terminar la faena a su cama… me pregunto de quedar preñada el hijo de quién será?

El coleccionista

El Persa

Mambrú se fue a la guerra hay que dolor que pena…

El Lázaro fue embrujado por esa enfermedad que les da a los que nada tienen que hacer en esta vida ni en la otra de coleccionar, pero el idiota fue a coleccionar encendedores de colores y él ni fumaba, solo que tanto arrumar los gaseosos elementos fue a un escape y una chispa a dar buena cuenta del resto de sus cosas: la ropa, la cama, el baño, la casa… Yo mejor le dije que coleccionara novias o hijos, duran más!

Son tan ricos que solo tienen plata

El Persa

Con la plata puedes comprar un yate o una mujer, aunque el yate se te pueda hundir y la mujer también.

El viejo prefirió quemar el dinero en el patio a donarlo a la caridad, la guardia dijo que no pudo detener el fuego y se quemó también la casa. Creyó el viejo que eso se lo llevaría para el cielo o mejor el infierno donde seguro fue a parar por avaro. Luego bien luego apareció la viuda que le traiciono con otro señor a reclamar su parte y nada halló salvo los papelitos chamuscados, y los muros calientes, luego llego la hija viciosa ella a ver su parte y nada, ambas madre e hija lloraban la desgracia de haberse topado con un viejo tan tacaño y la gente a las pobres les daba sino pañuelos alguna que otra moneda, yo a la hija le hice un guiño y a parte le dí mi porro de mariguana y le dí mi tarjeta de gígolo por si el hambre sexual apremía.