Un centavo para el peso

Por Fernando Q.

“No dejaremos fe intacta, ni ídolo en su sitio” Gonzalo Arango

– Ya tienen cincuenta años y todavía vives con tu mamá – reclama furiosa ella

– Tuve mamá antes que novia – le digo para decir algo

– Soy tu esposa – dice ya frenética y al borde de la violencia…

Se tendría que hacer un reglamento existencial, en donde los padres queden exentos de toda pelea marital, e incluso la familia. Pero esto va a otras dimensiones.

Y todo comenzó cuando ella me pidió dinero y no lo tuve… Pero en realidad era inconformidad con mi estilo de vida, alguien tan sumiso y dejado, tan sarcástico y débil frente al patrón… Pero en cambio tan genial a la hora de hilvanar el discurso.

– Ya es hora que cada quien coja la cobija que más le gusta y se vaya por su lado – dice alistando su equipaje para también irse con su mamá.

Llama a casa de mamá a los cuatro días y se pone rabiosa cuando ella me niega, y ante su actitud grosera le dice que yo estoy es donde una amante.

– Uno cuando se casa debe tener un plan b, uno no puede tirarse la vida así no más – le explico a mamá quien trata de entender como es que se hace y deshace el amor en estos días.

 

 

 

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Una cascada hacia el más allá

Emilio Suárez

“La paz como el amor no se hace sola, ponga de su parte” gonzaloarango

Aparece el Emperador César con la noticia de que hay sirenas en la cascada. Pero resulta que no son sirenas, por lo menos a mí me parecen chicas normales con sus dos piernas. Y entonces cuando le preguntamos al César que por qué dice que son sirenas, el contesta:

” Lo son porque allí abajo les huele a pescado”

En vez de estar colocando atención a las tonterías que dice el César nos vamos a la parte más alta y desde allá nos lanzamos a las aguas.

Y luego,

“Es una lástima que las chicas resultaron ser lesbianas”

Eso lo dice el Emperador César confundido, mientras le aseguro que eso lo dijeron las chicas para evitarnos…

Tampoco contaban las pobres con que el César en son de venganza fuera al origen de la cascada y se orinara…

“De todas formas lo que va por fuera no embaraza”

No puedo dejar de pensar en que un enero este amigo el que las hizo y deshizo ya no está en este plano, pienso en lo afortunados que fuimos de conocernos y de tener por lo menos un tiempo el cielo sobre nuestras cabezas.

¡Qué viva el Emperador César!

 

 

Mil aventuras una sola vida

Por Charlie

“Que mi gloria me la den en la cama” Gonzalo Arango

Otra vez llueve, y otra vez mi alma se siente melancólica. Me encierro, espero a ver si un rayo de luz asoma. Pero en lugar de eso aflora un trago que resbala por mi garganta y me hace olvidar el suplicio de ser yo mismo… he calculado y tendría que beber dieciocho botellas para perder el sentido y quizá la vida ¿Quién entonces será el culpable de mi muerte?, será el dueño de la licorería, o será acaso la persona que distribuye el licor o mejor quien lo produce… Todo se legaliza cuando es un vicio: hasta el amor. Tuve que labrarme una familia porque el licor se llevo a mi mamá y a mi tío se lo llevo la incertidumbre de verse solo. Y yo padezco de las dos cosas soy alcohólico y estoy solo.

– ¿De qué te quejas? , ¿qué sabe la otra gente?

– Parece que ellos son felices

– No lo creo, otra cosa es que aparentan…

Esto lo dice el Tapita, un tipo raro y triste. Me gusta cuando se pone fatalista para levantar el ánimo. Él no reza, solo tiene fe en algo de la proporción de la nada.

– La cuestión es que en este mundo hay de todo en exceso… menos algo: solo tienes una vida…

Cuanta alegría saber que nos espera algo bueno. Pero nada es seguro.

– Es que me gustaría poder ir por allí viviendo aventuras…

– Las puedes vivir escribiendo…

Y allí comprendo que uno se la pasa llorando por cosas fútiles, como hoy en que afuera llueve y me acaban de cortar el agua y solo se me ocurre recolectar la suficiente para mañana.

Un hijo para mañana

Charlie

“Perder o ganar todo a la vuelta de la esquina, sin uno saber siquiera para dónde iba” Gonzalo Arango

Esto lo sabe poca gente, así que no lo comenten ¡vale!

Un día frente al hastío de la vida el César me recuerda que yo estudié teatro dramático y me pregunta que si podría hacer una actuación para engañar a alguien. Le insisto en el profesionalismo de la actuación y el deseo de no herir susceptibilidades ajenas. Sin embargo el César se trae entre manos un plan:  contratar a alguien para que se haga pasar por el padre verdadero de nuestro amigo Alexis. La proporción de la broma toma su curso cuando luego de convocar a unos actores, que en años unos estaban muy jóvenes y otros muy viejos, dimos con el preciso. – Eso es muy vil – dijo el tipo cuando supo de la idea, pero cuando vio el pago no dijo nada, y hasta acepto seguir un guión escrito y dirigido por nosotros… El día y la hora señalada paseábamos con Alexis, cuando nuestro actor hizo dos intentos por confrontar su escena y al último tuvimos que separarnos de Alexis y estar al tanto de alguna reacción efervescente. De Alexis sabíamos apenas si recordaba cómo era su padre, así que todo debía marchar… El tipo se aproxima a Alexis le llama a un lado y la reacción del convocado es al principio violenta, el actor se derrumba y pretende salir huyendo pero Alexis parece reconvenir y le ayuda a incorporarse… la escena ojalá pudiese ser filmada… y no estamos lo bastante próximos para escuchar el diálogo… diez minutos después nuestro amigo se nos une para darnos una noticia, su padre ha aparecido, luego nos dice que se atrevió su padre a reclamar de él por esa actitud rebelde pero el tuvo la respuesta correcta “me falto un padre para que me corrigiera”… Por respeto a la memoria de Alexis omitimos más detalles de esa vez… pero todo eso nos sirvió para pensar qué haríamos o bien qué diríamos nosotros si nuestros padres verdaderos se aparecieran no tanto para explicarnos por qué nos dejaron (en el caso de César era comprensible, sus dos progenitores habían sido asesinados) sino para reclamarnos el por qué nos comportábamos así. Para Alexis ese fue un momento que marco su vida y aunque nunca le revelamos que todo era una actuación simulada, creo él se liberó del mundo creyendo que su padre donde quiera que estuviera había aparecido ese día para decirle seguía por allí. Paz en la tumba de mi amigo Alexis Mendoza y que si está dentro de sus posibilidades nos perdone la broma.

 

 

 

Un rumor

Charlie

“… en ese desamparo me hice fuerte para la lucha…” Gonzalo Arango

El dilema no fue morirse, sino, haberlo aparentado. ¿Cómo decirles luego a los amigos que fue una broma, una mentira blanca?. Sin embargo allí estaba entre la página social y los edictos:

César Vélez ha muerto, sus exequias tendrán lugar este domingo a las 9 de la mañana en la iglesia catedral y luego el traslado al cementerio central de esta ciudad. Paz en su tumba.

Cualquiera con dos dedos de frente no le hallará misterio a esto.

– Es que hasta para morirse hay que tener suerte – dice Marcus, se quita la gorra y se la lleva al pecho en signo de aflicción.

Yo, en cambio creo el César no podía irse sin montar bien el show, a lo sumo habrán juegos artificiales… Pero al otro lado de la ciudad el Teacher se chupa un dedo y levanta la mano jurando que el César estaba hace dos horas con él y que se le había separado en el terminal del sur… Aleja habla con el editor del diario donde aparece el anuncio quien le notifica que los edictos y avisos deben presentarse con un plazo de doce horas antes de la edición. O el tiempo no cuadra o el César tiene un homónimo.

Un grupo se riega por la ciudad buscando a cuál César es que le sucedió la cosa esa.. Se asaltan las funerarias buscando un cadáver parecido y a las dos horas Teófilo un borracho da con un funeral que vela a un muchacho muy parecido a nuestro amigo, asistimos con las lágrimas listas para darnos cuenta que el difunto no es nada nuestro y que al Teófilo además de curarse ese alcoholismo le hacen falta gafas.

No es sino una de las chicas del Alcázar que dice haber cinco minutos antes hablado con el supuesto muerto…cuando la maratón arranca y se vence el tiempo y a las nueve en punto asistimos a la iglesia, y admiramos la concurrencia mientras todos esperan aparezca el féretro pero en vez de eso un loco con sombrero de playa al que el Cura reconviene quitar se descubre y revela el rostro de nuestro amigo más vivo que nunca.

Luego de las felicitaciones por no ser ese el día señalado, vienen las explicaciones que atestiguan que una vez muerto el personaje el enemigo deja de buscar…

 

Alexis ha dejado el edificio

MaLeJa

“Ser trágico es fácil, basta existir” Gonzalo Arango

El hombrecillo bebía como si quisiera ahogarse. Cuando le dejé en la cama jaló mi cabello y su mano se enredo en mi blusa al punto de casi desnudar mi busto. Si no estuviera tan borracho pensaría que lo hizo a propósito para ver mis senos. Me agrado verlo dormir e ir ganando cordura… Era un muchacho, un niño. Me dolía saber la motivación de su ebriedad. imaginaba se trataría de algún amor imposible. Protesté contra mi genero por lastimar a los hombres y abusar de ellos en una especie de violencia psicológica.

… Lo que pasa es que Alexis se mató… dijo la voz atrás del auricular. Yo acababa de llegar a la ciudad y acababa de pasar por aquel puente y había mucho tráfico de autos “un accidente” aventuró a decir el Conductor, me bajé del auto y contemple abajo un cuerpo, ¡nunca pensaría se trataba de Alexis”

A la misma hora que Alexis tomó la decisión su mamá lavaba la ropa, su hermana mayor repasaba danzas y la menor había ido a la piscina. La noticia a su hogar llego en la noche.

… Fue mentira, yo nunca lo vi lanzarse del puente… tampoco es cierto que lo encontré con vida… lo único que pude hacer es tomar fuerza y completar la tarea dolorosa de irle a reconocer a la morgue, cosa que sus familiares no quisieron hacer y solo cuando mi palidez les dejo ver que era verdad se lanzaron a llorar… Esa noche renuncié al sueño para tratar de entender qué había sucedido y mi pena se transformo en rencor al punto de llamar a César y trasmitirle la noticia con un rencor puro …”hay que encontrar a los responsable…” mi llanto sonó furioso. una semana después estaba parada en el mismo sitio desde donde Alexis había tomado su vuelo, el sitio ya resguardado por mallas guardaba aún con tiza dibujados corazones y mensajes de aliento… César se arrodillo y pensé estaba orando cuando un ¡maldita sea! se le escapo antes de desatar la furia contra uno de los travesaños del puente, en un golpe seco que dejo apenas una tenue huella del puño y el eco metálico que se extendió por toda la estructura.

 

 

El dios que fingió

Charlie

“Lo inesperado es lo que da a la vida categoría de aventura…”

Gonzalo Arango el dios fingido.

Perdimos el paraíso por culpa de una mujer y gracias a ella estamos en este valle de lágrimas. Es hora de vigilar a las mujeres para que no sigan devastando esto.

Me acabo de anudar la corbata, lustro los zapatos con la delicadeza compruebo que mis medias estén acordes a el pantalón que porto. Ya es hora. Gano las miradas de todas las chicas al llegar al lugar, eso es un buen síntoma. El resto lo hace el rollo de billetes que me esmero en mostrar para dejar una suculenta propina. Mi generosidad obsesiona a más de una…

… me ofrecieron un ron, una balazo y una mujer… me negué … Es lo que dijo un Profeta hace mucho tiempo. Esquivo los ataques y emboscadas. Las mujeres están asistiendo cada veinte minutos al tocador para retocar sus formas… Es un desperdicio de espejo… y agua. “Las feas necesitan de más maquillaje y por tanto tiempo” dijo el Emperador César, mi amigo. Hay una chica que de lejos brilla pero apenas se acerca sonriendo revela un bigote. Debe ser muy brava. No sé porque recuerdo a la suegra de Condorito: doña tremebunda.

Unas amigas se ofrecen a acompañarme y defenderme de las engañosas caderas que hay por doquier, bailamos los tres y al calor de las copas ellas están dispuestas a todo ¡todo!.

No hay como dos chicas embriagadas y en desacuerdo. No tengo opción. No sienten celos. Hasta logro que se besen a mi complacencia. El dinero no me rinde tanto y espero los veinte minutos para deshacerme de ellas. ¡Falso! El tocador esta repleto… No sé cómo fue la cosa, y luego ya no quiero recordar… una de ellas terminó por enamorarse de mí y tuve que decirle que era ateo para que no me arrastrara al altar. Y cuando no bastó inventé que era estéril y luego que era gay, y como tampoco surtió el efecto esperado, tuve que decir la verdad “las espantosa verdad” que esta vez hizo magia en la chica porque salió espantada, “soy pobre” le dije.