Destino y casualidad

César Vélez

Nota Aclaratoria: Las groserías no son literatura… a veces.

El idiota del Charlie se casó, ayer fue su primera noche feliz ¿ó triste?… Yo no alcancé a llegar y me hospedé en un hotel de poco nombre y muchas pulgas, la chiquilla que atendía el hotel no se dejó sobornar para quitarme las ansias del cuerpo y a su favor argumentó que tenía que estar despierta toda la noche “si yo no te quiero para dormir” le dije. Al otro día la hallé con los ojos rojos y se dejó invitar al desayuno donde confesó que lo mejor era haber aceptado mi oferta ya que ningún cliente llegó ¡era tarde!, el amor es algo así, al menos se dejó besar en la despedida y prometí pasar de regreso. La esposa del Charlie me recibe con un frío saludo de mano que no soporto y casi a la fuerza la aproximo a mí y le estrecho un beso en el cuello, es una mujer como las demás insegura, preocupada por el aseo y valiente para decir que es fiel… a mí no me gustan las fiestas por la clase de gente hipócrita que va siempre a lucirse o bien en el baile, en las risa o en los trajes costosos, un pedazo de pastel y una copa de vino es una adulación falsa a mi presencia, le estiro un rollo de billetes a Charlie como premio a su sacrificio y en burla le digo que se compre una tonelada de condones, a lo que él me aplica la broma inversa y dice que es muy tarde. No he dejado de pensar en la chica del hotel y es por el picor del cuerpo. Voy pasando entre parejas danzantes con un cigarrillo entre los dedos y el humo falso que ni trago y de repente una aparición está en frente de mi, es ella, la doncella del hotel y entonces alguna pulga me picó en el sol del culo porque se me paro hasta el falo no más de verla y querer preguntar: “¿qué rayos haces aquí?” ella se anticipa y me dice que es amiga de la novia… en lugar de alegrarme causó en mi una confusión sobre si la esposa de mi amigo era de aquellas mujeres fáciles… uno no puede juzgar y tampoco irse a poner en los zapatos del otro… Y allí está ante mi una princesa que quiere bailar, embriagarse, atrapar el ramo, y casarse como las demás e imitar esa línea de vida que particularmente a mí me parece despreciable porque esto ya no parece humanidad sino una horda de animales desbocados a tomar lo que hay y sino contaminarlo, violarlo y dejarlo tirado… fingí felicidad mientras pude.

 

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