A qué horas sucede la nada

Charlie

– A veces se estar perdido en mis pensamientos, aburrido, lejos de mí, y entonces recuerdo tu sonrisa, y lo linda que eres y todo en tí…

– ¿Y se te pasa?

– Vieras que no me deprimo más y entonces pienso en la nada y se me pasa…

– Tonto!

En mi oficio de Profesor por años cargué un maletín para aparentar que preparaba mis guías y clases, pero la realidad era que no seguía los parámetros de la educación que decían eran ordenados desde la Capital. Solo dicté la cátedra normal cuando la señora Coordinadora se sentó hasta atrás y entonces mi clase inicio con la oración al Todopoderoso y siguió con la retahíla de signos y equis. En efecto semanas después llegaba una carta en que cuestionaban íntegramente mis métodos de aprendizaje y me “invitaban” a corregir mi cátedra de acuerdo a los lineamientos institucionales. Redacté una carta de renuncia formal y partí con un esa carta bajo la manga si las circunstancias ya no se podían contener. Cuando al siguiente mes ya no figuré en la nómina no me sorprendí, estreche las manos de mis colegas y en una caja de cartón recogí mis cosas. alguien me advirtió que olvidaba mi maletín, lo examiné y sin revisarlo se lo obsequié. Partí en medio de una calle de honor que realizaban mis alumnos. Y solo cuando tuve que darle la noticia a mi esposa sentí sobre mis hombros el peso de lo que acababa de vivir. “¿Y tu maletín?” pregunta una de mis hijas, y evito explicarle que me he quedado sin trabajo, le digo simplemente que lo dejé en el colegio. “Es que allí te puse algo para qué te protegiera” dice la niña. El lunes recibo una carta en donde se me explica que puedo reintegrarme a mis labores normales y hasta me ofrecen “mil disculpas”. Más extrañado asisto a mi trabajo con el miedo de que todo eso sea falso y me hayan jugado una broma, cuando la misma señora Coordinadora me ofrece el marcador y me hace la venía y el aplauso de mis estudiantes no se hace esperar, la ovación es única, hay gente de pie. Luego llego a mi puesto de trabajo y hallo mi maletín intacto, lo reviso recordando el comentario de mi hija sobre que había colocado algo que me protegiera, y descubro con asombro una Biblia. En el recreo los demás Profesores dicen que lo de mi despido fue que hubo el rumor de que yo era ateo, pero el hallazgo en mi maletín decía todo lo contrario.

 

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