Sobre árboles, libros e hijos

El Tapita

Antes que olvide todo me resta la escena turbia de como el César odiaba a la sociedad, y no tanto por sus vicios, ni por su presunta lucha de clases o división económica, sino por adular a otros con mentiras de que es potestad de todo ser hacer estas 3 cosas: sembrar un árbol, escribir un libro y tener un hijo.

El árbol el César no lo sembró sino que más bien lo dio de baja con su renault 4 color rojo.

El libro soy testigo lo escribió y luego lo hizo añicos a punta de bala.

Y le conocí a una hija y a un hijo, que solo le trajeron la amargura del arrepentimiento. No tanto por no desear tenerlos sino por perderse los mejores años de sus vidas.

Luego en confidencia me diría:

“Es que solucionar la vida de un hijo es fácil y nunca puede que sea tarde, pero solucionar lo de los muertos que arrastramos es imposible, no tenemos el poder de resucitarlos”

En ese momento vi la condena que pesaba y comencé a hacer el bien, aunque el mal va como añadidura.

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