Un pelo en la sopa

Charlie

Un triste tigre come trigo en un triste plato.

César sopla la sopa, una hebra de repollo se escapa a su poderoso soplo y va a parar a otra mesa y a otro plato… César se muere de la risa… el tipo de la otra mesa no. Uno ya ni sabe en dónde come… El calor hace de las suyas no deja que otros coman tranquilos. Y luego la cocina hierve y el jugo es apreciado, tenaz el clima. Hasta que algún calvo jura que en su plato hay un pelo, pero la treta no le resulta para pagar la cuenta, le pegan y luego lo tiran a lavar los platos y las ollas. El César cuenta monedas, no hay para la propina ni para pagar el plato… Una pareja se queda viendo y el César los invita a su mesa, les saluda amigablemente , limpia la mesa, organiza las sillas y luego al dependiente del lugar le dice que la pareja pagará lo suyo y adiós. Pero el mérito no es ese, es que la pareja tampoco pagará nada porque el César ha aprovechado para hacerse con su dinero de cartera y bolsillo, el César es un mago y un vago eso lo aprendió en la vida.

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