Volar sobre el puente Toma 1

Charlie

Necesario es decir que estas publicaciones no tienen pretexto, ni beneficio, no rentan ni un solo centavo, a veces solo se parecen a una perversión nuestra, no intentan sindicar, ni involucrar, y por eso son exentas de cualquier propósito.

Alexis Mendoza fue mi amigo, un tipo jovial, que era demasiado inteligente, un espíritu encerrado en un cuerpo equivocado, un chico cuya energía se desbordaba por doquier. De él aprendí a volar con mi mente sin licor, sin droga alguna. Luego de la muerte de mamá y la de mi tío fue la muerte que más me dolió. Y casi que me pone también al borde del precipicio o de un puente porque la verdad uno a veces piensa que hay gente que debería ser inmortal, y yo creía que Alexis era una de esa personas.

Le recuerdo cuando íbamos por la calle y cuando se cruzaba cualquier fémina y él orondo preguntaba – Ummmm ¿a cómo? – y no le miraba ni siquiera el trasero, si no la cara.

También recuerdo su insolente paciencia cuando parecía que la desgracia venía por nosotros: – todo a su tiempo – decía.

Pero lo fenomenal de él era que pese a haber abandonado el colegio seguía persistiendo en completar la tarea, devoraba con premura los libros, sabía oraciones completas en inglés, tenía una escritura perfecta en las paredes y en las hojas sueltas.

Pero recordar sobre todo su amor al arte, fue protagonista de obras teatrales, y de cierta forma uno ya no sabía si en la realidad estaba dramatizando su personaje o era otra de sus tretas para burlarse de uno.

Por eso el día en que me avisaron que murió, me sorprendió la noticia de que estaba solo, al menos hubiese avisado, no sé, para saltar con él, para que no conquistará ese otro lado de esa forma tan egoísta, y si alguna vez le oí hablar de suicidio fue para decir que los solitarios no se suicidan tanto como los que tienen personas a su alrededor “el infierno son los demás” recitaba a viva voz pues su autor favorito era Sartre.

Ahora que tenemos prohibido publicar sus textos, su familia trata de coartar un propósito, de silenciar un deseo, al menos en su honor ya pusimos en circulación un libro que se regala y no se vende ni por todo el oro del mundo, así hemos cumplido, así su sonrisa y su misión en este mundo queda cumplida.

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