El grito en el cielo

Alexis Mendoza

Mamá se queda sin trabajo y se dedica a lavar ropa por centavos.

Mi amigo César quiere hacer el acto de caridad:

– Voy a esconder este billetico por acá en el bolsillo de la chaqueta y se la voy a dar a lavar a tu mamá para que se lo encuentre y ¡ya! – dice con malicia indígena.

Pero lo que no sabe mi amigo es que mi mamá es un poco ciega.

– Mamá revisará los bolsillos que César suele dejar cosas – le advierto para que dé con el botín…

Pero he obviado decir que mi mamá es un poco necia.

Al final mi amigo César no pudo hacer caridad, en primer lugar porque mi mamá mojo la chaqueta y luego la restregó y la escurrió y el billetico se quedo sin tinta y sin valor.

– Mejor te lo hubiera dado a vos – dice el César con la lastima a flor de piel.

Pobre billete…

– Pobre de vos – le digo entregándole la chaqueta desteñida a la que mamá le pringo blanqueador…. aaaaaaahhhhh!

 

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