Las viejas de nuestra vida

Charlie

Por una mujer se nace, y una mujer misma se encarga de ponérsela dura. El Tapita.

Las mujeres son un misterio: inseguras, tiernas y que hablan todo el tiempo sin conocimiento, ni lógica, sin causa. A la experiencia del César, la naturaleza las hizo tontas para que los hombres les pudieran dominar.

Pero el dilema fundamental al que nos vimos enfrentados era que las mujeres tenían ese vicio de soltar la lengua a cualquiera, y en nuestro oficio lo menos que deseábamos era que el rival supiera nuestro siguiente movimiento. Nos quedo utilizar una rutina que ellas misma usan cuando fingen el orgasmo, ese argumento fue válido en cuanto nos pusimos la máscara de la inocencia y acudimos a ser los querubines ideales con la suficiente capacidad de juicio para aparentar ser los amantes perfectos.

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