Uno para todos

Charlie

Nunca aprenderán los que miran desde la barrera.

El Aviador vuelve a meternos en problemas, se ha lanzado de un puente y ha averiado un vehículo estacionado en una acera. El dueño del auto y los uniformados le rodean y están a punto de darle una lección, cuando del cielo aparece un ángel con corbata y camisa almidonada: un Abogado.

– ¿Qué pasa acá? – dice divisando el panorama

– El señor destrozo el parabrisas de este auto señor – dice uno de los uniformados.

– Pero eso no es motivo para golpearle, al contrario habría que felicitarle… –

El uniformado simula una sonrisa sarcástica que no le sale, y a una señal rodean al Defensor.

El Aviador mientras tanto se sienta en la banqueta a mirar el espectáculo.

Del cielo también aparezco yo con el César, al pobre Abogado le tienen rodeado y en cualquier momento hay agresión.

– Primero que todo el auto esta en zona de prohibición de parqueo – dice el Abogado

El oficial lo constata

-En segundo lugar el auto tiene vencido el seguro –

El dueño del auto baja la vista

– Y en tercer lugar este hombre – señala al dueño del auto – tiene antecedentes por maltrato a su pareja –

El oficial tuerce la cara y dejan de rodear al Abogado y ahora rodean al hombre dueño del vehículo que no le vale ya retractarse de todo lo dicho y se va esposado y con la mirada perdida.

El Aviador aplaude.

Y el César réplica la actuación con una frase:

En la vida hay que tener mamá, un Médico y un Abogado, todo lo demás sobra.

 

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