El César en la casa

Por Charlie

– “Yo viviré en una caverna como Platón” – El Tapita

Todo había sido inventado. Por eso nuestra duda con eso de la existencia. Yo digo que existimos por culpa de los demás, pues en una u otra forma es el “otro” el que afirma nuestra existencia. Fue así como el César reflexiono y quiso ser “uno más del montón” que existe como cualquier Poeta.

Ya en la casa, con facha de hombre de casa, se levanto en ropa interior y cuando fue a aplicarle unas gotas de limón a su arroz chino se le salpico limón a su triángulo intimo y le quedaron ardiendo los huevos (testículos)… Tampoco supo abrir las cortinas, y menos cuál llave daba el agua caliente, menos si las almohadas van por fuera o por dentro de la sobrecama…

Culpo a las mujeres de haber idealizado la rutina de la vida y del hombre obediente… “Son las mujeres las que nos traen a esta vida y luego nos la quieren poner dura…” César no sirve para la casa, él se crió en la calle… y solo por eso odia las puertas, odia las ventanas, odia las rutinas culinarias y las cosas a escondidas: como el amor, el odio, la violencia y la muerte.

La última casa que tuvo César le demolió a patadas, no le dio tregua al Mensajero ni al perro visitante, la desapareció de la existencia con la filosofía de que entre una pared y otra solo hay vacío, lo mismo que entre vida y muerte.

 

 

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