La mechas de la Jimena

Charlie

No era la mujer de otro tiempo, de su cabellera no quedaba ni la sombra, ¡si parecía una palmera! y ahora si apenas un coco… Cuántos de sus amantes no la sometieron por el cabello para empujarla y soltarla, cuántos no durmieron en sus cabellos de almohada, si ella podía ahorrarse vestidos ya que sus cabellos le tapaban toda desnudez. Cuánto no extraño acicalar su cabello que olía a frutas… Y ahora si apenas su cabello oculta su cráneo, ¡pobrecita! tendrá frío, no hace mayor caso, solo se lamenta haber perdido su linaje y ahora los amantes tendrán que contentarse con el resto… Solo es cuestión de estética se dirá, pero es que basta una idea contraria para perder el impulso.

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