Aburrido tú y el mundo

César

Un pensamiento sexual me atormenta la vida: hay que pujar por todo.

Y a uno como solo le dieron mil litros de semen elemental y se acaba y se acaba la vida.

La última chica que tuve entre pierna y pierna vómito y casi se ahoga en su causa.

Acabo de cargar el arma y la siento fría, inconforme, como una mujer.

Espió el horizonte y todo está por hacerse: el amor, el dolor, el encanto, la magia.

Hubo que crear un código para que la vida sea santa.

Estos dientes me estorban, sin embargo cuando estoy con una chica me gusta morderle una nalga, ella suele mirar atrás y reír, daría lo que sea por saber qué piensa.

Y si me disparara en la punta del pene erecto ¿Qué pasaría? – Señor Doctor –

– ¿Es usted un imbécil? –

Y cuando hago el amor deslizo mi mano bajo la almohada consigo el arma y la reemplazo por el lugar que ocupaba mi pene hace un rato, ella siente el frío del acero y se sobresalta, más al descubrir mi acción, es una paradoja, tener un hueco sobre otro hueco, o mejor enfrentar una arma con una vagina, ambas matan, ambas son esperanza de vida o mejor de muerte. Razón el Tapita anda como loco enhebrando una historia que se llamará “las damas y las armas”¡pobre tipo! esta perdido sin lo uno y sin lo otro, embrujado él y toda su descendencia. El olor a sexo se evaporará la próxima vez que disparé esa arma, y el muerto quizá vuelva a resucitar porque allí, en el disparo están mis células y las de ella dispuestas ha traer más problemas al mundo.

 

 

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