Con destino al cielo

XervanteX

Cristal es adivina, una maga con fachas de gitana, a veces me cuenta cosas y yo perdí la noción de cuántas veces le convide a que escribiera esas historias, no me hizo caso, siempre le buscaba para que me dijera algo sobre mi destino, pero un día fue ella quien apareció  – soñé con César – me dijo un poco asustada y entonces me relato su sueño:

César ya no tenía su cuerpo, pues lo había dejado en la tierra y solo lo reconocí por esa energía que él trasmitía cuando vivía, estaba ante tres personas dos hombres y una mujer, César era una nube. Parecía que estaba siendo juzgado, sin embargo como siempre no se iba a dejar caer así de fácil.

– Día 11.545 usted pasa un billete falso – decía la mujer

– Día 11.546 se acuesta con una mujer a la que le miente – decía uno de los hombres

– Día 11.547 usted cobra intereses usureros – dice el otro hombre

Sin embargo César para todo tiene una respuesta y excusa.

– Día 15.102 usted embaraza una mujer y le abandona a su suerte – dice la mujer con voz odiosa y con la mirada clavada…

– Pero ustedes no saben cómo son las mujeres allá… – dice el César a modo de excusa

– Pero claro que lo sabemos, nosotros las creamos – dice con voz de enfado la mujer

– ¿Ustedes? ¿Quiénes son ustedes? Yo exijo hablar con la persona a cargo, es acaso ¿Dios?- reclama César…

– Somos una Corporación, y sus conocimientos adquiridos allá en el mundo son valiosos para nosotros labrar un mundo mejor – dice uno de los hombres…

– ¡Corporación! ¿es eso posible?, ¿Y para qué necesitan hacer un inventario de mi vida, si lo que hice solo me compete a mi y a nadie más? –

– Son las reglas – dice el otro hombre

El inventario sigue día a día hasta el último, César tiene la vaga idea de que la tal Corporación es una empresa que se dedica a realizar los reality y por tanto la impresión que le causa es que la vida en la tierra es solo una ilusión creada, entonces ellos usan todo el conocimiento adquirido para posibilitar un mejor mundo.

César espera el fallo que le condene o le absuelva ¿Pero de qué? – No de nada, la cosa del mal y el bien no existe, todo lo que vale en la vida es aprender, esa es la utilidad de la tal Corporación –

La palabra la toma la mujer:

– Señor César, teniendo en cuenta la valiosa información que ha brindado a la Corporación y  viendo su potencial se ha decidido devolverlo al planeta tierra, todos sus recuerdos serán borrados y nacerá de nuevo pero esta vez tendrá por sexo el femenino…

César cree que en eso consiste el castigo, en volver en forma de mujer.

Cristal termina el relato y suspira por quitarse aquello de encima. Me mira esperando una reacción a la que por supuesto va acompañada de una sonrisa, y solo atino a decir:

– Por el bien de todos espero que al otro lado no haya nada… – Luego le insisto en que debería escribir sobre tantas cosas que sabe, me lo promete siempre y cuando ella las diga y yo sea quien las recopile. Si acaso ven a una rubia alta y de ojos claros con facha de gitana con un tipo a su lado siguiéndola con un cuaderno, esos somos nosotros, dejen por tanto una buena propina!.

 

 

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