Mil aventuras una sola vida

Por Charlie

“Que mi gloria me la den en la cama” Gonzalo Arango

Otra vez llueve, y otra vez mi alma se siente melancólica. Me encierro, espero a ver si un rayo de luz asoma. Pero en lugar de eso aflora un trago que resbala por mi garganta y me hace olvidar el suplicio de ser yo mismo… he calculado y tendría que beber dieciocho botellas para perder el sentido y quizá la vida ¿Quién entonces será el culpable de mi muerte?, será el dueño de la licorería, o será acaso la persona que distribuye el licor o mejor quien lo produce… Todo se legaliza cuando es un vicio: hasta el amor. Tuve que labrarme una familia porque el licor se llevo a mi mamá y a mi tío se lo llevo la incertidumbre de verse solo. Y yo padezco de las dos cosas soy alcohólico y estoy solo.

– ¿De qué te quejas? , ¿qué sabe la otra gente?

– Parece que ellos son felices

– No lo creo, otra cosa es que aparentan…

Esto lo dice el Tapita, un tipo raro y triste. Me gusta cuando se pone fatalista para levantar el ánimo. Él no reza, solo tiene fe en algo de la proporción de la nada.

– La cuestión es que en este mundo hay de todo en exceso… menos algo: solo tienes una vida…

Cuanta alegría saber que nos espera algo bueno. Pero nada es seguro.

– Es que me gustaría poder ir por allí viviendo aventuras…

– Las puedes vivir escribiendo…

Y allí comprendo que uno se la pasa llorando por cosas fútiles, como hoy en que afuera llueve y me acaban de cortar el agua y solo se me ocurre recolectar la suficiente para mañana.

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