999

Alexis M.

César viene y me presenta a su novia, tiene facha de pertenecer a los Testigos de Jehová, como sea el César tiene que abrirle la puerta del auto, y obedecer su ordenes si por la noche quiere que ella le trate bien en la cama. Yo se que usted amable lector o lectora le andará buscando un significado sexual al título de este relato. No pierda su tiempo, no es nada gay ni tampoco tan heterosexual, yo no tengo novia ahora porque quise darle un sentido distinto a mi vida sin imitar al resto. César en cambio anda motivado y dice que por fin se le da la cosa. Aunque yo no estaba tan equivocado la novia le salió adepta a la iglesia del final de los tiempos y allí anda el pobre César tratando de hacer sacrificios para salvar su alma.

– Por cierto César ¿A qué hora es que se acaba el mundo?

– Pues cuando suenen las trompetas

– Será que si acaso estoy dormido me despiertas?

– Si claro…

Y como al César las novias le vienen durando lo que un tornado en Alabama, luego lo veo con otra que le tiene prometido la salvación eterna, solo que hay que voltear la arepa y confiar.

– Entonces el 666 no es un número fatal o qué?

– No lo es porque mientras de tu lado es 666 de mi lado miro y veo el 999

– Lo apostaré a la lotería entonces…

No cae en la lotería de ese día sino de otro día.

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