Garabatos

Charlie

Algunos días hay que llorar y ver llover.

Al César no le vuelvo a prestar un libro, lo devuelve lleno de resaltador, pintalabios y semen… a veces ni abrir las páginas ya se puede. Hay que botarlo. Sin embargo él ante el reclamo me da el dinero para comprar o bien un libro o una mujer, un libro suele ser muy servicial, aunque una mujer puede costar lo que una casa. César anda con un chiquillo de arriba para abajo y dice que es un encargo de una vecina que le hizo un favor “anoche”, presiento la tal vecina le dejo albergar a su pájaro escapado en su gruta celestial ¿Qué más puede ser?. Y entonces el chiquillo que llora y arma el berrinche del siglo porque eso si su mamá lo tiene bien adiestrado en el arte de pedir y pedir hasta lograr recibir. El césar angustiado me quita el libro de debajo del brazo y se lo da a la criatura para que haga garabatos y el mocoso lo que hace es romper las hojas y hacerse aviones… ¡pobre libro!… ¡Hay esta juventud! ¿Para qué preguntan en qué va a terminar esto? si lo saben. ¡Pobre mundo!

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