La noche de las narices blancas

MALEV

– Tómate este trago y vete a dormir…

– Te dije que no tengo casa…

– Hay un hotel a la vuelta… te llevo y te acuestas…

– Me dejas y te vas…

– Yo no tengo sueño, y la fiesta apenas comienza…

Lo dejo solo en el rincón mientras un chico me saca a bailar. Lo pierdo de vista, no sé a qué horas una tipa lucida le viene a coquetear y se abre el escote se aplica un poco de polvo en una teta y lo ofrece a su víctima, el hombre resucita, la tipa saca las uñas apenas me ve aproximarme, en defensa digo:

– Este hombre tiene dueña… -Abre los ojos y luego se marcha, pero lo que le ha suministrado al pobre chico lo tiene inquieto, como un resorte se tira a la pista y se mueve frenéticamente, mientras le acompaño y le incito a tomar agua…

A eso de las 3 la gente hierve, aguanta los pies y la danza.

Un tipo se me va encima y ya no se levanta, esta dopado, perdido. Mi pareja tiene sed y se traga dos litros, en un mal paso me arrastra a su miseria, en el suelo fingimos estar bien, pero a los otros no les importa, quizá creen somos unos amantes furtivos que aprovechas la ocasión.

El amanecer nos toma por sorpresa, la fiesta acaba y la resaca aparece, buscamos la salida, el hotel, más agua, el mundo no parece tan serio, la gente no mira como bichos raros, como si buscará en nuestros rostros señas de una adicción malsana. Solo deseo una cama, para morir, dormir o amar.

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