Venganza no seas mujer

Por Alexis

Para mi fortuna dos mujeres se peleaban por mi: una la despeinaba y la otra le volcaba el bolso, una le colocaba zancadillas y la otra le daba de coscorrones.

Pero como yo soy un desertor por naturaleza las ofendí a las dos y entonces la guerra la emprendieron en mi contra, con resultados un poco dolorosos:

Una me saqueo mis apuntes y los hizo añicos en el patio.

Otra me pidió dinero y nunca lo devolvió.

Una le hablo a un bravucón y el tipo me dio una paliza.

La otra me curo las heridas con alcohol de 90 grados y ají.

Lo que luego no calcularon era que yo me iba a volar del Colegio y de plano tuve la idea de escribir en la pared del patio “ella y aquella son banderas” mensaje que pocos captaron.

Años después me entero que tanto la una como la otra no corrieron con suerte, porque tan pronto iniciaron sus estudios universitarios fueron envestidas por una pereza mágica que les promovió a ser las amas de casa que ahora son, y que cada vez que paso a lado de cada casa se afanan a cerrar las cortinas.

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