¿Quién tiene las llaves?

Por Alexis Mendoza

Hay alguien o algo allá afuera.

La gente comenzó a ponerse pesada, la fiesta de repente tomo esa connotación de ser libertina e ilegal, drogas se repartían en todas sus presentaciones, había una chica con una teta afuera bailando, otra más ya casi desnuda. Unos hacían el amor y otros lo pervertían. Busqué a mi amigo para ver en que situación estaba, más nosotros acostumbrados a que la fiesta se eche a perder, no sabíamos cómo en esta situación boicotear todo, sale mi amigo con una manguera y comienza a rociar agua, la gente divertida baila al son de las transparencias y del agua que calma su sed, pero nadie cae en cuenta que el agua no la va con la electricidad y por eso el equipo de sonido salta en chispas y no es todo,  unas parejas descalzas toman pasos de baile ridículos, pero en realidad es que son víctimas de la corriente aunque alguien a tiempo se percata de la situación y desconecta el fluido. La dueña con un escote desproporcionado exhibe las llaves de la puerta principal y se las lanza en su escote, unos honrados tipos se le lanzan encima y le tumban y ellos simulan ser dos chicos lactantes, la dueña se muere de risa, en tanto mi amigo destroza a patadas un florero persa. La música continua por otro lado y la gente baila entre los caídos que parecen roncar y las parejas que buscan o bien un arete de oro o monedas que hay por doquier. Los baños son un asco y el fétido olor se deshace apenas mi amigo da la voz de que “hay fuego en el hoyo” detona la pólvora y el aguan comienza a inundarlo todo. Yo más docto en las técnicas del robo me acerco a la poltrona donde yace la dueña del sitio y sus amigos que realizan una orgía ceremonial y estiro el brazo lubricado de vaselina y doy con las llaves. A una seña a mi amigo nos aproximamos a la puerta, pero tarde, la gente dice que no hay más pepas, no hay licor y una furiosa estampida vuela la puerta, una chica ya en otra onda se tira por la ventana y la siguen como locos una horda de extremistas. Lo peor ocurre cuando las desbandada cae en las calles y va y compra su vicio y luego no recuerda como volver, yo y mi amigo estamos cuerdos y sobrios y a la mayoría les subimos a unos taxis y les mandamos con destinos inciertos. ¿Dónde andarán los pobres?.

 

 

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