Cogito ergo Coito

Los indomables

8.23 a.m. – El amor ha muerto –

Una hija de Eva deja mis sabanas manchadas de rojo, y no. No es que ha perdido la virginidad es por su pintalabios: ¡virgen mi abuela!

La chica ha huido con mi billetera. ¡Perra!

El dinero lo guardé en el calcetín.

9.33 a.m. – No se puede confiar en nadie –

La vecina del frente llama a mi puerta me acusa de espiarla por la ventana del baño, quizá esté pensando me masturbo mientras me ducho.

¡Si supiera que no es a ella a la que espío sino a su hija de trece abriles!

Me amenaza con llamar a la Autoridad. Renuncio a su presencia azotando la puerta y diciendo en voz alta – ¡tengo enemigos más peligrosos! –

10.01 a.m. – Renuncio a esta vida hogareña –

Destripo a golpes el radio reloj, y luego me arrepiento – el objeto no tenía la culpa –

10.30 a.m. – Nadie sabe para quien se baña –

Me ducho y aparece la hija de la vecina (como si nos hubiésemos citado) en la ventana contraria, se desnuda y se ve al espejo luego vomita el desayuno, está pálida, flaca, con ojeras y facha de desnutrida, y sin embargo me excita, pero ya no tengo ganas de nada solo me quedo ileso a que el agua se resbale por mi cuerpo y me quite el perfume impregnado por una callejera.

11.00 a.m. – Abandono el aposento para siempre, para ya no regresar más olvido las llaves adentro –

En las escaleras me topo con la hija de la vecina, me saluda con una sonrisa pícara, me despido con un beso volado, ella divertida sonríe – adiós chiquilla ojalá la anorexia no te haga desaparecer –

11.15 a.m. – La deducción es una ciencia –

Me hago pasar como Portero de un edificio y recibo la correspondencia: unos paquetes y sobres, luego voy a un parque a revisar el surtido, papeles y papeles, ¡bingo!, un reloj antiguo, tarjetas de crédito y unos vales (Qué estos de las transportadoras no advierten a sus clientes que está prohibido el envío de joyas y dinero), hay una carta de amor que me esmero en leer y juro responder a titulo del remitido.

11.45 a.m. – El dinero es de quien lo exige –

En la casa de empeño me dan un rollo de billetes por el reloj.

Como no sé qué hacer con el dinero voy por una mujer: ella si sabe qué hacer con los pesos. Se compra ropa y maquillaje para mimetizar la cara de fácil, yo le recomiendo comprarse un desodorante y una colonia, uso las tarjetas de crédito y el saldo se excede.

Pido un sobregiro.

12.00 p.m. – El hambre es un dilema –

El mesero fantasea con las piernas de mi hembra, ¡y eso que no ha visto sus tetas!, el restaurante es de clase, sin embargo escupo en el plato las semillas.

1.00 p.m. – El amor sin dinero, no es amor –

Como no hay más qué hacer, nos encerramos en un privado, la hembra se desnuda y yo pido por el servicio a la habitación un condón, la chica que me lo trae está más buena que la que está desnuda en la cama – ¡La relatividad existe! –

1.05 p.m. – La erección no es para siempre –

Mientras la fricción calienta mi cuerpo, pienso en la hija de la vecina ¡pobrecilla! digo y un chorro se escapa.

1.20 p.m. – Algún día moriré, pero hoy no –

Invito a un vago a tomar café, le pago al mesero para que le dejé estar sentado allí. La gente pasa y realiza toda clase de muecas. Los ricos son tan falsos en sus fachas y proporciones, algún día prometo hacerles la vida imposible.

3.15 p.m. – Ninguna batalla está perdida, si la guerra la comienzas tú –

La hermosa hija de mi vecina sale de su colegio, la intercepto le tomo la mano y ella se deja llevar…

No sé – la vida da para tantas hazañas – yo solo quiero buscar una bala perdida… y perderme.

 

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