Tulipanes y Jasminez

Por Charlie y MaLejA

Del Alexis solo quedo una tumba fría.

Él mismo se opondría si le llevásemos flores, nos diría por ejemplo que no le gustaría asesinar a las flores.

Mientras el César y el Tapita se abstraían en una discusión sobre si la muerte es o no una verdad. Siendo que en la vida a todo le hayamos entregado sentido y nombre. Aleja y yo con una pañuelo desechable tratábamos de limpiar la lápida.

Luego rodeamos su tumba y surtieron mis palabras lacrimógenas:

“Alexis lo que deseo lo tuvo y eso al parecer es la esencia de la vida, desear y tener, la muerte concilia todo…”

Entonces el César confesó que en una de sus borracheras nocturnas había ido al cementerio a acompañar a Alexis, pero como no le habían dejado entrar se había acostado en un muro próximo y allí se había dormido y despierta entonces rodeado por gente que le llora y le canta y pensó hallarse muerto, pero ¡falso!, no lloraban por él sino por otra alma piadosa que partió rumbo al más allá.

Aleja dice en cambio que le impacto la belleza de las flores que llevo la gente al cementerio que entre la confusión terminó llevándose a la casa unos tulipanes y jazmines.

El Tapita llora y dice que no lo hace tanto por el muerto “ni lo conocía personalmente” pero dice que le da envidia la atención que le ponen al muerto al punto de olvidar al vivo.

Todo es cierto y tarde o temprano la noche será para todos.

 

 

 

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