Frunas y alcohol

El Charlie

Colgados del atrio del potro de hierro vamos a velocidad a riesgo de caer también de estrellarnos contra el mundo, el César detona la persecución, la radio apunta a decir que hay unos facinerosos que robaron un camión de cerveza, la gente abre los ojos asustada y dice ¡cómo ha de ser posible!, los alcohólicos rezan, la gente se hace a un lado por el peligro de ser atropellada, no hay redención, solo espera, al final el camión sin frenos se va de frente contra un montículo y frena, el estrépito es general, el César dice que es preciso incendiar el camión y empieza a regar la cerveza como si fuera combustible ¡falso! la cerveza no enciende, y el tanque del camión no tiene tampoco combustible, y entonces se le ocurre al César vaciar las canastas y las botellas y en cambio del liquido colocar nuestra orina y hacer del delito un belleza de engaño.

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